ECUADOR
AMBATO, ROSTRO URBANO Y COMERCIAL DEL
CENTRO DEL PAÍS
Verónica Chávez, Corresponsal AmbatoLA VÍLLA SAN JUAN DE HAMBATO, COMO EN OTRORA SE CONOCÍA A LA URBE, ES UNA DE LAS CIUDADES CON MAYOR DINÁMICA COMERCIAL Y COBERTURA DE SERVICIOS PÚBLICOS, EN DONDE VIVEN 350 MIL PERSONAS
La Villa de San Juan de Hambato, como en otrora se la conocía a la ciudad de Ambato, es el rostro más urbano del centro del país. La capital de Tungurahua, que según el Instituto Nacional de Estadística y Censos, (INEC) está habitada por 350 mil personas, es una de las ciudades con mayor dinámica comercial, cobertura de servicios públicos y una población que históricamente se la identifica con la producción, no solo de bienes sino, de letras y cultura.

Ambato es considerada una de las ciudades más modernas y productivas del
centro del país
“El calificativo de ‘ Tierra de los Tres Juanes’
sigue vigente. Pero hoy existe mayor interés, sobre todo de los jóvenes,
en aportar con nuevos conceptos que revelen a su ciudad” dijo el
cronista vitalicio de Ambato, Gerardo Nicola López..
“Ambato es el puntal de los negocios a cualquier escala”, según López.
Para el historiador, la esencia comercial que guarda el ambateño obedece
a que aún cuando esta ciudad fue villa, en los años 1600, sus
habitantes, luego de la desolación que ocasionó cataclismos en más de
cuatro ocasiones, optaban por levantar sus domicilios y buscar
alternativas de subsistencia, debido a que la tierra sufría alteraciones
y no era posible trabajar en ella.
La elaboración del pan era una de esas alternativas. Su fama trascendió
no solo por su exquisitez, sino también porque los ambateños eran los
únicos proveedores a gran escala del país, antes, durante y después de
la colonia. “Enviaban a lomo de mula quintales de pan a Quito,
Latacunga, Guayaquil, y claro, al tratarse de pan, los ‘intermediarios’
también hacían su ‘agosto’ en otras provincias” contó Nicola.
Con el pasar de los años, los servicios se diversificaron. Se abrieron
sastrerías, zapaterías, peluquerías, cafeterías y hasta perfumerías.
Esta último tipo de negocio proliferó por influencia de comerciantes
judíos que pisaron tierra ambateña, en la romántica época del tren, que
tenía su estación, frente al parque 12 de Noviembre.
En Ambato se desarrolla a diario una intensa jornada en las 96
industrias, 150 pequeñas industrias y más de 4 498 establecimientos
comerciales registrados en las cámaras de la producción. Mientras, con
la misma dinámica del tradicional lunes de feria, los ambateños le
apuestan a una variedad de opciones productivas, que le dan ese toque
vanguardista que le atribuyen los foráneos.
“Es una ciudad chica, pero la gente la hace sentir grande, admiro lo
emprendedores que son desde jóvenes. Para ellos lo principal es aprender
y superarse. Hay tantas ramas de producción”, comentó Ricardo García, un
empresario colombiano de 46 años que se radicó en Ambato.
La ciudad donde nació el más célebre de sus hijos, Juan Montalvo, no
pierde su característica cosmopolita. El crecimiento demográfico es tal,
que la urbe se extendió a partir de 2004 en dos principales zonas, al
norte y al sur. En la segunda, los fragantes huertos frutales de los
Huachis, fueron desplazados por conjuntos residenciales, agencias
bancarias, restaurantes, inmobiliarias; un mall, que es el punto de
distracción no solo de los ‘guaytambos’, sino también de gente de las
provincias vecinas.

La música y el arte son pilares fundamentales de la cultura histórica de
los ‘guaytambos’
A lo largo de la avenida Atahualpa, una de las
principales arterias al sur de la urbe, se ubican las concesionarias de
autos de todas las marcas. Lo que dio lugar a la apertura de más de un
centenar de almacenes de repuestos, accesorios y servicios automotrices,
todo en la misma avenida.
Dada la constante actividad comercial de la ciudad, Ambato posee el
costo por la tierra más alto del país. De acuerdo a los estudios de la
Corporación Civil para el Desarrollo de Ambato y Tungurahua
(Corpoambato), el metro cuadrado de terreno más económico cuesta $ 150 y
hay sectores que valen entre $800 y $1 000.
El alquiler de un departamento es de mínimo $150, mientras que una casa
completa es posible habitarla desde los $250 mensuales.
