Quito
pierde sus colores

Los quiteños participaron en una minga general
para la limpieza de las calles. Esta vez se encontraron
con un problema, limpiaban, pero la ceniza no dejaba de caer
La capital amaneció cubierta por una capa de ceniza que en muchos
sectores llegó al centímetro de espesor y que, con el paso de los vehículos, se
transformaba en nubes que obstaculizaban la visibilidad y producían escozor en los ojos y
vías respiratorias.
Desde las primeras horas decenas de vendedores callejeros ofrecían a los transeúntes
mascarillas de tela y plástico, mientras que los habitantes se apresuraban en las tareas
de limpieza de la ceniza depositada en las casas, calles y vehículos.
Una nueva explosión freática se registró en el volcán Guagua Pichincha a las 10:10 de
ayer y también un sismo de 3,7 grados en la escala de Ritcher, el cual se sintió en el
sector de Pomasqui. La explosión duró cuatro minutos y la columna tuvo una altura de dos
kilómetros; la ceniza que produjo se dirigió hacia el suroccidente de la ciudad de
Quito.
No obstante, en la capital se mantiene la alerta amarilla condicionada, según el alcalde
del Distrito Metropolitano de Quito, Roque Sevilla.
Alrededor de 500 000 toneladas de ceniza produjeron las explosiones del jueves y la de
ayer y al momento, la mayor preocupación de los técnicos es la gran cantidad de ceniza
que se encuentra en suspensión en la atmósfera, así como el elevado grado de acidez que
contiene, ya que en muchos casos supera los niveles normales (300 microgramos por metro
cúbico).
Mientras tanto, la incertidumbre reinaba ayer en la sala de espera nacional del aeropuerto
Simón Bolívar de Guayaquil.
El cierre de la terminal Mariscal Sucre, que durará al menos seis días, congestionó la
de Guayaquil, más aún cuando el puente aéreo se tornó irregular, primero porque solo
podía llegar hasta Latacunga, y después porque tres de las naves de Tame, que participan
en este, quedaron "atrapadas" en la ceniza de la capital.
Las aerolíneas internacionales Copa, Servivensa, American, Avianca y Continental
decidieron no ingresar a Latacunga y escogieron Guayaquil como centro de base, porque
allí tienen personal que los ayuda con el mantenimiento. (AP/MUP/RSV)
Adiós Pregón
El alcalde de Quito, Roque Sevilla,
suspendió los cuatro pregones que debieron efectuarse ayer en el centro, en el sur, en el
norte de Quito y en valle de los Chillos.
Mientras el inicio de la corrida de
toros, prevista para hoy, está siendo analizado por las autoridades municipales.
Los demás actos previstos por las
fiestas de fundación de Quito se desarrollarán con normalidad, siempre que no haya
nuevas dificultades.
El alcalde Sevilla garantizó el normal
abastecimiento de los servicios de agua potable y de alcantarillado.
El Cuerpo de Bomberos atendió a 15
personas con síntomas de asfixia. (MUP)
Ceniza y 'candela'
en Lloa

Niños de Lloa juegan con la ceniza depositada en las carpas de su albergue
La gran explosión del Guagua Pichincha
registrada el jueves a las 20:27 sorprendió a los evacuados de Lloa con una fuerte lluvia
de ceniza en sus albergues. "Nunca antes había caído tanta ceniza. Ayer, personeros
de la Defensa Civil nos indicaron que posiblemente saldríamos a otros albergues en
Quito", dijo María González, una mujer mayor que vive ahora en El Cinto.
Doña María cuenta, al igual que otros pobladores, que al momento de la explosión se
escucharon ruidos como truenos de lluvia, pero que salían del volcán. "Además, se
vio una especie de candela, en el cráter" aseguraron. El miedo se apoderó de los
evacuados cuando, por dos ocasiones, se quedaron sin luz. El segundo corte de energía se
produjo enseguida de la explosión. "Tuvimos que encender velas a la virgencita, y
tratamos de dormir, pero no pudimos debido a la preocupación, dice doña María. Los
pobladores comentan que les hacen falta mascarillas, pero sobre todo ropa abrigada pues el
frío, durante las tardes y noches de Lloa, es insoportable. (PS)
Procesión de la Virgen del Volcán
La Virgen de la Merced, conocida también como la Virgen del Volcán, protectora de las
erupciones, volverá a su altar por primera vez desde el siglo XVII.
Mañana, a partir de las 10:00, una procesión que partirá desde el Museo de la Ciudad
llevará la imagen de la Virgen a su altar en la iglesia de San Diego.
Con este acto de fe, la ciudad pretende retomar el voto hecho en 1575.
Antes de la procesión se realizará una misa en la iglesia del antiguo hospital San Juan
de Dios, hoy Museo de la Ciudad.
El recorrido se iniciará en la García Moreno, tomará la Rocafuerte hasta la Imbabura,
avanzará hasta el redondel de La Victoria y continuará por la calle Ambato hasta llegar
a San Diego.
La imagen de la Virgen fue esculpida en piedra en 1575 y debía ser colocada cerca del
cráter del volcán Pichincha, a donde fue trasladada en 1576.
Desde entonces se la conoció como Nuestra Señora del Volcán, quien protegía a la
ciudad de las erupciones y los terremotos.
Allí permaneció durante 84 años hasta que los franciscanos la retiraron del lugar para
evitar los daños que la actividad volcánica pudiera causarle y la colocaron en su
convento de San Diego. (LGA)
(Publicado el sábado 27 de noviembre) |