ENFOQUE
ECUADOR-COLOMBIA LA RELACIÓN BILATERAL, BAJO EL
VOLUNTARISMO
Luis Boada, Sección Actualidad
LA CRISIS DIPLOMÁTICA LLEVA NUEVE MESES Y NO HAY VISOS DE SALIDA. ANALISTAS
INTERNACIONALES NO VEN SIGNOS DE APERTURA, LO QUE SE AGRAVA POR MENSAJES
CONFUSOS EN LA POLÍTICA EXTERIOR DEL PAÍS
Hasta antes del bombardeo de Angostura del 1.° de
marzo de 2008, la controversia entre Quito y Bogotá no pasaba del
reiterado reclamo del Ecuador respecto a la ausencia del Estado
colombiano en buena parte del cordón fronterizo y por los costos que
implicaba recibir a miles de desplazados por la violencia o por resarcir
a la población ecuatoriana en la frontera de los daños ocasionados por
las fumigaciones de plantaciones de coca en suelo colombiano.
El principio del no involucramiento en ese conflicto había mantenido en
suspenso acciones legales desde Quito, como la demanda por los daños
ambientales por las aspersiones con glifosato, la cual se hizo efectiva
solo con la incursión armada de ese país en Angostura. Lo que activó,
por otro lado, las acusaciones (ya no insinuaciones) desde la Casa de
Nariño de que Carondelet era permisivo con la guerrilla de las FARC.

Correa estrecha la mano de Uribe en la cumbre del Grupo de Río. La imagen
dio la vuelta al mundo
Antes del ataque del 1.° de marzo, las controversias
no pasaron de momentos de tensiones; esto pese a las diferencias
ideológicas entre Uribe y el presidente Rafael Correa. La detención del
guerrillero “Simon Trinidad” en suelo ecuatoriano, en el Gobierno de
Lucio Gutiérrez, había marcado el punto más sensible hasta entonces. El
pragmatismo diplomático y la perspectiva política de ese Gobierno
-declarado aliado de los EEUU- permitió disimular la dimensión del
operativo, dada la participación de agentes colombianos en el mismo.
Pero, esta vez, la acción militar del 1.° de marzo, que dio de baja a
“Raúl Reyes”, líder de las FARC, rompió la geometría que habían
construido ambos países en sus relaciones.
A nueve meses de la violación de la soberanía ecuatoriana, los niveles
de beligerancia entre las partes han colocado en punto muerto las
relaciones y sin signos de reactivarse en el corto plazo. Esa es la
percepción que ha mantenido en este último tiempo el ex canciller José
Ayala Lasso, quien señala que la crisis se ha visto agravada por otra
circunstancia: el temperamento de los dos mandatarios, que tienen
reacciones mas bien biliares que complican las relaciones entre los dos
Estados, de por sí complejas.
Aun así, cree que es necesario reabrir espacios para reactivar las
relaciones entre ambos países, a las que considera de extrema
importancia, tanto por el valor histórico como por su valor pragmático
desde la perspectiva del comercio, el intercambio de personas, culturas
e instituciones.
El comercio y el flujo fronterizo no se han detenido; tampoco los actos de violencia
Para ello, es preciso ver mensajes en ese sentido. Es decir, muestras de
voluntad que lamentablemente no se ven, asegura, y que en el caso del
Gobierno ecuatoriano esa carencia va acompañada de mensajes difusos en
el manejo de la política internacional.
Hace un mes, el ex vicecanciller Marcelo Fernández de Córdova se
interrogaba ¿cómo un país puede tener tan malas relaciones con sus
vecinos?, si con ellos, en el contexto de una crisis económica global,
es con los que se debe afianzar los lazos para que los efectos puedan
ser afrontados.
Mientras el analista Luis Narváez destacaba la falta de un proceso más
amplio de comunicación desde la Cancillería hacia los ciudadanos sobre
las decisiones. La política exterior se construye "a partir de la
voluntad de todos los ecuatorianos y no de los gobiernos de turno",
sostenía. En esos días, Cancillería había mantenido silencio sobre las
razones que le llevaron al país a apoyar a Irán para entrar en el
Consejo de Seguridad, dejando atrás su respaldo tradicional al Japón.
¿COLOMBIA OBTIENE LO QUE QUERÍA? La incursión colombiana en Angostura
marcó un hito en las relaciones Ecuador-Colombia, caracterizadas por una
historia común, permanentes flujos humano y comerciales y, en los
últimos años, por la amenaza constante de la violencia fronteriza
derivada del conflicto colombiano.
Antes de la violación de la soberanía ecuatoriana, el 1.° de marzo por
fuerzas regulares de ese país, era una incógnita el alcance real que
podría dar Bogotá -con apoyo de Washington- a la teoría de la guerra
preventiva contra el terrorismo y el narcotráfico. Esa percepción fue
procesada solo a niveles diplomáticos, académicos, políticos y en el
entorno de ciertas ONG.
