'Al otro lado'

Shuglaya es una hostería con capacidad de acogida para 12 personas y tres cabañas en medio de la vegetación, lo que garantiza que sus visitantes puedan sentirse como en casa, pues cuenta con total privacidad y la atención personalizada de sus mismos propietarios.

Tiene un cómodo restaurante donde se ofrece una oferta gastronómica muy variada la misma que puede ir desde comida nacional e internacional tipo gourmet. ¡Claro!, también son bienvenidas las sugerencias que se le pueda realizar al chef.

Shuglaya  es un término quichua, que adquiere una serie de significados según el contexto donde se la ubique o maneje, estos son: "de otro modo", "el primero", "al otro lado", "diferente".

Una de estas traducciones, que acompaña muy bien al lugar por su significado y su entorno, es "al otro lado", porque como lo indicó uno de sus propietarios, Eugenio Cevallos, en este espacio el visitante está al otro lado de la carretera, "separado del mundo", rerpirando paz, en medio de los sonidos de la naturaleza, el fluir del agua, el vuelo del ave.

Un entorno natural de paz

Este lugar se encuentra ubicado en la vía Baños – Puyo, a 15 minutos de Baños. Para llegar a él se debe tomar en cuenta el paso de los tres primeros túneles que hay en la vía luego de pasar el Agoyán. Al terminar el tercer túnel, a mano  derecha existe un mirador desde donde se puede observar la cascada San Pedro, y parte del caserío que lleva el mismo nombre.

Ahí se encuentra la tarabita que sirve como medio de cruce para llegar hasta el otro lado. Una vez embarcados en la tarabita, inicia una gran aventura... al bajar de ella se puede disfrutar del recorrido por varios senderos ecológicos.

En este paraíso terrenal lleno de pequeños cultivos de frutas y alimentos de la zona, podrán  disfrutar de la cosecha y degustación de mandarinas, tomates, babacos, así como de limas, naranjillas, naranjas, limones y hasta bananas. Muy cerca al restaurante de Shuglaya, existe un huerto donde se cultiva parte de las verduras que consumen los visitantes.

¡Venga y disfrute de una gran aventura!

Sentir la naturaleza

La historia de las personas y pueblos se encuentra capturada en pequeños o grandes momentos, en la calidez de su gente y en el respeto que le demos como seres humanos al territorio que nos acoge y que nos circunda. 

¡Esto es lo que se vive en Shuglaya

Imagine por breves momentos un lugar donde no se escuche ni un murmullo, solo el latido de su corazón y la naturaleza en su máximo esplendor… para algunos esta idea puede sonar descabellada e impensable, para otros constituirá una excelente fórmula para salir de la cotidianidad y descubrir uno de los parajes más hermosos del planeta en Shuglaya Ecolodge.

Probablemente muchos han llegado hasta este lugar por casualidad del destino, otros por curiosidad y otros para descansar del mundo agobiante, pero todos los que llegaron oyeron voces, vieron manos jugando con colores y formas; oyeron cuentos ramificados en susurros; se sorprendieron con  la fuerza de las aguas de la cascada del río San Pedro... vieron aves de colores matizando los horizontes; percibieron la aurora y surgir del sol o vieron la profundidad de la noche con un cielo iluminado por las estrellas y una luna resplandeciente.

Mientras otros, un poco más hábiles, han dejado impregnadas en las paredes un legado de cultura, mito y fantasía. 

Las expresiones que han matizado y han texturizado a Shuglaya se encuentran en el referente que hace pervivir las voces de la naturaleza. La no infiltración o afectación intromisiva hacia el ambiente es el engranaje que amalgama los deseos con la nostalgia en un territorio que por su ubicación territorial y demográfica le resulta fácil a cualquier ser humano el nuevamente encontrarse y reconocerse.

En esta era de desacuerdos y desequilibrios, un lugar como este se presenta como un oasis de gratificaciones que no solo permite el descanso placentero del cuerpo sino también una reconexión con el alma.