Viviendo
en un albergue
Entrevista:
Erupción en dos semanas
Fausto, el hijo abandonado
El tercer curso del Colegio Mariano Benitez
de Pelileo se convirtió de pronto, desde el pasado domingo, en dormitorio, sala, comedor
y cocina de la familia Trujillo Acosta, Silva Trujillo y Acosta Trujillo. Son 22 personas
y Amelia Ruiz, de 82 años, es la mayor del grupo.
Son oriundos de Cotaló, una loma ubicada frente con frente al volcán Tungurahua, que
amenaza con erupcionar de un momento a otro. Al menos así, dejan entrever las señales de
ceniza y fuego que de rato en rato emite como haciendo notar su presencia.
Los campesinos que se negaron a salir hasta el último momento, por temor a perder sus
animales y los sembradíos de papas, maíz, cebolla y habas, ahora deben adaptarse a su
nueva forma de vida.
En el refugio temporal que alberga a las víctimas del fenómeno, natural Eduardo Trujillo
(24), casado con Imelda Trujillo, recuerda que durante el último mes comenzaron a
escuchar ruidos extraños que provenían del Tungurahua. "Esto nos obligó a
reunirnos en la Casa del Pueblo, en donde los mayores explicaron que se trataba del
volcán que ya en 1916 y 1918 erupcionó y causó daños severos, especialmente a los
terrenos y animales".
El viernes 15 de octubre de 1999 lo recordará toda su vida. Fue ese día cuando el
volcán arrojó una gran cantidad de ceniza y piedras incandescentes en medio de fuertes
ruidos. Una lluvia de ceniza, que llegaba hasta Pillate, asustó a los más incrédulos.
El domingo debieron evuacuar, ayudados por los militares.
Ahora, y en familia, debieron acomodarse en una habitación con el piso de cemento en
donde se acomodaron unos cuantos colchones y una pequeña cocineta que la utilizan para
preapar ''cafecito o agüita para soportar el frío''.
En el albergue, las mujeres ayudan en la cocina comunitaria y los hombres tratan de llegar
hasta sus casas para revisar el estado de los animales que debieron dejar por no tener a
dónde trasladarlos.
Al mediodía reciben el almuerzo que consiste en una sopa de avena, arroz con fideo
tallarín y un baso de colada de dulce. En la cena se sirve un menú similar.
Así pasan las horas de los desplazados, que añoran volver a sus hogares una vez que
''pase el susto''. (XP)
Drama y enfrentamientos
Recién tiene 19 años y ya es madre soltera, tiene dos hijos. Hace apenas un mes nació
su segunda niña. Es Maribel Lozada, la más joven de la familia Machado Lozada Carillo,
que ha sido albergada en una de las aulas del Colegio Mariano Benítez de Pelileo.
Es oriunda del barrio Los Pinos, del cantón Baños de Agua Santa, en donde se ganaba la
vida vendiendo velas en la puerta de la iglesia.
Recuerda que los últimos días fueron de tristeza y desolación. ''El anuncio de que el
volcán estaba por erupcionar, alejó a los turistas y las ventas bajaron'', comenta con
lágrimas en los ojos, el dolor vivido por ella sus tiernos hijos.
El negocio de las velas es por tradicioón, su abuela Laura Machado, (85) ha inculcado la
fe y la forma de ganarse unos sucres ''sirviendo a la Virgen''.
El negocio les permitía ganar dinero para alimentación y pagar arriendo de un pequeño
cuarto. Los últimos días, como se alejron los turistas las ventas bajaron a niveles
insospechados. A la semana ganaba 50 mil sucres.
Ahora, junto a su familia, ha debido acomodarse en el aula número cinco. Unos cuantos
colchones regados en el piso son , por ahora, parte de su hogar. "Como estoy dando de
lactar a mi niña las señoritas si me regalan coladita y lechecita para mi hija'',
señala.
Mientras esos dramas se observan en los albergues, las autoridades han abierto pugnas y
enfrentamientos con los medios de comunicación, ese es el caso del gobernador quien se ha
enfrentado abiertamente con un canal de televisíon local.
Esto ha repercutido y perjudicado a otros medios de comunicación, el enojo del
gobernador, Ignacio Vargas, se ha negado a entregar salvoconductos a los periodistas para
que puedan cubrir las incidencias del evento con libertad. (XP)
Salesianas acogen a cuarenta ancianos
La solidaridad de las religiosas salesias que regentan el Centro Social San Liborio, en
Pelileo, se ve reflejada en la ayuda y atención que brindan a un grupo de 40 personas de
la tercera edad que fueron evacuadas, a la fuerza, por los militares y la Defensa Civil
ante el inminente peligro de una erupción del volcán Tungurahua.
Mercedes Fialllos, 100 años de vida, es una mujer que descansa en la cama número ocho.
