LA PUNTUALIDAD

LA "HORA ECUATORIANA" ES UN RETO A VENCER


Ana Vallejo, Sección Actualidad
 

CORREA HA ABANDONADO ACTOS POR LA FALTA DE PUNTUALIDAD DE LOS ORGANIZADORES

Cuando el ex presidente Lucio Gutiérrez fue invitado a participar como promotor de una campaña de publicidad impulsada por la Universidad Internacional, él llegó más de una hora tarde y no dio justificación a su retraso. Este es solo un ejemplo de cómo la impuntualidad ha estado presente en la sociedad ecuatoriana y, especialmente, en los funcionarios del Estado.
Y es que al convertirse en ejemplos de puntualidad, varios presidentes han fallado. No así con el actual primer mandatario, Rafael Correa, quien -a pesar de tener algunos atrasos- logra cumplir a tiempo la gran mayoría de las actividades agendadas. Y para lograrlo tiene a varios sectores de su equipo de colaboradores ajustando los horarios y coordinando con exactitud todos los eventos a los que asiste.
Así lo destacan varios de los funcionarios de la Presidencia que tras estos dos primeros años en funciones están acostumbrados al ritmo de trabajo del jefe de Estado.
No obstante, para el resto de la ciudadanía, la puntualidad no es una norma habitual y pese a que no existen estudios actuales, uno realizado por Markop y la Universidad Internacional en el año 2000 reveló que el Ecuador pierde alrededor de $623 millones cada trimestre por concepto de los perjuicios económicos fruto de la denominada "hora ecuatoriana".
Tras dos años en el poder, los funcionarios de la Presidencia han logrado ajustar sus relojes a la exigencia del presidente Rafael Correa de realizar todas las actividades en concordancia con los tiempos previstos. Para ello, trabajan a tiempo completo los funcionarios en la Casa Militar de Carondelet, encargados de definir los tiempos de traslado, los colaboradores cercanos en el despacho presidencial que organizan las actividades a cumplirse y el personal de protocolo, que controla los tiempos de cada actividad,
En un día de trabajo en el Palacio de Gobierno, la mayoría -si no son todas- las actividades que cumple el jefe de Estado inician y terminan según lo previsto. Tras algunos llamados de atención, las delegaciones y funcionarios que se reúnen con el primer mandatario llegan a Carondelet varios minutos antes de la hora fijada. Las actividades incluso pueden iniciar más temprano si es que el tiempo lo permite. Así ha sucedido en las reuniones del Consejo Nacional de Seguridad que se pautan a las 06:00, pero suelen iniciar minutos antes si todos los asistentes están presentes.
Correa es tan puntual para llegar como lo es para marcharse si los horarios no son respetados. Así sucedió por ejemplo en una invitación que el primer mandatario cumplió a Ciespal para asistir a un foro. Diez minutos pasaron de la hora fijada y ni los demás invitados llegaron. Entonces se levantó y se fue. Luego dijo que ese es tiempo de trabajo y que no va a permitir que sea desperdiciado.
Pero han ocurrido eventos donde existen cálculos imprecisos sobre los tiempos de traslado y puede haber exceso de tiempo. Así sucedió hace pocas semanas en Tulcán, donde se tenía previsto un viaje de 30 minutos de una localidad a otra donde asistiría a una sesión solemne. Sin embargo, se realizó en menos de 10 minutos. En ese caso, Correa optó por hacer una revisión de las instalaciones de una escuela para aprovechar mejor el momento.
Pero decir que no ha llegado tarde a actos oficiales sería mentir. Lo ha hecho pero estas siempre han estado acompañados de una justificación y disculpas. Los atrasos suelen estar vinculados a reuniones urgentes y motivos de fuerza mayor que generalmente tienen que ver con imposibilidades de traslado por mal tiempo.

La hora ecuatoriana en números

En el 2001, la Universidad Internacional solicitó a la empresa Markop un estudio sobre los perjuicios e impactos de la falta de puntualidad en el país. Ese análisis concluyó que cada tres meses, el país perdía en ese año, $623 millones. Es decir, $2 492 millones anuales.

En 2001, se habrían perdido unos $ 2 500 millones por concepto de la impuntualidad. Ese año, el Ecuador registró exportaciones por uno $7 mil millones

El estudio surgió como iniciativa de Marcelo Fernández, de la Universidad Internacional, quien recuerda que tras vivir por varios años en el extranjero, le costó mucho el acoplarse a la famosa ‘hora ecuatoriana’. que según explicó, tiene consecuencias que van más allá de la incapacidad de llegar a tiempo. “La impuntualidad no es solo llegar atrasado, lo que ocurre es que se crea una terrible desconfianza y falta de credibilidad en la sociedad. Esta es la razón de la pérdida tan cuantiosa.”, sostuvo.
Luis Subía dirige la empresa Markop y lideró el estudio que se realizó en el 2001. Para cuantificar las pérdidas económicas producto de la impuntualidad se basaron en dos aspectos. Ambos, tienen que ver con una medición de eficiencia. En ese sentido, explicó que, por ejemplo, se midió el costo por hora del trabajo de funcionarios públicos y privados, en base a los salarios que percibieron ese año por concepto de un trabajo de 8 horas.
“Sacamos los costos por las relaciones por hora de diversas trabajos, y se calculó en base a los salarios de los grupos en ese momento”, dijo. Entonces, el ocupar el tiempo en otras labores tenía como consecuencia la necesidad de trabajar tiempo extra -remunerado- para cumplir con las obligaciones trazadas.

