DESAYUNO ESCOLAR
ALIMENTACIÓN LLEGA AL 72% DE ESCUELAS EN TODO
EL PAÍS
Geovanna Melendres y Luis Freire, Sección SociedadEL COMPROMISO DE LOS PADRES Y MAESTROS ES LA CLAVE PARA QUE EL PROYECTO ATIENDA A MÁS DE 1,3 MILLONES DE NIÑOS EN EL ECUADOR
Cada mañana, Josué Molina (7 años) incluye en su
mochila, a más de cuadernos y lápices, un plato, una cuchara y un jarro.
Él asiste a la escuela Leonor de Stacey, en Quito, una de las 15 207
instituciones que en todo el país, se benefician del Programa de
Alimentación Escolar (PAE) del Ministerio de Educación.
El establecimiento accede al servicio desde hace ocho años y atiende a
sus 530 estudiantes, de 2.º a 7.º año de Básica. Aunque las
instalaciones no cuentan con un comedor, la carencia no fue un motivo
para rechazar el beneficio.

Alumnos de la escuela Leonor de Stacey reciben de su maestra el almuerzo
escolar, en la misma aula
A las 10:00, las maestras suspenden el trabajo, para
que los niños recojan los cuadernos y limpien los pupitres. "Ya viene la
señora con la comida", es el comentario de los alumnos.
En las aulas, las maestras son las responsables de repartir la comida a
los alumnos. El menú incluye arroz, menestra de fréjol y atún. A veces
combinado con ensaladas y una presa de pollo o carne. "Los padres
aportan ¢60 centavos al mes para comprar legumbres, frutas y gas.
Además, pagamos a una persona para que cocine", explicó Nelly Cantuñi,
coordinadora del área de Nutrición en el centro educativo.
Pero la escuela también recibe del PAE, la colada fortificada, galletas
y una barra de granola, productos que complementan el desayuno escolar.
"El servicio es importante, pues, pocas familias consumen las tres
comidas diarias", dijo la docente.
Entre los pequeños, el servicio es bien acogido. Bryan Samaniego (6
años) solo sabe que "las señoritas (maestras) son muy buenas", porque le
dan de comer, pues confesó que sus padres "no tienen plata" para su
colación.
De su lado, Justo Tobar, titular del PAE, señaló que su afán es
garantizar la alimentación del niño mientras permanece en la escuela.
"El aporte debe ser visto como otro recurso educativo, aunque tenga un
impacto nutricional. Ya que el desempeño del infante responde a otros
factores, como la calidad docente, el ambiente y la familia", acotó.
La institución, que surgió en 1995 como el Programa de Colación Escolar,
se institucionalizó en 1999. En 2008, su presupuesto fue de $54 millones
y atendió a 1 370 949 niños de 5 a 14 años. "Cada 40 días distribuimos 4
000 toneladas de alimento. Es como llenar 40 estadios de niños y dar de
comer a todos", comentó Tobar.
Sin
duda, la entrega de los productos es la etapa más complicada del
proceso. La falta de vías carrozables en la zona rural , donde llega el
92% de la atención, hace imprescindible el uso de transporte fluvial y
aéreo. Ese es el caso de la escuela Presidente Roosevelt, en San
Gregorio, un poblado del Muisne, en Esmeraldas. Allí, los pequeños no
dudan en salir de las maltrechas aulas para correr hacia el camión de
los alimentos.
Durante la entrega, padres, maestros y alumnos colaboran en la
estibación. Mientras, los más pequeños aprovechan para probar las
galletas. "Es que son muy ricas", dice William Villa (10).
Una vez en la bodega, los productos son clasificados y cubiertos con
manteles para protegerlos de insectos y las lluvias. "Aquí el clima es
traicionero", advierte Evelina Chasing, una madre de familia, quien
contó que la lata de atún la cambian por pescado, camarón o jaibas con
los pescadores. "Tenemos que variar el menú para que no se aburran",
comentó la mujer.
Aunque el proyecto llega al 72% de las escuelas fiscales,
fiscomisionales, municipales y comunitarias del sector rural y
urbano-marginal, no en todas funcionó con éxito. La falta de cooperación
de los padres es la causa, afirmó Lucas Caicedo, coordinador del PAE en
esa provincia.