Su excelente memoria le hace recordar lo que ocurrió con el Tungurahua hace ya más de 70
años. Ella narra que en 1916 se produjo una erupción que duró dos años, lanzando
ceniza y fuego que destruyó los pastizales y sembradíos. Ese recuerdo la hacía más
fuerte y se negaba a ser evacuada.
Son las 07:00 y las voluntarias del centro alistan ''a los viejitos'' para darles el
desayuno. La pareja conformada por Segundo Virgilio Yugsha(73) y Segunda Merces Choyes
(68), oriundos de Cotaló, se sienten contentos por haber sido trasladados a un albergue,
ya que viven solos.
Igual cosa ocurre con los hermanos Luz María Chávez Guevara (68) y Angel Amable Chávez
Guevara (85). Ella fue separada de su casa, tiene un hijo y dos nietos. El sacerdote
Aquiles Mayorga Gamboa fue quien les consiguió el albergue.
Este lugar no había sido escogido por la Defensa Civil como sitio de refugio y por esta
razón el gobernador, Ignacio Vargas, se había negado a prestar la ayuda solidaria que
sí la enviaron instituciones y personas caritativas.
El médico Rodrigo Carrasco Llerena es quien los visita y da un triste diagnóstico de lo
que ocurre con estas peronas. ''Se sospeha que uno de los viejitos tiene tuberculósis'',
comenta, al tiempo de lamentar la falta de ayuda de las autoridades para estas personas,
muchas de las cuales, por vez primera acuden a una consulta médica. Destaca, eso sí, la
ayuda brindada por el hospital de Pelileo y por su director, Rodman Ríos, lo que ha
permitido evaluar y medicar a los pacientes que desde el lunes reciben tres comidas al
día y atención médica. (XP)
Erupción
en dos semanas
Inminente erupción del volcán Tugurahua, cifrada en un período no más allá de dos
semanas, pronosticó la vulcanóloga Patricia Mothes, que junto a su esposo Minar Hall y
un grupo de técnicos ecuatorianos, monitorean las 24 horas del día al volcán.
De acuerdo con la experta norteamericana, las señales trasmitidas por el volcán hacen
pensar que la erupción es inminente y peligrosa.
¿Qué debemos esperar hasta que se dé la nueva erupción?.
-No sabemos cuantos días. Pero pensamos que no necesariamente serán muchos días. No van
a ser muchos días los que pasen para que ocurra la erupción. Recuerde que la alerta
naranja es de días a semanas.
¿Qué han observados ustedes de novedoso en el volcán?
-Hay un tremendo movimiento en el interior del volcán. Son movimientos grandes de gases,
que lo mueven en forma ascendente para salir. Es el magma nuevo que está muy cerca de la
superfiecie y que está fluyendo como rocas incandescentes.
¿Cuáles son las características del volcán?
-El volcán tiene un conducto que está abierto por donde está fluyendo este material.
¿Qué se debe esperar para que erupcione?
-Tendríamos que esperar que exista mayor presión para que el magma salga con más
fuerza.
¿Está aumentando la presión del volcán?
-No necesariamente la presión está aumentando. Si el conducto que está abierto se
cierra, podría registrar aún una mayor actividad.
¿Qué pasa con el gas?
- El gas podría fluir por dos partes: por la roca antigua o por el magma que se está
formando.
¿Usted piensa, entonces que la erupción podría ocurrir no más allá de dos
semanas?
-Buenos, sí, es muy posible.
¿No más de dos semanas?
-No quisiera decir no más de dos semanas, pero es un escenario muy probable, porque esto
no va a tomar un largo período de tiempo.
¿Se ha expandido el riesgo previamente identificado?
-El riesgo ha aumentado, pero no para las poblaciones cercanas, sino solamente para las
poblaciones muy periféricas al volcán. Una prueba de ello son las rocas incandescentes
que han comenzado a caer y han sido expedidas desde el cráter del volcán.
¿Qué significa eso?
-Quiere decir que hay explosiones que están produciéndose de tiempo en tiempo.
Publicado el 20 de octubre de 1999
Fausto,
el hijo abandonado
Ultimos
animales abandonan Baños

Fausto vive otra realidad, él y su perro no saben de
evacuaciones o erupciones, solo espera que las puertas de la iglesia se abran nuevamente
Llegó caminando desde Riobamba por el lado
de Huambaló. Su intención, asistir a la ''santa misa de mamita la Virgen del Rosario de
Agua Santa". Vistiendo un pantalón color negro, desgarrado, cubierto su cuerpo con
un pocho y su cabeza con una gorra sucia, logró, sin proponérselo, burlar la custodia
militar y policial que patrulla Baños de Agua Santa.
Es Fausto, un mendigo que aparenta tener unos 30 años de edad, pero él asegura que tan
solo tiene 14. No tiene familia y nunca se enteró de lo que está ocurriendo con el
volcán Tungurahua.
Acompañado de un perro negro llegó hasta la Iglesia de Baños. Grande fue su sorpresa
cuando los militares le recriminaron el por qué no había salido junto con los otros
mendigos que habían sido evacuados por la Defensa Civil.
