En
diciembre de
1999 Spencer
fue elegido
el mejor deportista
de siglo por
los lectores
de Diario HOY
Tranquilo,
pero con evidente
satisfacción,
Spencer se aloja
en el Grand
Hotel Guayaquil,
pues debido
a que radica
en Montevideo
hace varios
años,
no tiene casa
en esta ciudad.
Alberto,
¿cómo
recibe la designación
de nuestros
lectores como
el "Deportista
del Siglo"
luego de superar
a deportistas
destacados como
Jefferson Pérez,
Andrés
Gómez
o Rolando Vera?
Siento gran
alegría
y satisfacción
de que los lectores
del Diario HOY
me hayan elegido
el mejor deportista
del siglo.
Independientemente
de que Andrés
y Jefferson,
dentro de lo
suyo, hagan
mucho por el
país,
entiendo que,
sin desmerecer,
el fútbol
tiene mayor
alcance que
los otros deportes
y por ello la
gente se identifica
conmigo.
-
La Confederación
Sudamericana
de Fútbol
(CSF) también
lo homenajeó
en uno de los
puntos más
sobresalientes
de una reciente
ceremonia en
Paraguay...
Efectivamente,
tuve la satisfacción
de recibir una
cálida
ovación
de todos los
jugadores y
directivos presentes,
el estadio prácticamente
se "vino
abajo".
Luego, en la
cena, Nicolás
Leoz (presidente
de la CSF) se
refirió
en grandes términos
hacia mí,
diciendo que
era uno de los
más grandes
forjadores de
la Copa Libertadores.
-
Anotar 54 goles
en un torneo
como la Copa
Libertadores
no debe ser
nada fácil,
¿cómo
era Alberto
Spencer, el
jugador?
Muy
rápido,
y aunque no
tenía
gran habilidad
para la gambeta,
podía
elevarme fácilmente,
lo que me ayudó
a marcar muchos
goles de cabeza
y ser conocido
como "Cabeza
mágica".
Pero mi fuerte
era la velocidad:
en Peñarol
jugábamos
a la defensiva,
pero cuando
menos se esperaba,
me lanzaban
un pelotazo
que por lo general
terminaba en
gol.
-
¿Desde
sus inicios
tuvo esa facilidad
para convertir
goles, o fue
algo que se
fue perfeccionando
con el tiempo?
Siempre fue
así.
Desde que llegué
a los juveniles
del Everest
en 1955 fui
haciendo goles
de a poco, lo
que
me llevó
a la reserva;
ingresaba de
vez en cuando
y siempre que
lo hacía
anotaba un golcito.
La prensa empezó
a promocionarme
para que fuera
titular y a
base de goles
me consolidé
hasta ser titular
indiscutido.
"SER SEGUNDO
ERA UNA AFRENTA
PARA PEÑAROL"
-
¿Imaginó
que llegaría
a ocupar el
sitial que tiene
en el fútbol
mundial?
No, para nada.
Antes se jugaba
por amor a la
camiseta, hasta
que llegó
la oportunidad
de ir a Peñarol.
Todos soñamos
con hacer el
gol sobre la
hora y romper
el cero a cero;
que venga un
equipo grande,
te vea jugar,
se entusiasme
y te lleve;
gracias a Dios
a mi sí
se me cumplió
el sueño.
-
¿Cuál
es su mejor
recuerdo de
Peñarol?
Los 11 años
que estuve ahí
los recuerdo
como si fuera
ayer. Fui goleador,
conseguimos
nueve campeonatos,
tres Copas Libertadores
y dos intercontinentales,
sin contar con
los vicecampeonatos,
que eran una
afrenta para
nosotros.
-
Y hablando de
épocas,
¿cómo
ve al fútbol
ecuatoriano
de hoy?
Puertas adentro
hacemos partidos
bárbaros,
pero, cuando
nos toca jugar
contra extranjeros,
el panorama
se nos complica
terriblemente.
-
¿A qué
se debe esto?
No lo sé,
no entiendo
por qué
no comprenden
que todos somos
igualitos, que
lo único
distinto es
que ellos nacieron
en Argentina,
Brasil o Uruguay,
y nosotros acá,
no hay otra
diferencia.
Es ahí
adonde tenemos
que apuntar.
SEGUIRA EN URUGUAY
POR SU FAMILIA
-
¿Qué
opina de las
irregularidades
que se han suscitado
en el fútbol
nacional?
He escuchado
muy poco del
tema, que hay
jugadores pasados
de edad y más
cosas que también
suceden en otros
países.
Hay que poner
atención
en el tema y
corregirlo a
tiempo y con
justicia porque
la culpa no
es del chico,
sino de los
dirigentes.
-
¿Cuál
será
su futuro?
Estoy radicado
en Montevideo
y aunque me
gustaría
volver algún
día,
es bastante
complicado:
siempre fui
demasiado apegado
a mi familia,
mis hijos están
casados y ya
tengo tres nietos;
de venir sería
con todos y
eso no se puede
por el momento.
Por ahora no
me queda más
que seguir tranquilo
en el Consulado
y disfrutando
de mis nietos.
CABEZA MAGICA
A Peñarol
llegó
porque los "aurinegros"
lo observaron
cuando reforzó
a Barcelona
en los juegos
amistosos por
la inauguración
del Estadio
Modelo.
Al
dejar Peñarol
pensó
retirarse, pero
en agradecimiento
a la oportunidad
que 11 años
atrás
le había
dado Barcelona,
jugó
una temporada
más.
Su
primera preselección
fue en 1957,
para el Sudamericano
de Lima. Debutó
con la tricolor
en 1959, en
el sudamericano
de Guayaquil.
Para las eliminatorias
de 1962 y 1966
fue repatriado.
En
1973, posteriormente
a su retiro,
regresó
para dirigir
a la Universidad
Católica
de Quito. Se
dedicó
a la labor de
entrenador hasta
el año
1983, cuando
que tuvo que
ser operado
del corazón.
Posteriormente
a ello, el Gobierno
de Oswaldo Hurtado
le pidió
que ingresara
a la Embajada
ecuatoriana
en Montevideo,
en donde hoy
se desempeña
como Cónsul
Primer Secretario.
(Entrevista
publicada el
23 de diciembre
de 1999)
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