TURISMO

TURISMO SOSTENIBLE: HACIA LA CONCIENCIA EN LA RECREACIÓN


Sandra Yépez, Editora Online
 

SUS PRÓXIMAS VACACIONES EN ECUADOR NO SOLO PUEDEN SER DIVERTIDAS, TAMBIÉN PUEDEN SER UNA EXPERIENCIA DE CONSERVACIÓN

Ecuador está considerado como uno de los países con mayor biodiversidad del planeta, pero, paradójicamente, también es la nación con más deforestación de la región: cada año se pierden unas 200 mil hectáreas de bosques y el impacto ambiental afecta a cientos de especies.


El pavo real albino es una de las decenas de aves que habitan en el hotel Sainanda en Manabí.

Ahora bien, ¿piense usted en los viajes de turismo que realizó este año?, aunque fueron positivos para su recreación ¿qué ventaja significó su visita para las especies animales, el medio ambiente o las comunidades indígenas de la zona?
Podría parecer que al momento de hacer turismo no existen muchas formas de colaborar con el planeta. Sin embargo, cuando usted escoge un destino para sus próximas vacaciones puede hacer mucho más que únicamente divertirse si decide visitar un hotel que aplique el turismo sostenible.
Mediante el impulso del Ministerio de Turismo y de ONGs como Rainforest Alliance, el Ecuador aspira, hasta el 2020, en potencializarse como un destino de turismo sostenible, lo que significa una práctica turística con responsabilidad social y ambiental, abarcando el trabajo de los hoteles, los tour operadores y, por supuesto, de los turistas.
Un hotel que aplica este tipo de turismo procesa su basura convirtiendo en abono los desechos orgánicos y reciclando los inorgánicos; además reutiliza las aguas grises y negras, de baños y cocinas. Esto significa que, mediante trampas de grasa, purifica nuevamente el agua y con ella riega sus jardines o plantaciones agrícolas; además, reduce la utilización de plásticos, papel y productos químicos en la limpieza.


una de las habitaciones de Alandaluz, un hotel que aplica el turismo sostenible, donde la mayoría de habitaciones fueron fabricadas con bambú

Si este hotel se encuentra en la Amazonia o en una zona de importancia ecológica está comprometido en conservar un número de hectáreas a su alrededor, además de las que forman parte del complejo. Quien aplica el turismo sostenible cubre sus plazas de trabajo con personal nativo y en ocasiones realiza planes para mejorar la vida de quienes habitan en el sector.
En Manabí, un proyecto exitoso es el de Isla Corazón, ubicada en el estuario del río Chone, donde la comunidad se organizó para promover el ecoturismo como una forma de proteger el manglar frente a la explotación camaronera. A unas cuatro horas de ahí se puede conocer otro caso positivo: el hotel Alandaluz, en Puerto López, lleva 20 años de conservación del medio ambiente e incluso ha creado una reserva ecológica cercana al complejo y un club ecológico con la comunidad.
En la Amazonia existen 16 hoteles certificados en turismo sostenible; uno de ellos es el Napo Wildlife Center que “tienen capacidad para 20 huéspedes y emplea a 60 personas, generando un beneficio económico muy amplio” según explica Verónica Muñoz de Rainforest Alliance.


René Suárez juega en el agua del río Chone; en el fondo, las copas de los árboles de mangle.

Estas prácticas no interfieren en lo absoluto la experiencia de recreación del turista. “Puede ser un hotel en el centro de la ciudad o un lodge en la Amazonía, pero la calidad no tiene porqué afectarse” comenta Verónica.
“Aquí damos a las personas una experiencia distinta” dice Alfredo Harmsen, dueño de Sainanda, un complejo ecológico en Bahía de Caráquez donde sus visitantes pueden convivir con las tortugas, patos, ovejas, iguanas y pavos reales que habitan libremente en el lugar. Todo esto sin perder la confortabilidad que cualquier hotel convencional ofrecería.

“Esto es una filosofía de vida y es una tendencia que está creciendo en el mundo porque con el impacto ambiental debemos pensar qué hacer por nuestra naturaleza” Verónica Muñoz.


“Cuando haces turismo no es simplemente pasear por pasear, puedes hacer una diferencia y tener una experiencia enriquecedora. Además, estás pagando por algo que no simplemente es un negocio sino que tienen implicaciones positivas. Por ejemplo: con tu dinero se paga al médico del pueblo o al quedarte esa noche en ese hotel estás asegurándote de que el bosque alrededor se conserve 20 años más” explica Verónica.
Pero, lamentablemente según confiesan hoteleros y activistas, en Ecuador aún no existe conciencia y compromiso en los turistas, “nos falta educar muchísimo a la gente” admite la representante de Rainforest Alliance. “El extranjero tiene una conciencia más elevada, está buscando los basureros para reciclar, pero el nacional no tiene esa conciencia” reclama César Arcos de Hacienda Cusín en el Lago San Pablo en Imbabura. Según Ana Lucía Goetschel, del hotel Séptimo Paraíso en Mindo, “el turista internacional incluso ya asume que tienes buenas prácticas porque en sus países es usual”, pero no sucede igual con el nacional, admite Goetschel.

Durante su estadía, los turistas que visitan un hotel que aplica buenas prácticas como reutilización del agua o tratamiento de los desechos , no llegarán a notar la diferencia con un hotel convencional.

 Por ello, la próxima vez que planifique sus vacaciones recuerde que en todo el Ecuador existen más de 70 hoteles certificados en turismo sostenible y que al escoger hospedarse en uno de ellos, usted se está comprometiendo con la conservación ambiental, cultural y social del lugar que visita. Además, su decisión impulsará a que más hoteles se sumen al compromiso de la sostenibilidad.
Si le interesa conocer más de los hoteles, o averiguar como puede certificar el suyo, revise las páginas www.rainforest-alliance.org o www.eco-index.org/turismo.

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