Erupción
del Tungurahua
Todos los signos de la actividad del
Tungurahua indican que, de un momento a otro, se producirá la erupción del volcán.
En los últimos días se completó la salida de los habitantes de Baños y de otras
localidades, dentro del área de mayor riesgo. La evacuación era una medida indispensable
para la protección de la vida e integridad de la población.
No obstante, centenares de familias que han dejado sus viviendas y pertenencias pasan por
una situación en extremo difícil, tanto por la inestabilidad y angustia de la emergencia
y el temor de perder sus bienes, como por la incertidumbre de su futuro.
Las pérdidas económicas son un duro golpe para la población de Baños que vive del
turismo y los negocios que de él dependen, los cuales tardarán en recuperarse, más aún
con las dificultades generadas por la crisis económica.
Al mismo tiempo, quienes viven de la actividad agrícola y ganadera, además de las
pérdidas actuales, temen la lenta recuperación de la tierra afectada por el material
expulsado de las entrañas del volcán.
La gravedad de la emergencia se muestra, también, en los riesgos de daños en la Central
Hidroeléctrica de Agoyán, que genera el 11% de energía para el sistema nacional
interconectado. Las autoridades del sector deberían informar sobre la situación de los
seguros de las instalaciones y equipos de la central.
La emergencia exige una acción preferente de los poderes públicos a favor de las
provincias que sufren las consecuencias de la erupción y requiere la solidaridad de todo
el país.
Opinión Diario HOY
Publicado el 20 de octubre de 1999 |