Gobierno prepara su plan de contingencia
Lenta
evacuación de Lloa
Quiteños se aprovisionan
Alrededor de mil millones de sucres destinará
el Gobierno para enfrentar los problemas que genere la posible erupción del volcán
Guagua Pichincha, informó el presidente Jamil Mahuad. Por lo pronto, el Ministerio de
Finanzas efectuó una primera entrega de 500 millones de sucres.
Mahuad informó que únicamente en caso de inminente peligro evacuará el palacio de
Gobierno y la casa presidencial será cubierta por grandes plásticos para evitar los
daños que pueda provocar la ceniza. HOY conoció que la casa militar tiene listo un plan
de evacuación para el jefe Estado y el Gobierno en general, el cual sería aplicado
únicamente en caso de extrema necesidad. Dicho plan contempla tres sitios alternativos
para la evacuación de Mahuad: El Instituto Geográfico Militar (IGM) por encontrarse en
un sector alto de la ciudad, la Escuela Politécnica del Ejército (ESPE) ubicada en el
sector del Valle de los Chillos, o la hacienda Vilcabamba localizada en la Armenia, cerca
de Quito. Por lo pronto, todo el sector público continuará laborando normalmente.
Unicamente en el momento en que se decrete la alerta roja en el Distrito Metropolitano se
suspenderán las actividades de los empleados público. (MUP).
Publicado el 29 de septiembre de 1999
Lenta
evacuación de Lloa
Cerca de 500 moradores de Lloa viven de la
agricultura y la ganadería. Por ello, preocupados por la suerte de su ganado y sus
puestos de trabajo, se resistían a participar en el operativo de evacuación que se
realizó ayer, en la población de Lloa. Eran las 06:00 y los pobladores no salían de sus
hogares: "Yo ordeño vacas para vivir, mi esposo es lisiado y si salgo de aquí
perderé el trabajo" decía una joven mujer.
"Nosotros estamos dispuestos a salir, pero nos preocupa el lugar donde quedarán
nuestras vacas, y, sobre todo, qué pasará si es que no se las ordeña dos veces al día,
pues se podrían enfermar de fiebre de leche y morir", explicaba otro poblador,
mientras un grupo de la Cruz Roja anunciaba por un altoparlante que era hora de la
evacuación.
Ayer, pese a la pertinaz lluvia, aproximadamente 400 efectivos del Ejército, la Policía,
Cruz Roja, Defensa Civil, y 911, dirigidos por el general del Ejército Carlos Moncayo,
coordinaron el operativo de evacuación de alrededor de 700 pobladores de Lloa, La
Palmira, Concepción, Santa Rosa, El Calvario, San José y San Luis.
El plan era, según lo informó Moncayo, que solamente los hombres se quedaran en la zona,
hasta que las condiciones lo permitieran, para que pudieran salvaguardar sus bienes.
También se había previsto invitar a salir a los pobladores, y quienes no quisieran
colaborar, podrían incluso firmar un documento de propia responsabilidad por su vida. Por
su parte, el presidente de la junta parroquial, Abraham Viracucha, tenía la seguridad de
que las personas colaborarían.
Sin embargo, al parecer no se habían tomado las previsiones suficientes sobre el tema del
ganado. Los pobladores no respondieron al llamado de las autoridades sino hasta la media
mañana, cuando el Ejército dispuso que todos los animales, aproximadamente 600 cabezas
de ganado, fueran conducidas por sus propios dueños a la Hacienda Concepción de Monjas,
de propiedad del Ministerio de Agricultura.
Sin embargo, cuando los pobladores llevaron sus vacas al lugar indicado, el administrador
de la hacienda no dejaba ingresar a los animales, por lo cual tuvo que intervenir el
Ejército y ordenar el uso de este bien del Estado. (PS)
Resignación y un nuevo hogar en Quito
María Puetate se embarcó, con sus otros nueve familiares, en el primer bus articulado
que el Municipio había designado para su evacuación. Pero no solo la acompañaron sus
hijos y nietos, sino también dos perritos, propiedad de los niños, quienes no se
desamparaban ni un segundo de ellos, en momentos en que les tocaba vivir una nueva
aventura, camino a su improvisado hogar.
María Puetate suspira y responde: "Tengo mucha pena, pero qué más toca",
cuando se le interroga sobre cómo ha recibido la noticia de su obligada evacuación.
Frente a un televisor de 14 pulgadas, blanco y negro, de propiedad de su familia (una de
las pocas cosas que pudieron sacar de su vivienda), sentados en las sillas de una de las
aulas, departen los primeros momentos en el albergue de la escuela Primicias de la Cultura
de Quito, ubicada en la ciudadela Ibarra, en el sector de Chillogallo.
Cuidando de su bienestar se encuentra Fabiola Puetate, quien además de ser hija de la
familia, también optó por participar en el programa de voluntarios de la Defensa Civil.
"Yo acepté ser voluntaria para estar entrenada y proteger a mi familia y al resto de
vecinos", dice Fabiola.
