La ceniza sigue cayendo alrededor del Tungurahua

Fumarolas del volcán Tungurahua
El frío cala los huesos en la Cruz de
Huayrapata, a unos tres mil metros de altura, en la zona de Cotaló, ''cara a cara' con el
volcán Tungurahua. Son las 04:00 del lunes. Un hermoso amanecer es matizado por los
bramidos y las fumarolas que lanza el Tungurahua.
El sol comienza a presentar sus primeros rayos que iluminan al cráter que no deja de
arrojar ceniza y unas cuantas piedras incandescentes que asemejan al rescoldo del fogón
donde los campesinos e indígenas de Cotaló y Limpe preparan sus alimentos.
Portando gorras, pasamontaña y gruesos abrigos, los militares recorren la zona. "La
orden es impedir que ingrese gente desconocida, ya que en Cotaló, existen haciendas y un
plantel avícola'', señala un soldado.
La Defensa Civil entrega salvoconductos para el ingreso de los propietarios del ganado que
aún queda por evacuar. Hasta las 18:30 del domingo se lograron evacuar 250 cabezas de
ganado, el resto aún permanece en el lugar.
Por esta razón y sorteando el control militar Carlos Miranda (25), oriundo de Chacauco y
Danilo Pallo (22), llegaron desde Pelileo, en donde se hallan evacuados, para constatar en
que estado se encuentran las siete cabezas de ganado que debieron dejar por falta de
medios para pagar el flete de una camioneta.
Mientras Carlos Miranda somete a una vaca lechera de nombre 'Vicenta', Danilo Pallo,
aprovecha para que la cría pueda amamantarse. "Tenemos que ordeñar unos 25 litros
por día. Por eso pedimos permiso para ingresar en la mañana y en la tarde, comenta
Danillo mientras de forma ágil mueve sus manos sobre las ubres del animal.
De pronto, el volcán anuncia su presencia lanzando, nuevamente, bocanadas de humo; el
ambiente se contamina con un olor a azufre que impide respirar.
Según los técnicos del Instituto Geofísico de la Politécnica, la actividad tremórica
es alta, y la columna de humo alcanza una altura de 1 000 m. sobre el nivel del cráter,
mientras que los vientos llevan la ceniza hacia el occidente. La noche de ayer se vieron
nuevamente rocas incandescentes que bajaban por el cráter. (XP)
Paralizada central Agoyán
La represa del Agoyán dejó de funcionar el domingo a las 18:00, según informó Germán
Saa, presidente ejecutivo de Hidroagoyán. "Estamos en máxima alerta, las compuertas
del embalse están abiertas al máximo, y la represa está totalmente paralizada",
dijo. La represa, que produce el 11% de la generación eléctrica del país, ya ha sido
evacuada, "solamente existen 8 técnicos encargados de vigilar las
instalaciones", indicó el funcionario.
En caso de erupción del volcán Tungurahua, el peligro mayor amenaza a la represa y a la
línea de transmisión, pues se encuentran en el camino de los lahares (ríos de lodo y
piedras) que llegarían a la central en 10 minutos, contando desde el momento de la
erupción.
Sobre los posibles daños que producirían dichos lahares, Saa explica que la represa
está diseñada para soportar un caudal de 8 mil metros cúbicos de agua por segundo y los
lahares tendrían, según cálculos aproximados, hasta 6 mil metros cúbicos por segundo.
La diferencia es que en el un caso se trata solo de agua, y en el otro piedras y lodo.
Para tener un parámetro de comparación Saa explica que el caudal promedio que se
recibía hasta el domingo era de 124 metros por segundo.
En cuanto a la casa de máquinas se prevé que esta no se dañaría porque está ubicada
detrás de los túneles, en la vía Baños Puyo, unos 300 metros bajo el suelo. Aclaró el
presidente ejecutivo de Hidroagoyán que no existe peligro de que alguna zona del país se
quede sin energía eléctrica, pues la falta de generación del Agoyán la sustituyen las
otras empresas del Sistema Nacional Intercontectado. (PS).
Publicado el 19 de octubre de 1999 |