Guagua en nuevo ciclo eruptivo
Según el Instituto Geofísico de la
Politécnica (IGP), el volcán Guagua Pichincha entró en un nuevo ciclo eruptivo, que
podría ser similar al que culminó con la explosión del 5 de octubre pasado. De acuerdo
con el geólogo Mario Ruiz, durante
el sobrevuelo que se realizó ayer en la mañana se constató que existe un cráter donde
antes, a mediados de septiembre, existía un domo. "Si el domo vuelve a salir a la
superficie se reiniciaría un ciclo de erupciones", afirmó.
Además se registró un incremento en la sismicidad y del número de explosiones
freáticas respecto a la semana pasada. El lunes, a las 22:23, ocurrió una explosión
freática, ayer se contabilizaron 200 sismos y se produjo gran caída de rocas. (ME)
Publicado el 20 de octubre de 1999
El Guagua contesta
las señales de humo
Monumentos
históricos protegidos de la ceniza
El trolebús está listo para una caída masiva de ceniza
Mindo clama por los turistas
El Guagua Pichincha volvió a presentar
síntomas de actividad. De acuerdo con el reporte del Instituto Geofísico, el domingo, a
las 22:22, se registró una explosión freática cuyo desplazamiento reducido fue de 16 cm
(considerada de tamaño grande), la cual fue seguida por sismos de fractura y un tremor
(temblor de los conductos de gases).
El guardián del refugio reportó que el ruido y el olor a azufre fueron fuertes. Además,
la explosión ocurrida el domingo alcanzó una altura de 10 kilómetros.
Ayer por la mañana también fue posible ver desde Quito una columna de vapor que alcanzó
una altura de 2,5 kilómetros.
Según el Instituto Geofísico, el Guagua Pichincha se mantiene en un estado de actividad
anormal, que corresponde a la alerta amarilla con sismicidad moderada.
Por tanto, el IGP recomienda evitar el descenso al fondo de la caldera del volcán,
especialmente por la peligrosidad de las explosiones freáticas que ocurren sin previo
aviso y son letales.
Respecto de la sismicidad, en las últimas horas se registraron 24 sismos de fractura tipo
volcano tectónicos (VT), 22 de largo período (LP), 83 híbridos y dos avalanchas. (IO)
Monumentos
históricos protegidos de la ceniza
El Fonsal protege los munumentos y edificaciones con plásticos y
cartones
Aproximadamente 250 mil dólares se han
presupuestado para el desarrollo de los trabajos de protección de monumentos y edificios
históricos en prevención de los efectos del Guagua Pichincha. Estos tesoros culturales
corren el riesgo de dañarse por efecto de la acidez y el peso de la ceniza.
En el caso de las edificaciones podrían existir rotura de elementos estructurales,
colapsos parciales o totales, rotura de tejas, inundaciones por taponamiento, robo y
vandalismo, en el proceso de una erupción con caída de ceniza.
Mientras que los monumentos históricos de bronce, mármol y elementos calcáreaos,
podrían tener una transformación por el PH 5,6 que contiene en la ceniza.
Según Olga Wolfsong, directora del Fondo de Salvamento del Patrimonio Cultural, esta
instancia municipal se encarga de su protección, el contenido de azufre de la ceniza,
sumado al agua, podría provocar el efecto de la lluvia ácida, que en el bronce se
manifestaría como oxidación y que en los mármoles y piedras calcáreas provocaría una
transformación en yeso.
Tratamiento especial
Por estos problemas, el Fonsal protege, mediante plásticos adecuados con cartón de
invernadero e incluso malla de gallinero cada uno de los edificios o monumentos.
Sin embargo, existen ciertas piezas, que por su estado crítico, deben tener un
tratamiento especial. Es el caso del artesonado de San Franciso, de un tramo del convento
de San Diego, del convento del Tejar (parte occidental), de una parte del Monasterio de
San Juan, de la iglesia de Chimbacalle los cuales se ha protegido con cubiertas de zinc
provisionales.
Según Wolfsong, unas 25 compañías contratistas, con 3 ó 5 empleados cada una,
participan en los trabajos de protección.
Mientras tanto Wolfsong también se muestra preocupada por las edificaciones históricas
que no están bajo la protección del Fonsal.
La funcionaria asegura que se deben tomar ciertas precauciones como adquirir los grandes
plásticos para las cubiertas y reforzarlos con tiras de madera a fin de que no vuelen con
el viento.
Además, asegura que aquellas personas que nunca han hecho revisión de las cubiertas de
su casa deben hacerlo ahora, durante la alerta amarilla, para asegurar el buen estado de
estas. (PS).
Publicado el 19 de octubre de 1999
El
trolebús está listo para una caída masiva de ceniza
El Sistema Trolebús pasó su prueba de
fuego el 5 de octubre, debido a la caída de ceniza del Guagua Pichincha. Dieciséis
trolebuses, de los 50 que trabajaron ese día, dejaron de funcionar por la presencia del
polvo volcánico. En esa ocasión, el sistema no llegó a paralizarse totalmente, pero a
las 22:00 se guardaron las unidades y los alimentadores remplazaron al trolebús, hasta
las 00:40.
Apenas los trolebuses llegaron a la estación sur, fueron rehabilitados. Sin embargo,
Oswaldo Egas, director del Sistema Trolebús, aclara que la ceniza no provoca
cortocircuito en los sistemas, el problema es que los aísla e interrumpe su contacto
normal.
