'Baños,
te extrañamos'
La intensa actividad del Tungurahua obligó
a sus habitantes a abandonar los sitios de mayor peligro. El cantón Baños, al pie del
volcán, quedó prácticamnete deshabitado
Luego de tres horas de viaje por un camino de tercer orden, estrecho, de tierra, en
serpentina, librando abismos, alrededor de un centenar de baneños volvieron ayer, por dos
horas, a sus cas#as, luego de que el gobernador de Tungurahua, Ignacio Vargas permitiera
el ingreso para que estas personas pudieran sacar sus pertenencias que fueron abandonadas
cuando se declaró la alerta naranja, ante la inminente erupción del volcán Tungurahua.
Debidamente identificados y custodiados por militares, los baneños emprendieron un viaje
de tres horas por la vía El Triunfo-Viscaya-Ulba, en un tramo de 50 kilómetros que
recientemente fue adecentado por el Ministerio de obras Públicas.
La caravana, encabezada por un vehículo militar al mando de un capitán, partió desde
Patate. El deseo de llegar a sus casas hizo que los baneños ignoraran la adversidad y las
peripecias del camino.
Manuel Espín, casado, con tres hijos, habitante del barrio 5 de Junio de Baños, dijo:
"a las tres semanas vuelvo a mi casa. No quisiera salir de aquí ya que es muy triste
la situación en que se encuentran las personas que habitan en los albergues en
Pastaza". Espín, con lágrimas en los ojos, recogía algunas pertenencias para
llevar a su familia.
"Estamos concientes del peligro que significa el volcán Tungurahua, pero también
estamos seguros de que podemos vivir con el peligro. En otros países también existen
volcanes en actividad y la gente aprendió a convivir con ellos", sostiene Manuel
Espín.
En la casa N 728, un perro permanece frente a la puerta, custodiando la propiedad de cuya
pared principal cuelga un letrero anunciando su venta. Una mujer se acerca, lo acaricia y
le da de comer un pan.
En la casa de enfrente, Guido Proaño, casado, con tres hijos y profesor de Educación
Física, empaca algunas cosas que se le quedaron el domingo 17 de octubre, día en que la
Defensa Civil dio el ultimátum para que los moradores de Baños evacuen la ciudad.
Militares y policiales recorren la ciudad. Celosos custodian a las personas que ingresaron
a cumplir sus tareas. Exigen que todos abandonar la ciudad. La consigna que repite a cada
momento el oficial al mando del convoy es que "nadie debe quedarse en Baños".
"El peligro es grave, más aún cuando los vulcanónologos han señalado que ya
estamos en erupción y que han comenzado a formarse flujos de lodo'', dicen. (XP)
Ayudas
La Cruz Roja francesa entregará a la
Cruz Roja ecuatoriana un lote de medicamentos por un valor de 11 mil dólares.
Según la Embajada de Francia en el
Ecuador, el apoyo del Gobierno francés será destinado a las personas que se encuentran
en los refugios señalados para los damnificados por las erupciones de los volcanes
Tungurahua y Guagua Pichincha.
Los vulcanólogos franceses Michel
Monzier y Calude Robin, quienes ya estuvieron en el Ecuador, han vuelto al país a fin de
brindar su asistencia al Instituto Geofísico de la Politécnica Nacional.
El Instituto Francés de Investigación
para el Desarrollo ha prestado al Ecuador cinco estaciones de redes sismológicas para el
monitoreo volcánico. (CPV)
Publicado el 5 de noviembre de 1999
Ruge el Tungurahua
Son las 21:00 del martes, una densa neblina
cubre a ''la Mama Tungurahua". El temporal desanima a los periodistas, acostumbrados
a ver al volcán lanzar bocanadas de candela. Resignados, ubican sus cámaras en espera de
cualquier sorpresa.
De pronto, el silencio de la noche es abruptamente interrumpido por una fuerte explosión,
como dando una clarinada de que la erupción está cada vez más cerca. Las explosiones se
repiten una tras otra, con intervalos de dos horas.
