ECONOMÍA
SUBSIDIOS: ENTRE EL GASTO PÚBLICO Y LA
INVERSIÓN SOCIAL
Daniela Barona , Sección Dinero
SI BIEN NO HAY UN MONTO CONSOLIDADO DE INVERSIÓN EN INCENTIVOS SOCIALES SE PREVÉ
QUE SIGA CRECIENDO. A PESAR DE LA OPOSICIÓN EL GOBIERNO ASEGURA QUE CONTINUARÁ
CON ESTA POLÍTICA DE AYUDA
Cuánto entregó el gobierno en subsidios en 2008 es
una cifra casi “misteriosa”. Si bien, según la Proforma Presupuestaria
del año anterior, la inversión bordearía los $3 879 millones, en el
Ministerio de Finanzas se ha confirmado que este presupuesto se
incrementó. Algunos datos lo confirman. Unos $350 millones estaba
destinados para la entrega del Bono de Desarrollo Humano; sin embargo,
según María Elsa Viteri, titular de la Secretaria de Estado se esperaba
terminar el año con una inversión de $450 millones.
En el caso de los incentivos para vivienda, lo entregado también
sobrepasó el pronóstico. Walter Solís, subsecretario del Ministerio de
Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi) indicó que a nivel nacional hasta
octubre de 2008 se entregaron aproximadamente 76 mil bonos ($263
millones de inversión) cuando el objetivo era adjudicar 70 mil. Y aun
más ambiciosa era la meta hasta diciembre ya que se esperaba alcanzar
los cien millones de bonos entregados.

Un usuario carga gasolina en su vehículo. La gasolina es uno de las materias
primas subsidiadas
En otros sectores también se esperaba un crecimiento a
principios de 2008. En el sector eléctrico se estimaba invertir $230 millones,
con un incremento del 666% frente a 2007 cuando este rubro alcanzó los $30,
según los datos recopilados por el Instituto Ecuatoriano de Economía Política
(IEEP). En cuanto al subsidio a la gasolina se pronosticaba una inversión de
$534 millones con un incremento del 52% frente al año 2007.
Con todos los incrementos la pregunta que cabe es si los subsidios son el
resultado de Estados paternalistas o si es deber del país entregar esta ayuda a
los ciudadanos. Para Solís la respuesta es simple y la clarifica con un ejemplo.
Para una madre soltera con tres hijos a su cargo, que percibe un ingreso de un
dólar diario es impensable adquirir una vivienda, por lo que es deber del Estado
dar las facilidades a esa familia.
Y PARA MUESTRA UN BOTÓN...Elizabeth Ramírez (35), vendedora, añoró tener
casa propia por más de 15 años. El camino para conseguirla no fue fácil. Luego
de haber ahorrado 6 millones de sucres durante seis años, una estafa hizo
desaparecer el dinero que traería la tan esperada propiedad. Ella siguió soñando
pero sin la posibilidad de hacer realidad su anhelo. Seis años después de la
estafa y con lágrimas en los ojos cuenta como ahora vive en “una casa decente”,
de dos pisos, con sala, comedor, y tres dormitorios. Sus dos hijas tienen su
propio cuarto y a decir de su madre sienten aún que viven una fantasía.
Pero ¿qué pasó en el intermedio, entre la estafa y la casa propia? Ramírez dice
que recuperó la esperanza al ver una propaganda del Gobierno que invitaba a las
familias con poco capital a adquirir una vivienda propia. Después de las
explicaciones pertinentes y de los trámites respectivos, la madre de familia,
sostén de hogar, pudo tener su casa ubicada en el Conjunto Casa Alegre ubicada
en la Autopista General Rumiñahui. El trato con el Ministerio de Desarrollo
Urbano y Vivienda (Miduvi) fue $2 000 de ahorro, $3 600 de subsidio entregado
por el gobierno y unos $15 mil financiados a 10 años por una entidad bancaria.

EL AGRO TAMBIÉN CONSTRUYE SU CASA Hacia el
centro del país, en las poblaciones alrededor de Quevedo, unos 20 agricultores
están aguardando para utilizar la ayuda del gobierno cuando el mal clima aceche
sus sembríos. Ellos, en su mayoría pequeños productores, son beneficiarios de
los kits del programa “Volver a sembrar” que tiene como fin la reactivación del
agro y para el cual el gobierno planeó invertir unos $240 millones.
Mientras esperan que llegan el invierno, los agricultores aguardan con sus armas
más eficaces: semillas certificadas, sacos de urea, fertilizantes y
agroquímicos. La realidad para Wellington Casa, Presidente del Centro Agrícola
Cantonal Quevedo es que un gran porcentaje de agricultores no pueden adquirir
pesticidas por el alto costo de estos. Ahora la situación se torna
esperanzadora; “en años anteriores el sector agropecuario jamás recibió ninguna
ayuda” enfatizó.