El personal de la escuela ultimaba detalles para poner a punto el espacio para los
evacuados. "Esperamos que lleguen todas las familias, e iremos ubicando de dos a tres
en cada aula", informó la orientadora de la escuela. Aseguró que en las próximas
horas el Municipio les proveería de colchones, frazadas y raciones de comida fría.
Aseguró la educadora que el personal del magisterio se turnaría para realizar dinámicas
de grupo, para contrarrestar el impacto sicológico que significa abandonar su hogar. (PS)
Publicado el 29 de septiembre de 1999
Quiteños
se aprovisionan
Ayer llovía a cántaros, pero Enma Paucar
esperaba, con un paraguas negro en una mano y su hijo José tomado de la otra, a que se
abrieran las puertas del supermercado Santa María, en el sector de la Universidad
Central.
Doña Enma no alcanzó a comprar ni una velita la noche anterior, luego de que, en el
noticiero de las 20:00, se enteró de que la capital entraba en alerta naranja por el
aumento de actividad del volcán guagua Pichincha. La tienda de la cuadra, ubicada en el
barrio América, ya estaba cerrada.
Mientras doña Enma se lamentaba de su falta de prevención (no tenía enlatados ni
máscaras y menos leche en polvo), en los locales de la cadena Supermaxi registraban una
altísima concurrencia que obligó a los cajeros y cajeras a laborar hasta las 21:00.
En el Supermaxi de El Jardín, a las 19:45, en el momento en que la televisión informaba
sobre la alerta naranja, los recién llegados al local no encontraban cochecitos libres
para hacer las compras. Muchos clientes se vieron obligados a cargar con los productos y
deambular por las congestionadísimas cajas, a la caza del primer coche que se desocupara.
Algunos clientes, que ya habían oído los rumores sobre el cambio de alerta, caminaban
frente a las estanterías hablando por celular con sus familiares, para saber qué hacía
falta en el hogar.
A las 20:30, hora en que el local cierra la atención al público, todavía se registraban
largas filas de gente que acaparó cloro, agua, diversos productos lácteos (incluso los
instantáneos), galletas de sal, carne de pollo y de res, agua de diferentes marcas,
jugos, velas, verduras y pan, además de productos enlatados, sobre todo atún y
vegetales.
También hubo demanda de huevos, papel higiénico, harina, avena, frutas, embutidos, focos
y escobas (fueron los primeros productos que se terminaron en el Supermaxi del
aeropuerto).
Pero doña Enma no se dejó vencer. Ayer se levantó temprano y, aprovechando que sus
hijos no tuvieron clases, se llevó al mayor de ellos al supermercado Santa María para
ser la primera en ingresar de entre un mar de gente que se lanzó a los productos
básicos.
La administradora de este local, América Carpio, se vio obligada a lidiar con una masa de
clientes ¡superior al 100% de lo habitual!, para envidia de las caseritas del Mercado de
Santa Clara, ubicado al frente y que ayer registró una de las peores mañanas desde su
reapertura.
Después de una hora y media de ajetreo, doña Enma por fin consiguió velas, atún y
demás productos para esperar, con más calma, la erupción. Pero las compras no paraban
ahí, pues aún faltaba comprar cintas adhesivas y mascarillas, por lo que doña Enma, a
toda prisa, y pese a la lluvia, se llevó a su hijo a una ferretería. (AR)
OJO CON...
ALIMENTOS
- Usted debe guardar alimentos de acuerdo con las cantidades que su familia esté
acostumbrada a consumir.
- Entre los alimentos que puede tener en su despensa están: verduras enlatadas, pan
tostado (que permanece apto para el consumo aproximadamente 20 días), huevo hervido (que
dura tres días en buen estado para comerlo), nueces, jugos y néctares en envases de
cartón, leche en polvo, agua envasada (que dura entre cinco y diez días), chocolate en
barra, granola, atún y sardinas, frutas y queso seco (que puede consumirse en 10 días).
AGUA
- Considere la cantidad de agua que va a almacenar a razón de cinco litros
diarios por persona.
- Cierre las bocas de acceso de agua de las cisternas domésticas, proteja las llaves
externas y otros sitios de aprovisionamiento como tanques de lavado, para evitar que el
agua se contamine con ceniza volcánica.
- Revise y repare las tuberías externas y las instalaciones internas, además de los
equipos sanitarios, para evitar las fugas de agua potable en su hogar.
CENIZA
- Conserve una escoba, una pala recta y bolsas para basura en cantidad suficiente
para depositar la ceniza que deberá quitar del techo, para que éste no se hunda. Aún
mejor que las fundas sería proveerse de costales.
- Provéase también de un rollo de cinta selladora ancha y un buen tramo de tela. Con la
cinta podrá sellar hendiduras de puertas y ventanas hacia el exterior. La tela es para
sellar la parte baja de las puertas hacia el exterior.
- La comunidad deberá organizarse para la realización de mingas de limpieza de las
quebradas altas, bajas, rejillas, sumideros y otros sistemas de alcantarillado y
evacuación de aguas lluvias.
Publicado el 29 de septiembre de 1999 |