El criterio es compartido por Rosa Bagüi, madre de Kevin (8), alumno de
la escuela Martha Roldós, ubicada en Estero Ancho, al sur de Esmeraldas.
"La alimentación escolar es alegría para los niños y amargura para
nosotros. El Gobierno dice que es gratuito, pero hay que sacar dinero
del bolsillo", replicó la mujer, quien aporta ¢10 al mes para la compra
de insumos.
Sin embargo, a diario las coordinaciones provinciales del PAE reciben
nuevas solicitudes. La escuela Alfredo Pérez Guerrero, al sur de Quito,
es una de ellas. "Los niños se duermen en clases, a causa de la anemia.
En ocasiones se han desmayado en clases de cultura física", relató
Fabiola Romero, orientadora del establecimiento.
La institución acoge a 374 niños de 2.º a 7.º de Básica, quienes
provienen de familias de escasos recursos. "Hemos indagado y comprobamos
que, en promedio, el ingreso mensual de los padres es de $10 a la
semana", añadió la psicóloga.
Para Janeth Tenorio, una de las madres, acceder al desayuno escolar solo
beneficiará a los infantes. "Aquí estudian dos de mis hijos. Ahorrar su
colación es una ayuda", aseguró la mujer, quien afirmó que los padres
estarían comprometidos.
No obstante, los niños son los más interesados. "Una buena nutrición nos
ayuda a crecer y a estudiar mejor", argumentó Andrea Guamán (11 años),
alumna de 7.º año de Básica. En su aula, la maestra prepara café con
galletas o colada de avena, para frenar en algo la desnutrición.
ENTREVISTA con:
Justo
Tobar. Es coordinador nacional del Programa de Alimentación Escolar
(PAE) del Ministerio de Educación.
Está al frente de la institución desde hace seis años.
¿Cuáles son los requisitos que debe cumplir un establecimiento para
acceder al beneficio?
Pese a que el objetivo del proyecto no es atender a todas las
escuelas, pedimos como requisito que la comunidad educativa se organice,
porque los alimentos que entregamos deben prepararse. Si hay el
compromiso, la institución se califica en una semana y puede
beneficiarse del almuerzo y desayuno escolar simultáneamente.
¿Cómo establecieron que la ración alimenticia es apropiada para los
niños?
La composición nutricional se basó en un estudio técnico. Cada niño
recibe a diario una ración que le aporta 252 kilocalorías y 9,4 gramos
de proteína, como requiere una persona en desarrollo. Además, los
alimentos son ricos en vitaminas, hierro y calcio.
El año escolar tiene 210 días. ¿Cuántos están cubiertos con la
alimentación?
En la actualidad abastecemos para 120 días. El mérito del PAE es que
solo entrega productos nacionales, pero la poca producción local a veces
es un obstáculo. No obstante, pretendemos ampliar la cobertura.
¿Cómo se planea incrementar el servicio?
Su quiere atender 160 días al año, a 1,5 millones de estudiantes de
2.º a 10.º año de Básica. Es decir, beneficiar a 130 mil niños más. Para
ello, el presupuesto subirá a $72 millones, suma que está garantizada en
las políticas 2 y 6 del Plan Decenal de Educación. Además, el Gobierno
está dispuesto a invertir en educación.
El único requisito es que los padres se comprometan a colaborar con el plan
¿Cómo garantizan que el programa sea efectivo y llega a los niños?
A diferencia de otros programas, nuestro servicio se focaliza en la
escuela. Conocemos la planta docente y podemos identificar dónde está la
anomalía, si la hubiera. Además, contamos con un sistema computarizado
que nos muestra la ubicación geográfica del establecimiento y cuánto
producto ha recibido.
¿Alguna escuela ha cometido irregularidades?
Aunque los casos no son frecuentes, se evidenció que los productos
caducaban o se repartían entre los estudiantes. Esa práctica va contra
el objetivo institucional, que es alimentar a los alumnos. En esos casos
hemos tenido que suspender el servicio.
