EL JUEGO DEL GATO Y EL RATÓN DE LA CALLE
Raúl Chávez

Tres motociclistas llegan al sector de la
tribuna en la avenida de los Shyris para observar los piques
nocturnos. Foto: ACH /HOY
'Los piques existen en Quito hace más de seis años;
alguien comenzó con esta práctica y ha ido creciendo cada año',
manifiesta Julián, aficionado al mundo tuerca.
Cientos de jóvenes, entre 18 y 35 años, se reúnen por lo general
pasadas las 23:00 de cada jueves; el lugar varía dependiendo de
la afluencia de autos y la vigilancia de la Policía. En Quito
hay varios lugares en los que se reúnen para esta práctica: La
avenida de Los Shyris, la vía Interoceánica y el valle de San
Rafael.
“Existe mucha adrenalina; la idea es desafiar a otro piloto y
demostrar la potencia de tu auto”, agrega Esteban, otro
aficionado a los piques.
La competencia es entre dos autos, casi siempre de las mismas
características de cilindraje o motor, o también entre coches de
igual marca y modelo, que parten desde un mismo punto y tienen
que llegar al destino antes que su oponente.
“Competimos por emoción, la gente que viene acá tiene
experiencia, aunque nunca falta el niñito que pidió el auto a su
mamá y quiere correr. Ellos son inexpertos y pueden ocasionar
algún accidente. Quienes vienen a picar son estudiantes de
universidad en su mayoría y algunos oficinistas”, señala Julián.
En el Ecuador este tipo de competencias están penadas por la
ley, por eso es muy común ver a los corredores huir cada vez que
se aproxima la policía.
“Por lo general recibimos denuncias de la ciudadanía que nos
alerta que están haciendo piques en algún sector de la ciudad y
salimos al operativo. En ese momento, ellos se escapan, y a la
final se convierte en el juego del gato y el ratón. Mientras
nosotros no los encontremos in fraganti, no los podemos
sancionar”, aclara el mayor Juan Zapata, vocero de la Policía
Nacional.
Un conductor que realiza piques puede ser sancionado por exceso
de velocidad o por atentar contra la seguridad vial. En el
primer caso, según la nueva Ley de Tránsito, sería una
contravención leve de segunda clase y en el segundo, una
contravención grave de primera clase.
“En las estadísticas que recibo no tenemos registros de
accidentes producidos en los piques. Además, como son carreras
clandestinas, si existe algún choque, no lo van a reportar a la
Policía”, argumenta el mayor Zapata, que revisa la estadística
nacional de accidentes.
Para evitar la persecución de la autoridades, se organizan
piques legales en el aeropuerto de Santo Domingo de los
Tsáchilas y en la pista automovilística del circuito de
Yahuarcocha, aunque varios aficionados a esta práctica coinciden
en que la adrenalina de saber que la Policía los está buscando
le da un valor agregado al hecho de correr contra otro auto.
“Es bueno que se hagan competencias legales de piques para
evitar accidentes, pero existe más emoción cuando lo hacemos a
escondidas, con las calles de alguna ciudad o poblado como
escenario”, finaliza Julián.
Entrevista
¿Quién es? Carlos es un empresario quiteño aficionado a los automóviles y al mundo tuerca. Compite en los piques desde hace seis años y asegura que esta afición ha crecido en los últimos años
'Si los piques se legalizaran no sería lo mismo'
¿Cómo es una noche de piques en Quito?
Nos reunimos en la noche y comenzamos a buscar el lugar perfecto para correr. Por lo general tenemos escenarios ya establecidos de reunión y cuando llega la Policía nos escapamos hacia otro sector.
¿Qué te motiva a realizar piques contra otros autos?
La adrenalina que siento corriendo me motiva. Es una sensación de libertad y de vencer retos.
¿Qué tipo de retos?
El primero es contra el oponente, la idea es demostrar que eres mejor piloto o que tu carro está mejor preparado, y el segundo es vencer el miedo a la velocidad o a que los policías te atrapen.
¿Ha crecido la afición por los piques en los últimos años?
Sí, porque a muchas personas les gusta la velocidad y no necesitan ser pilotos o adquirir un auto de carreras para competir. En los piques puedes correr contra un carro preparado o simplemente contra otro de las mismas características que el tuyo; es en ahí cuando cada persona demuestra su habilidad sobre el volante.
La Policía prohíbe este tipo de competencias porque atentan contra la seguridad vial. ¿Cuál es la posición de ustedes?
No ponemos en riesgo la vida de nadie cuando competimos. Tratamos de que los piques sean organizados. Aunque ha existido uno que otro accidente, nunca han sido graves.
¿Existe la idea de que los piques sean legalizados, crees que sea factible?
Si legalizan los piques no sería lo mismo. Esa sensación de saber que estás haciendo algo prohibido es lo que te motiva a continuar; sin la persecución policial no existe chiste.
¿Las personas se quejan de que los piques se hacen en lugares peligrosos como la avenida de Los Shyris y que consumen alcohol y drogas?
Las personas que yo conozco y contra la que compito no consumen drogas ni alcohol.
Los piques urbanos se derivan de las competencias legales de autos y del tunning (personalización de un vehículo en carrocería, interiores y motor).
Esta tendencia se inició en Europa, entre las décadas de 1960 y 1970. Este fenómeno se ha expandido especialmente entre los jóvenes.
Películas como The Fast and the Furious han globalizado el fenómeno.
