POLÍTICA
UN CAMBIO QUE SE HACE EN OFERTAS CUMPLIDAS Y NUEVAS ACTITUDES
Saudia Levoyer, Editora de Actualidad JORGE ENRIQUE ADOUM Y GUSTAVO DARQUEA REFLEXIONAN SOBRE SI EL CAMBIO RESPONDE A UNA EXITOSA CAMPAÑA DE PUBLICIDAD Y MARKETING DEL GOBIERNO. PARA AMBOS, ES ALGO MÁS QUE AQUELLO
El año 2008 ha estado marcado por la palabra cambio y no hay duda de que
las promesas del Gobierno tuvieron eco en la población, especialmente en
los sectores populares. Prueba de ello es el amplio apoyo popular con el
que cuenta y que se reflejó en el referendo de septiembre: 64% de la
población votó por el Sí.

‘SÍ, MIL VECES SÍ’ fue el eslogan central de la
campaña del referendo de septiembre
Pero, ¿es real este cambio o se trata de un maquillaje producto de una
buena estrategia de comunicación y marketing? Bajo esta premisa, este
Diario dialogó con Gustavo Darquea Espinosa, experto en campañas
políticas, y Jorge Enrique Adoum, escritor.
Para el primero, el cambio no es solo un concepto que se ha vendido en
los últimos dos años, es una realidad que se está gestando en la
sociedad, en la actitud de los ecuatorianos. No obstante, mira a este
proceso como de largo aliento y que marcará un antes y un después, más
allá de lo que logre el Gobierno durante su gestión.
Además, ancla el concepto en el contexto regional: el triunfo de Barack
Obama en los Estados Unidos responde a una tendencia que se viene
gestando desde hace 15 años, producto del agotamiento de los modelos
político y económico de los años ochenta y que, en el país, ha tenido
varios intentos por cuajar: Abdalá Bucaram, Lucio Gutiérrez y, en cierta
medida, Jamil Mahuad.
Hoy, el presidente Rafael Correa se presenta, dice, como ese referente
que utiliza la publicidad y la comunicación no para hacer marketing de
su Gobierno, sino como un mecanismo para convencer y calar en la actitud
de los ecuatorianos, para que asuman y vivan el cambio que se promulga.
"El cambio debe pasar por un cambio de actitud y es ahí donde viene el
choque con ciertos sectores de la sociedad. Creo que el presidente está
bien asesorado para lograr ese giro. Veo que la publicidad del Gobierno
sobre el cumplimiento, la honestidad, está bien hecha. Además, son
mensajes muy reiterativos, lo cual irá penetrando", agrega.
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El cambio debe pasar por un cambio Gustavo Darquea, asesor |
Jorge Enrique Adoum prefiere basarse en lo que considera hechos que muestran ese cambio. Por eso trae a colación lo que han sido los últimos 24 meses: "La celebración de una Asamblea Constituyente, que figuraba ya en las ofertas de la campaña electoral, y su aprobación por medio de un plebiscito popular (y no de una simple mayoría en el Congreso); la lucha contra la corrupción, activando juicios que dormían desde hace 10 años; la independencia de la soberanía nacional respecto de la intromisión extranjera en el ámbito de la política (CIA, bases militares) y de la economía (FMI); así como el tratamiento de la deuda externa; la recuperación de territorios nacionales que estaban en poder de empresas extranjeras; el establecimiento de la gratuidad de la educación (con entrega de uniformes y millones de textos gratuitos a los escolares), incluida la enseñanza universitaria; la vacunación y la consulta externa El año 2008 ha estado marcado por la palabra cambio y no hay duda de que las promesas del Gobierno tuvieron eco en la población, especialmente en los sectores populares. Prueba de ello es el amplio apoyo popular con el que cuenta y que se reflejó en el referendo de septiembre: 64% de la población votó por el Sí.
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La palabra cambio no se ha puesto de moda. es el signo que caracteriza la marcha de la humanidad Jorge Enrique Adoum, escritor |
Pero, ¿es real este cambio o se trata de un maquillaje producto de una
buena estrategia de comunicación y marketing? Bajo esta premisa, este
Diario dialogó con Gustavo Darquea Espinosa, experto en campañas
políticas, y Jorge Enrique Adoum, escritor.
Para el primero, el cambio no es solo un concepto que se ha vendido en
los últimos dos años, es una realidad que se está gestando en la
sociedad, en la actitud de los ecuatorianos. No obstante, mira a este
proceso como de largo aliento y que marcará un antes y un después, más
allá de lo que logre el Gobierno durante su gestión.
Además, ancla el concepto en el contexto regional: el triunfo de Barack
Obama en los Estados Unidos responde a una tendencia que se viene
gestando desde hace 15 años, producto del agotamiento de los modelos
político y económico de los años ochenta y que, en el país, ha tenido
varios intentos por cuajar: Abdalá Bucaram, Lucio Gutiérrez y, en cierta
medida, Jamil Mahuad.
