ENTREVISTA CON:
JEFFERSON PÉREZ, doble medallista olímpico
Susana Klinkicht, Editora Cuenca...
Jeferson
Perez, Doble medallista olímpico. Campeón mundial en la categoría 20
kilómetros marcha en siete ocasiones. El 14 de febrero continuará estudiando
en Madrid (España)
Principios y valores deben ser algo normal dentro
del ser humano'
Con 34 años de edad, con dos medallas obtenidas en los juegos olímpicos de
Atlanta (EE.UU) 1996 y Beijing (China) 2008, siete mundiales a su haber, el
marchista ecuatoriano Jefferson Pérez recién está comenzando a degustar el
plato fuerte en su vida.
¿Lo que hace ahora le divierte tanto como el deporte?
He tenido la suerte de haber disfrutado siempre lo que hacía. La
competencia, los nervios y el esfuerzo siempre me gustaron. Pero, por falta
de tiempo, no tenía la oportunidad de desarrollar otras actividades, que
también disfruto. Por ejemplo, la Fundación, la Inmobiliaria y JP Marketing.
Antes le dedicaba al deporte el 90% de mi tiempo, ahora es al revés. Me
escapo para hacer deporte.
¿Cómo funciona la Fundación Jefferson Pérez?
Nuestra fundación actúa con los niños que tienen edad para trabajar. La
misión es evitar que dejen de estudiar. Les apoyamos en base a un análisis
socioeconómico de la familia. Son unos 200 muchachos.
¿Por qué no ha incursionado en un apoyo sistemático de la actividad
deportiva?
El deporte es una parte importante del desarrollo del ser humano, pero
no lo único. Con el deporte podemos enseñar a los niños principios, valores,
trabajo en equipo, perseverancia. Dentro de un nuevo proyecto que tenemos,
de una academia de formación integral, vamos a entrenar a chicos en
deportes, pero dos veces por semana van a tener clases en valores y
principios, para que los apliquen de manera práctica.
¿Y ahora, cuál es su meta?
Adquirir una base sólida de conocimientos. Si decidimos, después,
empezar a sembrar papas - porque creo que en el futuro la alimentación va a
ser el negocio más grande -, quiero que esas papas no solo cubran las
necesidades de mi país, sino venderlas a los rusos, que consumen muchísima
papa, a los polacos, a los chinos y, por qué no, a los norteamericanos.
Probablemente no lo logre, pero en el deporte he aprendido una filosofía:
Así no lo logres, ¡sueña!, y trabaja para lograrlo.
¿Hasta qué punto esa meta tiene que ver con el deseo personal de más
bienestar?
¿Qué es el bienestar? ¿Tener una casa, un carro, un nombre? ¿Tener 20
guardaespaldas y no poder salir a la esquina a comprar un perro caliente? ¿O
ir corriendo a un pueblito donde no hay carros y que un niño te regale una
botella de agua? ¿No es eso lo que ya tiene? ¿No tiene miedo de perderlo,
vendiendo papas a China? No, si una parte de las papas les doy a los que en
algún momento me dieron la botella de agua. Tengo que empezar a devolver,
pero de una manera sistemática, continua. Este año, el país y el mundo
tendrán que levantarse de una fuerte caída.
Con su experiencia, ¿cual es su recomendación?
Lo que más me ha enseñado el deporte es la unión de todo el equipo.
Tuvimos crisis muy severas en los campamentos, pero cuando nos uníamos
detrás de un objetivo común, salíamos adelante. Como nación debemos pensar
en eso. ¿Queremos que se destaque un nombre, dos nombres, tres nombres o
queremos el bienestar de la nación? ¿Cuáles son los elementos para el
bienestar de la nación? El tema de la unión no es filosófico, es un objetivo
real, que hay que perseguir.
¿Jefferson Pérez es rígido, moralmente?
Los principios y los valores deben ser algo normal dentro del ser
humano. Creo que las personas debemos hacer de ellos un hábito.
Cuando Usted tuvo que decidirse en serio por la marcha, ¿dudó ante la
oportunidad?
Cuando no podemos decidirnos ante una puerta abierta, es porque
probablemente no tenemos conocimientos para hacerlo. Es lo que me pasó con
la medalla olímpica en 1996. Tenía 22 años. Mi suerte fue tener amigos de
toda la vida, que me guiaron.
¿Que diferencia hay con la segunda medalla olímpica?
La vejez es la diferencia.
¿Cómo se explica que en el exterior se solicite la presencia de un
medallista ecuatoriano en un deporte que no es popular?
Me han invitado a Italia, a dar una conferencia sobre biomecánica, y a
México, para hablar sobre sicología deportiva Estuve en Nueva York. Lo
logramos, porque nunca nos pusimos límites.
¿También por el marketing?
Cuando uno va a la mesa, primero le sirven la entrada, después viene el
plato fuerte y luego el postre. Pero hay personas que comen muchas entradas
y cuando llega el plato fuerte ya están llenas y ya no quieren el postre,
aunque puede ser lo más rico. En la vida es igual, la mayoría de personas
escogen siempre lo que es más fácil.
¿Usted recién está degustando el plato fuerte de su vida?
Yo diría que estamos intentando comenzar con el plato fuerte.