¿QUÉ HAY CON ESO DE ENSEÑAR A PESCAR? Para Jaime Carrera, del
Observatorio de Política fiscal los subisidios no permiten que una sociedad “
haga los esfuerzos que deben hacer para generar riqueza, producción y empleo y
progresar en base al esfuerzo”. Para el especialista el monto que invierte el
Estado en incentivos para la población debería canalizarse de otra manera. La
creencia es que mientras más personas reciben subsidios más eficiente es la
gestión del gobierno. Sin embargo debería ser al contrario: un menor número de
beneficiarios debería significar que un mayor procentaje de población pasó a ser
productiva.
Agregó que en este contexto la mayoría de incentivos no llega a las personas que
deberían llegar, es decir a aquellos de escasos recursos sino a personas que sí
podrían pagar un producto o servicio.
Y en ello coincide Martha Cordero, una ama de casa quien afirmó que está
dispuesta a pagar hasta $3,50 por un tanque de gas frente a $1,60 que paga
actualmente. Para ella debería haber una tarifa diferenciada de acuerdo a las
posibilidades de cada familia.
''En tiempos de crisis mundial un país debe hacer ciertos ajustes en su política de subsidios''
Según una publicación del IEEP, escrita por el investigador Roberto Villacrés,
un programa eficaz de incentivos debería cumplir con el principio de
transitoriedad, esto ya que deben servir como una ayuda enfocada a una necesidad
específica en el tiempo y una vez superada debe eliminarse para que los
ciudadanos puedan esforzarse para conseguir sus metas.
SUBSIDIOS Y CRISIS FINANCIERA MUNDIAL En época de crisis el Ecuador debe
ajustar su correa. Para Patricio Ruiz, analista económico, en el contexto actual
se debe hacer ciertos ajustes en la política de subsidios. Una de estas medidas
debería ser reducir algunos y eliminar otros, indicó. “El gobierno deberá
priorizar el gasto y la inversión y dentro de esto no se sacrificaría lo social,
la salud y probablemente el Bono de Desarrollo Humano; lo que queda es reducción
del subsidio al gas o a la gasolina” puntualizó.
Sin embargo, para Vladimir Jara, Presidente de la Unión de Cooperativas de
Transporte de Taxis de Pichincha, con crisis o sin crisis, una carrera sin
subsidio significaría precios altos para el usuario final y un encarecimiento de
la tarifa, ya que cuando “sube la gasolina sube todo” señaló el conductor.
Para Carrera, si se mantienen los subisidios en el contexto de la crisis actual
que aqueja a todo el mundo, el Ecuador no podrá sostener las cuentas públicas.
De todas maneras para el experto la eliminación de cualquier incentivo estatal
generaría el rechazo popular ya que las personas ya están acostumbradas a estos,
por lo que llama a crear consensos entre todos los sectores para transferir los
recursos destinados a la ayuda social hacia otros objetivos.
La ayuda del Estado debe ir acompañada de políticas públicas
Para Wilma Salgado, ex ministra de Finanzas, los subsidios en el Ecuador
intentan palear las necesidades y desigualdades en la población. Sin embargo,
sin políticas de producción que acompañen a estas ayudas no tiene mayor sentido
los incentivos económicos.
Para la ex funcionaria, una de las medidas que podrían ser útiles a la hora de
estratificar subsidios como el del gas es dotar del servicio a través de
tuberías; así se podría focalizar la entrega hacia los sectores menos
favorecidos.
Otra de las estrategias que podrían ser eficaces es entregar tarjetas de crédito
a los agricultores con tasas de interés bajas conjugadas con políticas para la
reactivación del agro. Esto ya que al momento “se concede créditos al productor
pero sin la garantía de que se vaya a cumplir con éxito la producción”
puntualizó. Asimismo se podría buscar acuerdos de cooperación e inversión con
otros países.
La eliminación de los incentivos sociales no es una tarea fácil
Pedro Páez, ministro coordinador de la política económica, fue enfático en
señalar que los subsidios se mantendrá ya que “no son un problema fiscal, tienen
que ver con un nuevo modelo de desarrollo que aterrice las capacidades reales de
sostenibilidad de la economía”. Aclaró que la eliminación de los mismos no es
tan fácil, ni transparente, ni prudente.
Explicó que eliminar el subsidio al gas podría tener repercusión en el sector
energético ya que los hogares demandarían mayor electricidad al usar cocinas
eléctricas lo que generaría mayor demanda en este servicio. Para satisfacer esta
necesidad el país debería “comprar energía termoeléctrica que se basa en la
quema de diesel que también es subsidiado y con costos altísimos y que ha
significado el costo de energía más alto de América Latina y la constitución de
grandes fortunas personales para determinados intereses específicos” dijo..
