Especies invasoras en las Islas Galápagos
Las islas Galápagos, también conocidas como Islas Encantadas, en 1979 fueron nombradas como Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO, gracias a su alta biodiversidad de flora y fauna. Están situadas a 972 km de las costas del Ecuador y conforman un archipiélago que cuenta con 13 islas volcánicas, 6 islas menores y 107 rocas e islotes. Fueron descubiertas en 1535 por Fray Tomás de Berlanga. Luego se marcaron en los mapas con el nombre de "Insulae de los Galopegos" (Islas de las Tortugas).
La lejanía del continente y su diversidad de climas permitieron que en este territorio se desarrollen especies únicas en el planeta, ecosistemas diversos y vulnerables a la intervención humana, pero precisamente fue el hombre quien intervino con prepotencia en el delicado ecosistema insular.
Los piratas británicos fueron los primeros invasores. Los corsarios usaban los islotes como escondites y “dispensa”; se introdujeron chanchos, asnos, gatos y perros, que eran transportados de isla en isla como comida fresca, medio de transporte o mascotas. Al escaparse, surgieron poblaciones selváticas que, sin depredadores naturales, se reprodujeron rápidamente.
En la actualidad se toman medidas de control, por ejemplo: En el caso de la mora los resultados han sido exitosos. En la erradicación de los chivos se utilizó la metodología del “chivo judas” y la Tilapia en la laguna del Junco fue eliminada usando tecnológicos instrumentos de control biológica. Estas especies no endémicas amenazan al ecosistema del archipiélago. Sin embargo, a la cabeza de esta “invasión” está el depredador más peligroso: el hombre. La sobrepoblación es uno de los factores que más afecta la integridad de las islas y que impulsa la introducción de nuevas especies invasoras.
Los colonos son los responsables de la introducción de animales, plantas e insectos del continente, como la mosca de la fruta o la hormiga cabezona, insectos que ponen en riesgo la sobrevivencia de especies autóctonas. De la misma forma, a veces colonos o turistas quieren llevarse “de recuerdo” iguanas, pepinos de mar y otras especies a la tierra firme.
Para controlar este tráfico ilícito de animales y plantas, en los principales puertos de llegada a las islas (aeropuertos y puertos marítimos) se efectúan minuciosos controles por parte del Sistema de Inspección y Cuarentena de Galápagos (SICGAL), usando las innovadoras técnicas de detección, por medio de rayos X y perros.
Actualmente se ha creado un Fondo Fiduciario de Control de las Especies Invasoras de Galápagos, cuyas aportaciones son destinadas al control y a la erradicación de las especies invasoras presentes en las islas encantadas.
Crédito: Noticiero Nacional, GamaTV
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