Ya en horas del amanecer, a las 05:00, y cuando el sol se dejaba ver por el oriente, una
nueva explosión sacudía al volcán y hacía temblar a la ciudad de Baños, incrustada a
las faldas del Tungurahua.
Los periodistas y guías de montaña, que han decidido montar guardia al volcán las 24
horas del día, fueron sorprendidos por el estruendo, seguido de una llama incandescente
que se derramaba por todos los flancos del volcán.
!Ahora sí erupcionó... nunca antes habíamos visto algo semenjante... el estruendo es
terrible...! comentaban los atónitos periodistas quienes esperaban lo peor. Quizá, la
hora cero había llegado.
Pero eso no ocurría, el volcán lanzaba una nueva bocanada de vapor de agua, gas, ceniza
y azufre, para luego volver a dormirse, mientras militares y policías montan guardia,
recorriendo las desoladas calles de Baños, pensaban que lo peor había llegado. "El
estruendo hizo temblar a Baños, comentaba el teniente Fausto Salinas, jefe del
contingente policial del Grupo de Operaciones Especiales (GIR).
De acuerdo con los técnicos del Instituto Geofísico, que han montado su cuartel general
en la zona de El Pingue, en la hacienda Guadalupe, la actividad del volcán Tungurahua se
acelera cada día con mayor intensidad y deja escuchar fuertes ruidos, que se asemejan a
un cañonazo, lo que hace pensar que la erupción es cuestión de horas.
El fuerte estruendo también fue escuchado en Ambato, Patate y Pelileo. En las lomas que
circundan al Tungurahua, y que han sido escogidas como miradores del volcán a más de ser
sacudidos por el fuerte estruendo. (XP)
La desesperación provoca incidentes
La prohibición para que los moradores de Baños ingresen a sus casas, luego de que el
martes se les permitiera sacar animales, provocó una revuelta que fue sofocada con bombas
lacrimógenas.
Todo estaba listo. El gobernador de Tungurahua, Ignacio Vargas, anunciaban que el
miércoles a las 08:00 se permitiría el ingreso a Baños.
Desde las 06:00, de ayer, fueron llegando los interesados. A las 07:00 llegaron al lugar
tres miembros de la Defensa Civil; con lista en mano verificaban a los jefes de familia
que tenían la autorización para ingresar.
El hecho provocó los primeros incidentes, ya que varias personas se quejaban por no
constar en dicha lista.
Poco a poco, los ánimos se iban caldeando. La impaciencia de los moradores de Baños era
cada vez más evidente. "Preferimos morir al pie del volcán que morirnos de hambre y
perderlo todo'', murmuraban.
El reloj marcaba las 08:00 y el mayor del Ejército de apellido Quintero llegaba al sitio
El Pingue, para comunicar que había una contraorden. "Por recomendación de los
vulcanólogos el paso a Baños está prohibido..." comunicaba el oficial al grueso de
gente.
La muchedumbre rompió el primer cordón militar e intentó llegar a Baños. No escuchaban
razones ni recomendaciones de nadie.
De manera desenfrenada todo el grupo se lanzó contra los militares que de inmediato
rastrillaron sus armas para amedrentar a la muchedumbre. Esto no amilanó, para nada, a
los baneños, por lo que derepente se dejaron escuchar dos 'fogonazos'. Los militares
habían disparado bombas lacrimógenas lo que provocó la desbandada. La ceniza se
confundió con el gas y arrancó más de una lágrima.
Cubriéndose el rostro, la gente trataba de permanecer en el lugar hasta que se permitiera
el ingreso. El oficial repetía que por esta vez, será imposible ingresar. "Los
vulcanólogos señalan que el tremor y explosiones hacen predecir lo peor, por lo que hay
que precautelar sus vidas'', insistía el uniformado, que daba órdenes a sus subalternos
para que se ''refuerce el cordón de seguridad". (XP)
Publicado el 4 de noviembre de 1999 |