Según el estudio realizado por Markop, el ahorro por puntualidad habría permitido que se construyan 23 717 escuelas en la Costa y 21 096 en la Sierra

Esto, además, considerando un segundo aspecto que tiene que ver con que la pérdida de tiempo no solo afecta a una sola persona sino que se refleja en las demás. Fernández explica esto a través de un ejemplo simple en una reunión ministerial. El asegura que si tres ministros llegan a tiempo, pero uno no lo hace, la reunión no puede iniciar. Esto no solo genera pérdida de tiempo para quien llegó tarde, sino que puede llegar a significar desatención en las actividades que deben cumplir los demás ministros.
Subía por otro lado, asegura que la impuntualidad también pasa por el lenguaje y la forma de pensar el tiempo. “Esta en nuestra costumbre, que parte además de la forma en la que hablamos”, dijo. Asegura que la hora ecuatoriana surge también por ‘el hablado’. De ahí que se habla de llegar a una cita 'golpe de ocho' o 'a eso de las diez de las mañana', o 'tipo cuatro de la tarde'.
Además de la campaña realizada por la Universidad Internacional, la organización Participación Ciudadana lanzó la campaña ‘Seamos puntuales’. Ambas tuvieron efectos positivos, sostiene Fernández, pero ninguna, logró cambios trascendentales.

Entrevista con:
Érika Silva es cientista social graduada en la Universidad Central, lugar donde actualmente trabaja como profesora. Además es escritora
 
La impuntualidad no es un defecto de los ecuatorianos, es una expresión"

¿Cómo se explica el problema de impuntualidad de los ecuatorianos?
La caracterización de impuntualidad es un estereotipo. Este parte de una incomprensión del tema por no entender que este es un hecho histórico y no es de todas las sociedades ni de todas las épocas.

¿Cómo se entiende que sea un hecho histórico y no un mal hábito?
Porque la puntualidad está asociada a un concepto de tiempo. Esta se vuelve importante en la vida de las sociedades cuando llega la modernidad y se desarrolla el capitalismo.

¿Por qué?
Porque se le da importancia a la producción de las mercancías en un determinado tiempo que tiene que ver con la productividad, la producción para la venta, la competencia entre empresas y la calidad de los productos. Eso es propio de una sociedad capitalista.

¿De ahí el concepto de que el "tiempo es oro"?
Así se dice en una sociedad capitalista porque mientras menos tiempo gastes en la producción de algo y ganes más, entonces es mejor. Obviamente entonces la puntualidad es una virtud en una sociedad moderna.

¿Y qué pasa con la noción del tiempo en el Ecuador antes de esa llegada del capitalismo?
Por ejemplo, en las sociedades amazónicas que son sociedades de productores, recolectores, cazadores, donde su vida está ligada a la tierra, hay una distinta visión del tiempo.

¿En qué sentido?
Ellos producen para su autoconsumo y no les importa llegar a una hora, no tienen un concepto de llegar a las 09:00. Simplemente, para ellos hay una hora de levantarse, del almuerzo, la hora de ir a pescar. Es un tiempo asociado a ciertas actividades pero no es un tiempo vacío y homogéneo como el moderno. Entonces, la impuntualidad no es un defecto de los ecuatorianos, es una expresión.

¿Y qué lectura le da a que continúe la falta de puntualidad pese a que los ecuatorianos son a la vez una sociedad moderna?
Somos una sociedad en transición y somos un país que transita desde hace más de 100 años hacia el capitalismo al que el Ecuador no logra llegar del todo y no logra saldar las cuentas con el pasado, con esa sociedad premoderna, con la sociedad de las haciendas de formas de producción precapitalista.

¿Entonces los ciudadanos deberán adoptar estas costumbres modernas?
Sí, lo tendrán que hacer en la medida de que la sociedad y la gente se inserte en las nuevas lógicas. Una persona que está inserta en las lógicas modernas va desarrollando pautas de comportamiento moderno.

¿Y muchas de estas costumbres posteriormente se trasladaron poco a poco a las grandes ciudades y centros productivos?
Nosotros en la ciudad nos levantamos a las 06:00 o 07:00. Y en el campo, la Amazonía o zonas rurales de la Costa, no es así. Gente que viene de esos tipos de experiencias van a la ciudad y se siguen manejando con sus códigos, pero no se puede hablar de impuntualidad.

Pero la vida en la ciudad exige otro comportamiento...
Es que por otro lado, la puntualidad también tiene que ver con el tema de la ciudadanía donde hay que considerar al otro. Es un comportamiento que exige saber que existen deberes y también obligaciones. Que si es que yo llego puntual, estoy respetando al otro, si llego impuntual, estoy irrespetando su tiempo.

¿Cómo se lo logra?
Eso tiene que ver con cómo me relaciono con las otras personas y con cuánto soy consciente, y cuan ciudadano me siento y respeto al otro.

Los críticos a esta conducta consideran que este es un problema, sobre todo en el ámbito productivo y económico. ¿Esto se puede obviar?
No es que esto sea malo o bueno, más allá de que a la gente le puede molestar la impuntualidad.

¿La salida son las campañas de educación?
No creo que es una cuestión de campañas. Es una cosa que está más allá de la voluntad de la gente o de su deseo, es cuestión de necesidad.

¿En qué sentido?
En que no habrá puntualidad si es que no se necesita ser puntual y se quiere tomar la vida con tranquilidad, porque hay personas que están insertas en otra lógica. (AIV)

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