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El volcán Pichincha, ¿a punto de erupcionar?

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NO SE DEBE MENOSPRECIAR AL GUAGUA PICHINCHA

Quito. 8 nov 98. Después de cinco semanas de alerta amarilla, los rumores, por un lado, y el escepticismo, por otro, sobre
la erupción del Guagua Pichincha ya son parte de la cotidianidad de los quiteños. Hay quienes aseguran que en diciembre será la erupción y otros que piensan que se debe desechar la alerta amarilla. El director del Instituto Geofísico de la Politécnica (IGP), Hugo Yépez, confirma que los síntomas anormales ameritan la atención máxima. Asegura además que es imposible saber la fecha exacta de la posible erupción, ya que el fenómeno se puede comparar con un paciente desahuciado. "Aunque se sepa que va a morir no se puede saber cuándo".

¿La situación del Guagua Pichincha amerita que continúe la alerta amarilla?
Sí. La cantidad de explosiones freáticas y los sismos durante el mes pasado y este (ver gráfico) ratifican que el volcán
mantiene una actividad anormal que requiere toda la atención científica y la preparación de la ciudadanía.

Desde que se dio la alerta amarilla, el primero de octubre, se instalaron más equipos para el control del volcán ¿Qué dato nuevo han revelado que no sabíamos antes?
Es difícil hablar de algo concreto. Por ejemplo, se instalaron equipos para medir líneas de deformación GPS, pero esto solo
se puede saber comparando las medidas a lo largo del tiempo. El mes pasado se tuvo la primera medida y hace falta esperar otras más para comparar e interpretar. Creo que el mayor avance es que ahora el volcán tiene vigilancia las 24 horas del día.

¿Y qué se sabe sobre la deformación del cráter?
Nosotros hablamos sobre la deformación del edificio volcánico. En este tema se ha dado el mayor avance, ya que instalamos equipos de medición automática, que transmiten información las 24 horas del día. Esto significa que ya no dependemos del clima o de las condiciones del camino para obtener datos, sino que los recibimos de manera inmediata vía telemetría.

¿Pero existe deformación?
Los datos siguen igual que los otros meses. Es decir, no se ha visto deformación. Pero, esta situación no es la que nos
preocupa ahora.

¿Qué les preocupa?
Los sismos de largo periodo y las explosiones que se han mantenido. Esta tendencia amerita la vigilancia continua.

¿Es cierto que, de producirse, no será una explosión grande?
Ese es un tema complicado. Pienso que no se debe menospreciar al fenómeno ya que para analizar sus efectos se debe hablar, además de la explosividad, de la vulnerabilidad de la ciudad. Es cierto que si el Guagua erupciona no se tratará de un hecho similar al del Pinatubo, en la Islas Filipinas, que llegó a las escala de cinco sobre cinco en el índice de explosividad. Pero la situación de Quito y la poca preparación de la ciudadanía la hacen potencialmente de gran peligrosidad.

¿Podría ocurrir lo mismo que en el nevado Ruiz, en Colombia?
No, porque ese volcán tenía riesgos mayores por tratarse de un nevado que provocó deslaves y lahares. Pero, ese es un caso típico de erupción pequeña, pero de gran peligrosidad que mató a 25 mil personas. Por eso, la ciudadanía tiene que
entender que el riesgo va a la par del nivel de vulnerabilidad de la ciudad.

¿Cuáles fueron los días más críticos?
El 28 y 29 de septiembre. No obstante, el 14 de octubre tuvimos la explosión más energética. El fin de semana del 23
al 25 de octubre también se registró un número importante de sismos de ruptura.

¿Y la ceniza que cayó esta semana en Lloa?
La ceniza que llegó hasta Lloa es resultado de un proceso de limpieza del conducto del cráter nuevo de explosión. Esto
quiere decir que las 62 explosiones freáticas debilitaron el canal y ahora la ceniza llega más arriba y puede alcanzar la
superficie, su traslado se facilita debido a las corrientes de viento.

Pero, ¿puede ser un síntoma de que se acerca la erupción?
Lo que se debe analizar es si la ceniza es producto de la roca superficial pulverizada o si tiene la influencia de material
nuevo o magmático, lo que conocemos como ceniza juvenil. Si esto sucediera, significaría un cambio fundamental. No
obstante, nuestras investigaciones indican que se trata de la primera opción.

Hay quienes aseguran que la erupción será en diciembre...
Nadie puede asegurar eso. Este fenómeno se puede comparar con la situación de un enfermo desahuciado. Se puede saber que va a morir, pero no cuándo.

OTROS SITIOS DE INTERES

Escuela Politécnica Nacional - Instituto Geofísico