“Una de las ventajas de la ciudad es que tiene más del 90% de cobertura
de servicios básicos; además, es un lugar tranquilo para vivir, se
cuenta con variedad de alimentos frescos, y todo está relativamente
cerca” comentó Mauricio Molina, gerente de Corpoambato.
Pero lo que más atrae de Ambato es definitivamente el comercio, que
dinamiza todas las actividades. En la urbe, a diario circulan 3 000
taxis y cada uno de ellos genera, en promedio, $20, es decir $60 mil al
día, lo que equivaldría al año, casi $15 millones, solo en la
movilización.
Para Corpoambato, la clave del sostenido progreso, es que el ambateño
mira su negocio como una ‘cuenta satelital’. “Lo interesante es que
abren por ejemplo, un depósito de cemento, y enseguida, en torno a él,
se abren otros, pero que complementan la idea de construcción, como
venta de hierro, ladrillos, madera, vidrio y acabados” añadió Molina.
Esta visión de hacer negocio también se evidencia en los servicios de
diversión y esparcimiento. Aunque no hay una ‘zona rosa’ definida, los
bares, discotecas, karaokes, salas de billar, comida rápida están
ubicadas en un mismo radio en varios sectores de la ciudad.
‘Doctor Paquito’, un símbolo ambateño que ama
su terruño
“El
trabajo es una de las prioridades y virtudes de los ambateños. El amor a
su terruño y su entrega para hacerla más grande fortalece a la urbe”,
comentó Francisco Suárez, más conocido como el ‘Doctor Paquito’.
Este personaje ambateño de 71 años, es odontólogo y continúa
solucionando los problemas dentales de las nuevas generaciones de
‘guaytambos’.
Pero sin descuidar una de sus pasiones: las artes plásticas, que lo han
ubicado como uno de los mejores y a la vez como uno de los últimos
pintores del indigenismo, que ha mostrado su obra en latitudes
extranjeras.
El “Doctor Paquito” es también el ícono de la organización barrial e
institucional para fomentar el deporte tungurahuense. Es hincha del
Macará y padre de cuatro hijos, que heredaron el arte y la pasión por el
fútbol.
El inmenso amor por sus ciudad lo motivó ha escribir el libro ‘ Ambato y
los símbolos de siempre’.
La cultura y las letras, el primer amor de Mari
Pachano
Mari
Pachano, presidenta de la Casa de la Cultura Núcleo del Tungurahua es
otra de las personas que no pasan inadvertidas en la ciudad.
Doña Mari, como la llaman sus paisanos, mereció este año, el
reconocimiento del Consejo Provincial, por su labor a favor de la
cultura. Y es que la apertura y apoyo que la institución brinda
actualmente a los artistas es una de las bondades que aprecian los
ambateños.
La espigada y frágil Mari Pachano es una las mujeres que desde temprana
edad fijó su romance con las letras. Y se declara una amante de la
cultura ambateña: “Siempre pienso y defiendo que una de las riquezas de
esta tierra es la gente, no solo por su trabajo, sino porque guardan
mucha sensibilidad artística, es como si fuera innato, y lo digo porque
aún el forjador de hierro, en su rudeza de labor, crea belleza con sus
manos, no se conforma solo con trabajar, él quiere mostrar la belleza
que guarda en sí”.
Cultura y arte
El trabajo, el comercio, y la producción no son los únicos referentes en
Ambato. El gusto por las artes y la cultura son parte de la identidad de
los ambateños. La presencia de los ilustres Juan Montalvo, Juan B. Vela
y Juan León Mera no fue en vano, pero hay que recordar que no son solo
tres los caballeros ilustres.
Pues, para orgullo de Ambato, la ciudad posee una larga lista de nombres
de mujeres y hombres que aportaron a la literatura y al periodismo
nacional, lo mismo que a la consolidación del pensamiento liberal, hoy
de izquierda. El funcionamiento de la Primera Imprenta en lo que hoy es
el Colegio Bolívar, facilitó que la pluma reciba a la modernidad.
La producción de libros, revistas, folletos y periódicos permitió que en
la ciudad se formen los primeros tipógrafos del país. Su prestigio fue
tal que a Ambato llegaron personas de otras provincias y de los países
vecinos a aprender ‘el oficio’; así lo contaba, el fallecido tipógrafo
Angel Garcés.
“Escribir es una da las fortalezas del ambateño, tal vez sea el amor a
su tierra lo que le inspira, la influencia de los ilustres nacidos acá,
es otro factor que despierta el interés en los jóvenes. Hoy circulan
muchas revistas que son escritas, diseñadas y financiadas por los mismos
ambateños; igual ocurre en las instituciones educativas que hasta
publican su propia gaceta; las empresas también editan su revista”,
explicó Jorge Guevara, docente universitario.