Tras el ataque, quedó clara para todo el país esa dimensión: el Gobierno
de Álvaro Uribe confirmó con esa acción que su política de seguridad
podía traspasar las fronteras, lo cual quedó remarcado en sus
exposiciones posteriores al ataque en el sentido de que su lucha iría
donde sea necesario.

El bombardeo colombiano en Angostura desencadenó una serie de
acusaciones que aún no termina
El escritor uruguayo Kintto Lucas, en una última publicación, subraya
los propósitos políticos que mueven a Uribe y las intensiones latentes
de presionar a sus vecinos para que entren directa o indirectamente en
el conflicto.
Recuerda que en 2000, “Raúl Reyes” le dijo que no era posible que la
guerrilla puede ser atacada en la selva, aun con las consideraciones
tecnológicas de ese momento. Ocho años después, la realidad demostró que
estaba equivocado.
Lucas advierte también que las proyecciones militares de Colombia están
vigentes, lo cual implicaría que bajo las actuales circunstancias de la
frontera pueda configurarse la teoría del yunque y el martillo. La
disposición del presidente Rafael Correa de disparar aun a suelo
colombiano -si de allí vienen agresiones- reavivó esa idea, sobre todo
por el silencio que guardó el Gobierno de Uribe luego de la orden del
presidente Correa.
ACUSACIONES SIN FIN Y CON SENTIDO POLÍTICO La operación militar
colombiana en Angostura tomó por sorpresa al presidente Rafael Correa,
quien durante su cadena radial del sábado del 1.° de marzo dijo que por
propia boca de su par colombiano se enteró de lo ocurrido. Analizadas
luego las circunstancias, calificó el hecho como una puñalada por la
espalda, pues señaló que llegaba cuando creía que las relaciones entre
los dos Gobiernos estaban en su mejor momento.
Esto quedó descrito en la expresión de enojo que le mostró Correa a
Uribe en la Cumbre del Grupo de Río, en la que Colombia aceptó la
violación, pero justificó la operación militar como un acto de legítima
de defensa.
Esa disculpa y el compromiso de ir a un reencuentro progresivo no
bastaron: las acusaciones mutuas no cesaron, esto por el afán de cada
lado de hacer prevalecer su punto de vista.
En lo que va de 2007, FFAA han destruido un centenar de bases de grupos armados
Las tensiones llevaron al retiro del embajador del Ecuador en Bogotá y a
la expulsión del representante de ese país en Quito. Mientras crecía la
polémica por el futuro de tres personas heridas en Angostura: dos
guerrilleras colombianas y la mexicana Lucia Morett, rescatadas por las
autoridades ecuatorianas del sitio bombardeado.
Bogotá dio fuerza mediática al tema al filtrar la información obtenida
en las computadores de “Raúl Reyes”. En Europa y en los EEUU, esas
informaciones calaron en la opinión pública y en la percepción de sus
líderes. Así, el presidente George W. Bush ratificó su respaldo a Uribe,
lo cual se completó con la posición similar asumida por el entonces
candidato Barak Obama.
En tanto, la difusión de esos documentos, que fueron filtrados por las
fuerzas militares de Colombia, despertaron dudas en el Ecuador al
revelarse reuniones mantenidas por funcionarios del Régimen con miembros
de las FARC.
Solo un tropiezo editorial bajó la intensidad de esa ofensiva cuando
diario El Tiempo de Bogotá publicó una foto de Reyes con un dirigente de
izquierda argentino, a quien se confundió con el ministro Gustavo
Larrea.
Los e-mail enredaron las circunstancias reales en las cuales se
desarrolló el bombardeo del 1.° de marzo, cuando surgieron posteriores
informaciones de prensa supuestamente filtradas por oficiales
ecuatorianos y que el Gobierno dijo desconocer. Ese fue el caso del
ecuatoriano Franklin Aisalla que murió en el bombardeo.
Los informes derivaron en la investigación sobre la injerencia de
agencias de inteligencia de los EEUU y Colombia, que fue ratificada en
un informe de fines de octubre que determinó además la posible
participación de un de avión de la Base de Manta en el bombardeo de
Angostura.
La beligerancia verbal ha marcado la controversia, lo que ha despertado
inquietudes en círculos políticos sobre las verdaderas intenciones de la
confrontación. Es posible, dice el embajador Ayala, que la crisis puede
haber servido a los Gobiernos para distraer problemas internos. No
obstante, afirma que en el campo de las relaciones internacionales las
simplificaciones académicas no funcionan, pues una misma circunstancia
tiene valoraciones distintas en cada país.
El Plan Ecuador tiene demoras. La Paz con Perú camina...
A fines de octubre, el presidente Rafael Correa realizó un recorrido por
la frontera en la Amazonía y constató el estado de los proyectos del
Plan Ecuador, impulsado por su Gobierno. El mandatario criticó su avance
casi nulo y cuestionó que las oficinas del programa se centren en Quito.
Por esos días, el presidente tuvo un encuentro con su par de Perú, Alan
García, en un Gabinete binacional, que pasó revista a los proyectos
conjuntos en la frontera. Los mandatarios firmaron convenios para suplir
los incumplimientos y resaltar las buenas relaciones..