Hoy, el presidente Rafael Correa se presenta, dice, como ese referente
que utiliza la publicidad y la comunicación no para hacer marketing de
su Gobierno, sino como un mecanismo para convencer y calar en la actitud
de los ecuatorianos, para que asuman y vivan el cambio que se promulga.
"El cambio debe pasar por un cambio de actitud y es ahí donde viene el
choque con ciertos sectores de la sociedad. Creo que el presidente está
bien asesorado para lograr ese giro. Veo que la publicidad del Gobierno
sobre el cumplimiento, la honestidad, está bien hecha. Además, son
mensajes muy reiterativos, lo cual irá penetrando", agrega.
Jorge Enrique Adoum prefiere basarse en lo que considera hechos que
muestran ese cambio. Por eso trae a colación lo que han sido los últimos
24 meses: "La celebración de una Asamblea Constituyente, que figuraba ya
en las ofertas de la campaña electoral, y su aprobación por medio de un
plebiscito popular (y no de una simple mayoría en el Congreso); la lucha
contra la corrupción, activando juicios que dormían desde hace 10 años;
la independencia de la soberanía nacional respecto de la intromisión
extranjera en el ámbito de la política (CIA, bases militares) y de la
economía (FMI); así como el tratamiento de la deuda externa; la
recuperación de territorios nacionales que estaban en poder de empresas
extranjeras; el establecimiento de la gratuidad de la educación (con
entrega de uniformes y millones de textos gratuitos a los escolares),
incluida la enseñanza universitaria; la vacunación y la consulta externa
gratuitas en los hospitales; la creación de un Ministerio de Cultura y
de un Programa Nacional de Cultura; el aumento de los subsidios de
alimentación y de vivienda; la reducción de funcionarios en los
organismos y dependencias oficiales, así como la de sus salarios, al
mismo tiempo que incrementó el de trabajadores y de las empleadas
domésticas".
Para el escritor, la palabra "cambio" no se ha puesto de moda, sino que
es el signo "que caracteriza la marcha de la humanidad. Desde
Neanderthal hasta hoy, ha estado presente en todas las etapas de su
desarrollo y ha suscitado todos los movimientos de reforma, más visible
en los procesos revolucionarios".
¿ Y LA MINORÍA? Pero, ¿qué hay de la voces que no sienten ese cambio, de
esos sectores que no miran mejoras en las condiciones de vida ni la
generación de mayores oportunidades?
Darquea es directo en su respuesta: los tradicionales de la política (la
partidocracia) pueden decir que no hay resultados. Incluso, si quieren
medir el cambio en términos de calidad de vida, no ha pasado nada y
podría hasta argumentarse que ha habido un deterioro, pero, "eso no
quiere decir que la política, la estrategia, los objetivos estén
equivocados".
Pero aunque esa sea la percepción y la realidad para ese grupo,
difícilmente pasará algo. No solo porque son minoría, sino porque la
poca oposición no actúa en conjunto. En esas circunstancias, es difícil
pensar en escenarios políticos adversos, capaces de producir una crisis
que desemboque en situaciones como las ocurridas en 1997, 2000 ó 2005,
que culminaron con las caídas de Bucaram, Mahuad y Gutiérrez,
respectivamente.
"Correa -y eso ya se ha dicho- provocó el cambio más profundo en la
política del país, al dar el golpe que dio a quienes detentaban el
poder". Las consecuencias son claras: los partidos tradicionales están
en soletas y pese a que han transcurrido tres elecciones más (contadas
luego del triunfo del presidente Correa), la oposición no ha podido
recuperarse. Tampoco se ve que al corto plazo -las próximas elecciones
generales- lo consigan.
Para Adoum, la serie de hechos que considera ha cumplido el Gobierno son
realizaciones que justifican la acogida en los sectores populares y las
molestias que pueden haber en los otros grupos: el efecto del cambio se
puede ver y oír en "la rabia con que reaccionan los propietarios de los
medios de comunicación de la desinformación y, a través de ellos, los
que se sienten perjudicados por las medidas que se están adoptando".

El presidente Correa,durante la campaña por el Sí en el referendo
constitucional de septiembre
POCAS DEBILIDADES Este escenario favorable, trazado por Darquea y Adoum
(quien no da pronósticos para 2009), no obsta para que no se examinen
aspectos que muestran debilidades.
Para Darquea, uno de los talones de Aquiles del Gobierno es su capacidad
gerencial. Los ministros no van a la velocidad que quiere el Presidente:
hasta septiembre pasado solo se había ejecutado el 27% ó 28% del
Presupuesto General. Eso es, dice, una incapacidad de acción,
especialmente cuando el año 2009 se vislumbra como un año en el cual se
tendrá que empezar a ver cosas. No porque habrá elecciones, sino porque
se debe sentir en la calidad de vida, "en la sonrisa de la gente", en la
actitud para hacer mejor las cosas.
También se debe bajar el nivel de confrontación en Acuerdo País, a pesar
de que Darquea lo mira como normal dentro de la práctica política.


