BANEÑOS
TRAS LA REACTIVACION
En
Baños existen 58 hoteles, 92 restaurantes, 15 locales de alquiler de bicicletas y ocho
escuelas de español. La población recibía, antes de la alerta que se generó por el
volcán, 130 000 visitantes
Pago por daños y perjuicios. Los representantes de las fuerzas vivas y empresarios del
cantón de Baños, provincia del Tungurahua, analizan la posibilidad de demandar aquello
del Estado ecuatoriano.
Carmen Luna de Currat, dirigente de la Cámara de Turismo de Baños y propietaria del
hotel Luna Runtún, sostiene que la declaración de alerta naranja y la evacuación
forzosa de los habitantes de la ciudad agravaron el declive de la actividad turística y
comercial, lo cual representó pérdidas económicas incalculables.
Mientras tanto, la población intenta reactivar el movimiento comercial y hotelero que la
convirtió en un importante centro nacional de negocios y placer.
La empresaria calcula que un 50% de la población de la ciudad ya retomó su movimiento
comercial.
De las 20 000 personas evacuadas el 16 de octubre del año pasado, 10 000 regresaron a la
ciudad, y el resto todavÍa aguarda el fin del perÍodo escolar del régimen Sierra.
Sin embargo, Luna admite que el turista tiene aún cierto temor de visitar Baños. La
prioridad de la Cámara es hallar la forma de recuperar la imagen de la ciudad, dice.
Luna anunció que el gremio presentará, la próxima semana, un plan de Comunicación y
Promoción turÍstica de la zona, el cual incluye la exhibición de un video explicativo
que muestra los atractivos y servicios que ofrece la ciudad.
También proyecta instalar dos oficinas de información: una en Quito y otra es Guayaquil,
con el respaldo de las respectivas
cámaras de turismo provinciales. Luna prefiere no cifrar el monto de la inversión,
aunque expresa que proviene del sector privado.
Giovanny Ramos, coordinador de la agrupación Ojos del Volcán, expresa que Baños no
correrá peligro alguno en caso de que el volcán erupcione. No obstante, la organización
elaboró un plan de evacuación de emergencia que garantizarÍa la seguridad de turistas y
pobladores.
El empresario Roberto Mastalir, gerente del hotel Palace, calcula que, anualmente, la
ciudad recibía cerca de 130 000 visitantes.
Mastalir expresa que uno de los problemas más graves que, al momento, afecta al sector
hotelero de la zona es la suspensión del servicio telefónico para la ciudad, lo cual
impide que los operadores turísticos efectúen reservaciones para grupos de turistas.
Según explica el empresario, el 1 de marzo pasado, el ministro de Desarrollo Urbano y
Vivienda, Nelson Murgueytio, envió una misiva a los directivos de Andinatel en la cual
les ordena reactivar el servicio. Sin embargo, todavÍa no hay respuesta.
Publicado el 19 de marzo de 2000
CULTIVOS BAJO CENIZA
Plantas
de tomate y maíz, con una altura de 30 centímetros; invernaderos llenos de maleza;
zanjas de varios metros y gruesas capas de ceniza es todo lo que queda en la zona aledaña
al volcán Tungurahua, en la provincia de Chimborazo.
Cuando se habla del desastre del Tungurahua, la primera idea que se viene es Baños,
debido a la importancia de este cantón; pero, ¿qué sucede al otro lado del volcán, en
poblaciones que continúan desocupadas en un 100% como Penipe, Palitahua, Puela, Yohibug,
El Altar, El Manzano y Palitahua?
El paisaje en esos sectores es desolador: las plantas están cubiertas por una gruesa capa
de ceniza, y los cultivos se han
quemado o destruido; las pérdidas se calculan en más de cinco millones de dólares,
según el padre Jaime Alvarez, párroco de Penipe.
Esta zona producía tomate de árbol, arveja, maíz, quinua, fréjol, hortalizas y una
gran variedad de frutales; actualmente, los pocos productos que cosechan los pobladores
les sirven solo para sobrevivir en los Centros de Reactivación Poblacional.
La Brigada Galápagos, de Riobamba, permanece en el sector; su objetivo es brindar
seguridad y no permitir el ingreso de personas ajenas; se ha establecido un cronograma
para que los evacuados ingresen a trabajar la poca tierra fértil que les queda; el área
de devastación se calcula en 54 000 hectáreas; la producción de este año es casi
inexistente.
Juan Toaquiza, quien vivió toda su vida en este sector, no entiende por qué tiene que
dejar su casa y solo entrar por unas horas. "Siempre hemos vivido con la Mama
Tungurahua y ella nos cuida", afirma.
La carretera que unía Riobamba con Baños esta destruída en varios tramos; los lahares
de agua y ceniza han destruido la mesa asfáltica; en estos sitios, las grietas tienen
varios metros de profundidad, y una gruesa capa de ceniza compacta, es todo lo que se
distingue de lo que alguna vez fue una vía de primer orden.
"Nos están matando", fueron las palabras de un morador que pedía que se
extendiera el horario de entradas para poder trabajar su tierra.
Publicado el 24 de marzo de 2000 |