Despistado, sorprendido y preocupado respondió no saber nada y que su único interés era
saber a qué hora abren la puerta de la iglesia para ''oír la misa''.
La respuesta sorprendió a los militares que lo invitaron a tomar asiento en una banca del
parque, ubicado frente a la iglesia. Aquí, interrogaron al mendigo, que descalzo
jugueteaba con el perro que lo acompañaba.
Los uniformados lograron establecer que el menesteroso, que solo conocía ''que Quito se
estaba derrumbando'' no sabía nada de lo que ocurre a su alrededor. Devoto de la Virgen
del Rosario de Agua Santa, sólo quería escuchar la misma, el resto no le interesaba.
(XP)
Volcán Tungurahua cierra el paso a la provincia de
Pastaza
Una misión de la Organización de las Naciones Unidas llega hoy al país para reunirse
con técnicos nacionales y evaluar la situación socioeconómica de los más de veinte mil
evacuados de los sectores considerados de alto riesgo por la inminente erupción del
volcán Tungurahua.
En el caso de Baños y la zona campesina, los técnicos realizarán una evaluación
pormenorizada con respecto a la potencialidad de nuevas erupciones y como organizar el
trabajo de prevención o quizá pensar en un asentamiento definitivo, explicó el ministro
de Vivienda, Teodoro Peña.
Peña se muestra conservador y no se arriesga a dar una cifra definitiva de lo que
significa la pérdida económica provocada por la amenaza de erupción del volcán
Tungurahua.
''El volcán nos cerró las puertas de Baños y eso es una desgracia'', manifestó el
ministro al insistir que el Gobierno Nacional está realizando las estimaciones del caso,
tanto en el campo turístico cuanto en lo agrícola, para poder cuantificar las pérdidas.
''Sabemos que son 1 800 negocios, 200 hoteles y 60 restaurantes, esto verdaderamente es un
problema para la economía de la provincia y el país', puntualizó.
El ministro de Desarrollo Urbano y Vivienda, Teodoro Peña, es el coordinador del Comité
de Crisis para atender la situación en las provincias de Tungurahua, Chimborazo y
Pastaza, amenazadas por la inminente erupción del volcán Tungurahua.
Explicó que la actividad del volcán hace predecir que de un momento a otro puede
producirse la erupción del Tungurahua. No tenemos una precisión de hora y fecha, pero
estamos tomando las precauciones del caso para evitar problemas, señaló.
Desde ayer quedó estrictamente prohibido el ingreso a Baños. La ciudad se encuentra bajo
control militar y policial, que en organizadas patrullas recorren la desolada y abandonada
ciudad.
El ministro Teodoro Peña recorrió los albergues ubicados en las provincias de
Tungurahua, Chimborazo y Pastaza. Anunció que para salvaguardar las vidas humanas se ha
pedido que no quedara nadie en Baños. "No juguemos a los riesgos", manifestó
el ministro al exhortar a las personas a que no ariesguen sus vidas tratando de ingresar a
las zonas consideradas de máximo riesgo. (XP)
Ultimos animales abandonan Baños
Ayer terminó, definitivamente, el plazo para evacuar el ecozoológico San Martín de
Baños. "No importa lo que se quede. Ya no podemos estar en juegos, la vida de los
biólogos, veterinarios y técnicos del zoológico de Guayllabamba, no puede estar en
juego'', señaló el ministro Teodoro Peña.
Una verdadera odisea constituyó el traslado de los animales del Ecozoológico San Martín
de Baños. Fueron 162 animales que se encontraban bajo la custodia de Orlando Vega,
administrador del ecozoológico, y que desde el pasado lunes pasaron a manos de la
Fundación Zoológico del Ecuador, que administra las instalaciones de Guayllabamba.
El cóndor, símbolo nacional y especie en extinción, junto con otras 42 especies, entre
las que se cuentan el águila crestada, oso de anteojos, tapires, huacharacas,
curiquingues, primates; consideradas endémicas, fueron las primeras en ser evacuadas.
Los guacamayos, pericos, periquitos, loros, amazonas, tucanes, pava andina, chachalacas,
pava ronca, urracas, tangaras, huiragchuros, mirlos, trompeteros, cóndor andino,
gallinazos, águilas, y los mamíferos: machines, monos araña, ardillas, lobo de páramo,
oso de anteojos, jaguar, trigrillos, tapires entre otros, se negaban a dejar su hábitat
Una bebé Tapir, de 17 días de nacida y que lleva el nombre del volcán Tungurahua, junto
con su madre debieron ser evacuadas para precautelar sus vidas ante la amenaza de una
erupción. Mientras esto ocurría en el ecozoológico, por las desoladas calles de Baños
recorrían unos cuantos perros, que, abandonados por sus dueños, buscaban alimentos que
les ofrecían los militares y policías que ahora custodian el otrora centro turístico.
(XP)
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Publicado el 21 de octubre de 1999 |