INFORME ESPECIAL: De Angostura a la
multinacional del narcotráfico
No solo hay muertos en batalla
Hay más caídos en acción
Un verdadero remezón se vive tras la implicación del ex subsecretario de Gobierno en el caso de la narco red Ostaiza
El
caso Angostura y todas sus bifurcaciones ha mantenido en vilo a varios
de los colaboradores del actual Gobierno.
En primera instancia, la vinculación de Gustavo Larrea con el resto de
personajes que intervinieron en los sucesos posteriores al bombardeo de
Angostura tiene que ver con su militancia a organizaciones políticas y
de derechos humanos. Gustavo Larrea a la lectura de todos los
acontecimientos, es el más perjudicado.
Larrea fue uno de los dirigentes del Movimiento de Izquierda
Revolucionaria (MIR), a finales de la década de 1970. De allí salen sus
principales alianzas personales, y más duraderas.
José Ignacio Chauvin fue dirigente de las juventudes del MIR. De allí
nace sus amistad, al igual que con Patricio Carrión, otro "mirista". Los
tres son los que organizaron las bases de Alianza País en Pichincha.
A tanto llegó la influencia de Larrea en la campaña electoral del
movimiento País, que cuando se barajaba la figura que acompañaría a
Correa como binomio (y se barajaban nombres como el de Pedro de la Cruz)
llegó a mocionar el nombre de Lenin Moreno.
Larrea y Moreno eran amigos de la época de la Universidad. Pasados los
años, en la época de la administración de Abdalá Bucaram, Moreno fue
jefe de la parte administrativa del ministerio de Gobierno, en la época
en la que Larrea fue subsecretario de esa cartera de Estado, encabezada
por Frank Vargas Pazzos.
Ya en la época del actual Gobierno, Larrea nombra a Chauvin
subsecretario de Gobierno.
Cuando acontece el bombardeo de Angostura, hay evidencias que Larrea
llevó a Chauvin a ese sitio registrándolo como funcionario del Régimen,
cuando ya había dejado de ser subsecretario de Gobierno.
Incluso, según declaraciones realizadas en el programa cero Tolerancia,
de Ecuavisa, lo llevó "porque conocía Angostura".
Justo en el momento en el que Larrea dejaba su cargo como ministro de
Seguridad Interna, para buscar una nominación para asambleísta, surgió
el hecho de que el fiscal Jorge Solórzano involucró a José Ignacio
Chauvin en la investigación del caso de la narco red Ostaiza.
Así, Larrea tuvo que declinar cualquier opción de candidatizarse, e
incluso de seguir en el Gobierno. Larrea ha dicho que se tomará unas
vacaciones, pero que no abandonará el país.
Otro de los organismos que salió mal parado en todo este asunto es la
Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos (Aldhu), presidida por su
amigo chileno Juan de Dios Parra, otro activista izquierdista, vinculado
con el MIR de su patria.
Larrea fue el encargado de recibir a Parra cuando llegó exiliado a
Ecuador. Y de la misma forma, luego de la caída del Gobierno de Abdalá
Bucaram, Parra le dio cabida como funcionario de la Aldhu.
Con la vinculación de Chauvin al caso Ostaiza, otro colaborador de la
Aldhu fue investigado: el abogado Diego Benítez Osejo.
Asimismo, la entrega de carnés humanitarios de la Aldhu a los
desplazados por el conflicto entre el Ejército de Colombia, los
paramilitares y las guerrillas de las Farc, que ha devenido en la
supuesta entrega de estas credenciales a guerrilleros, ocasionó que el
Gobierno le retirara el reconocimiento de organismo.
Otra figura que debe ser analizada es la del coronel Jorge Brito. Según
uno de los supuestos correos encontrados en las computadoras de Raúl
Reyes, él sería un contacto de las Farc en Ecuador, aunque lo
desmintiera en su declaración en el juicio que se sigue por el caso en
Lago Agrio, Sucumbíos, ante el extinto fiscal Wirmar Gonzabay.
De la misma forma, una vez realizado el bombardeo, el presidente de la
República, Rafael Correa, argumentó que la inteligencia militar y
policial estaba intervenida por los servicios secretos de los EEUU.
Así, hasta ahora que ha pasado un año y que las cosas han tomado un
rumbo diferente con la vinculación de Chauvin al caso Ostaiza, se han
desmantelado los principales organismos de inteligencia que operaban en
el país, y se quiere crean un ente central que lo maneje.
El ex jefe de la Unidad de Investigaciones Especiales de la Policía (IUES),
Mario Pazmiño fue la primera cabeza en rodar, luego cayó Manuel Silva. (JRI)
Los personajes
Gustavo Larrea fungió como ministro de Gobierno y de Seguridad
Interna y Externa en el presente Gobierno. Fue legislador por el APRE,
en la época de Sixto Durán-Ballén, y luego fue subsecretario de Gobierno
en la administración de Abdalá Bucaram.
José Ignacio Chauvin fue activista de derechos humanos y fue
torturado en la época de las protestas por la muerte de los hermanos
Restrepo. Fue subsecretario de Gobierno en el actual Régimen y es
investigado por narcotráfico en el caso de las red Ostaiza.
Juan de Dios Parra es chileno, pero tuvo que salir exiliado de su
país y vive desde mediados de la década de 1980 en Quito. Actúa como
secretario general del Aldhu, y abandonó Ecuador una vez que el Gobierno
le quitara la inmunidad jurídica a esa entidad.
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