Por ello, los técnicos de la dirección del trolebús ya han tomado las precauciones para
que estos buses, que funcionan con una tecnología sensible a la ceniza, puedan trabajar
durante la 'lluvia' para servir a los usuarios. Además, dentro del plan de contingencia
del trolebús se establece que, en caso de cambio de alerta naranja a roja, continuará
funcionando incluso seis horas después del cambio de alerta, o hasta que exista demanda.
Según Oswaldo Egas, director del trolebús, el plan de contingencia no contemplaba que la
ceniza cayera durante la alerta amarilla, "nadie se lo esperaba, pero con la
experiencia pasada, muchos puntos del plan pudieron ajustarse", dice.
Los trolebuses tienen dos sistemas de ventilación para mantener a temperatura adecuada
los sistemas de tracción: el invertor de potencia y el motor de tracción, por lo que, en
las entradas de aire, se ha colocado papel de filtro para impedir el ingreso de ceniza.
Otra de las preocupaciones de los técnicos es el problema que podría registrar la cabeza
colectora, ubicada en la parte superior de la antena, que podría quedar fuera de contacto
de la línea eléctrica de aire, al caer la ceniza.
Otro de los componentes del trolebús que podría resultar dañado es el de las líneas
aéreas de contacto, es decir, los cables que transportan la electricidad. Estas son
lubricadas con una sustancia llamada pátina, que es un tanto pegajosa, en la cual podría
quedar impregnada la ceniza e impedir el tránsito de las unidades.
Pese a todos los inconvenientes, Egas asegura que el Sistema Trolebús continuará
atendiendo, durante las eventuales lluvias de ceniza, si no es posible con los troles, sí
con los buses alimentadores. (PS).
Publicado el 17 de octubre de 1999
Mindo
clama por los turistas
Marcia Espinosa es una de las pocas
habitantes de Mindo que aún no pierde las esperanzas de volver a ver centenares de
turistas, extranjeros y nacionales, deambulando por la calles de esta parroquia del
Cantón San Miguel de los Bancos, ubicada 90 kilómetros al noroccidente de Quito.
Con una brocha llena de barniz pasa y repasa un rótulo de pino en el que incrustó el
nombre de su negocio y sus servicios: "Rincón del Río, parrilladas, comida típica,
discoteca, hospedaje. Informes en el 770114".
Es que la esperanza es lo único que le queda a Marcia después de las dos últimas
explosiones del Guagua Pichincha, cuando los pocos turistas que aún se arriesgaban a
hacer rafting en el río o saltar a la cascada, salieron del pueblo.
Marcia vendió hace tres meses sus cabezas de ganado a fin de conseguir los 130 millones
de sucres que necesitaba para remodelar una casa y convertirla en un restaurante, pensando
que se trataría de la mejor inversión de su vida.
Hoy se juega sus últimas cartas. Pondrá un rótulo en la entrada a Mindo y llamó a sus
amigos guías de turismo, con quienes trabajó muchos años en Galápagos, para que
convenzan a los extranjeros que pasean por la islas de que en Mindo no pasa nada, que lo
del volcán es exagerado y si el Pichincha erupcionara, máximo se afectaría por ceniza o
leves inundaciones.
La misma desesperación se mira en la cara de Washington López, propietario de la
Hostería El Carmelo, que antes de que se decretara la alerta amarilla facturaba
mensualmente 17 mil dólares y ahora, apenas consigue 40 mil sucres. "Si el Gobierno
o el alcalde no difunden rápidamente ante el Ecuador y el mundo que Mindo puede atender
con seguridad a los turistas, esta población va a desaparecer", dice López.
Y al parecer sus palabras no son exageradas. Al menos 500 de sus 1 500 habitantes han
salido de la población en busca de trabajo en Quito o Pomasqui.
Esto se debe, según explica Alberto Andrango, presidente de la Junta Parroquial, a que al
menos el 90% de la economía de Mindo depende del turismo. Más de ocho hostales quebraron
y una cantidad similar de restaurantes solo abre un día a la semana. La mejor muestra de
su desolación es que ahora ni siquiera el Centro de Información abre sus puertas. (IO)
Paraíso tropical a la mano
A tan solo 90 kilómetros de Quito en la vía Calacalí-La Independencia, se encuentra
Mindo, un paraíso con aire amazónico en el noroccidente de Pichincha.
En el valle de Mindo, conocido también como el valle de la eterna primavera, los
visitantes se sorprenderán por la exótica belleza que desprende la zona y por la
amabilidad de sus gentes.
Refugio de gran cantidad de aves, en donde se pueden encontrar más de 400 especies, Mindo
posee una vegetación y una fauna que no se pueden olvidar fácilmente.
Aunque el volcán Guagua Pichincha ha provocado que los turistas se alejen del lugar las
últimas semanas, ante una posible erupción, lo cierto es que Mindo no ha perdido un
ápice de su encanto.
Volcada de lleno en el turismo, en Mindo conviven valiosos y frondosos bosques y tres
tipos de ecosistemas acuáticos: ríos, pantanos y lagunas.
Las excursiones hacia el bosque primario, el bosque secundario, la cascada Mindo-Nambillo
(de 11 metros de altura), el orquideario, el mariposario o los remansos del río son
algunas de las opciones que ofrece una estancia en el lugar que, ni el Guagua Pichincha
puede hacer que deje de visitarse. (ME).
Publicado el 17 de octubre de 1999 |