Los quiteños llenaron la plaza
de toros
8 de diciembre de 2001
Un total de 14 orejas se
cortaron en los siete festejos, cinco corridas de toros y dos novilladas que se realizaron
en la Feria Jesús del Gran Poder. El número de trofeos, sin embargo, no evidencia con
precisión lo que sucedió en el ruedo, pues varias actuaciones importantes fueron
borroneadas a la hora de matar. Los aficionados acudieron a la plaza dispuestos a aplaudir
a los toreros y, con corrección, manifestar su rechazo cuando las cosas no anduvieron
bien.
Por Santiago
Aguilar C.
Especial para HOY
Al valorar lo que nos deja la semana taurina de Quito, debemos sobre todo destacar la
multitudinaria respuesta de los aficionados que, en forma masiva, tradujeron la oferta
empresarial en éxito taquillero. En las siete tardes de abono, los tendidos se poblaron
de público, anotamos cinco llenos espectaculares. La generosidad de los quiteños
sustenta la feria, otorgándole vida y permanencia.
En lo taurino, anotamos como hechos sobresalientes varias faenas interesantes y en
especial, un par de trasteos que quedarán inscritos en la historia de la plaza de toros
de Quito, marcados en el alma de los buenos aficionados.
Los toros, un sumario inquietante
El saldo ganadero es modesto, pues de los 48 toros y novillos que se estoquearon a lo
largo del ciclo, pocos, muy pocos, demostraron raza, fuerza y movilidad. Si bien el
conjunto de los encierros estuvo aceptablemente presentado, más de una res no exhibió el
trapío necesario para ser lidiado en la primera plaza del país.
Huagrahuasi, una vez más, envió animales de impecable presentación e interesante lidia.
Notable fue Picaflor, desorejado por 'Joselito'.
Triana tuvo un paso desigual por la feria, descastados y flojos los novillos, pero bravo,
muy bravo el toro Gitanito lidiado en la última corrida.
Campo Bravo mantuvo la tónica de hace un año, con falta de raza como característica
común de la corrida.
Desilusionante fue el resultado de la corrida de Carlos Manuel Cobo; la falta de bravura y
fuerza de los ejemplares causan preocupación. El encierro de Mirafuente tampoco rompió a
embestir, justos de raza y trapío, excepción hecha de Embromado, un toro bravo y
encastado. Los novillos de Santa Coloma cumplieron en distintos tonos de bravura y
movilidad.
Los toreros, la entrega fue la constante
La estupenda configuración de los carteles determinó que en el ruedo de la plaza Quito
se vieran tardes de una sana competencia taurina, que supusieron la construcción de
faenas de gran mérito.
En lo inolvidable se inscribe la actuación de José Miguel Arroyo 'Joselito', quien
cortó cuatro orejas ejerciendo su maestría para convertirse en triunfador de la feria.
En igual dimensión de torero grande anduvo Juan Serrano, 'Finito de Córdoba'. Estropeó
con la espada cuadro grandes trasteos y apenas cortó una oreja.
'El Juli', el punto de máxima atracción del ciclo, no logró cuajar una gran feria.
Reconocemos su entrega, pese a la poca fortuna al sortear a sus oponentes y a los
equívocos a la hora de matar. Cortó dos orejas.
La honestidad fue el denominador común del paso por nuestra plaza de José Tomás. Buscó
el éxito sin conseguirlo, al punto que resultó herido en el intento. Cortó una oreja
demostrando su personalidad y sabiduría.
Entre los compatriotas, anotamos la muy digna actuación de Guillermo Albán y Juan Pablo
Díaz, el primero confirmó sus condiciones de muletero inteligente y seguro estoqueador.
Consiguió dos orejas. El segundo, se despidió de la novillería y tomó la alternativa,
alcanzando tres orejas.
Juan José Padilla trocó su valor por triunfo, su toreo expansivo gustó a Quito, fue
herido y se alzó con una oreja.
Inéditos se marcharon de la feria los españoles Vicente Barrera, José Pacheco 'El
Califa', Leandro Marcos y el compatriota Antonio Campana.
LOS NOVILLEROS
Valor e ilusión
En el capítulo novillero reconocemos la entrega de los jóvenes espadas que actuaron en
los dos festejos menores. Llegaron a trascender David Galán y Matías Tejela. El paisano
Diego Rivas cumplió.
El joven rejoneador Diego Ventura no logró triunfar, en un quehacer caracterizado por la
falta de acoplamiento con las cabalgaduras, la poca colaboración de los novillos y las
imprecisiones al manejar el rejón de muerte.
LAS CUADRILLAS
Los subalternos, hacia arriba
Una importante mejora técnica y física anotamos en las cuadrillas nacionales.
Como siempre, unos lograron destacar más que otros a la hora de bregar, picar y prender
las banderillas.
En la nómina de los que brillaron se anotaron Milton Calahorrano, Eduardo Cevallos,
Manolo Marín, Gregorio Escobar, Hernán Tapia, Braulio Almeida y Naún Salazar.
LOS TRIUNFADORES
Trofeo Jesús del Gran Poder
Triunfador absoluto:
José Miguel Arroyo 'Joselito'.
Mejor matador nacional:
Guillermo Albán
Mejor Novillero:
Juan Pablo Díaz
Mejor Subalterno:
Miltón Calahorrano
Toro más bravo:
Embromado de Mirafuente.
Premio Ciudad de Quito
Entregado por el Municipio
Triunfador:
José Miguel Arroyo 'Joselito'
Toro más bravo:
Picaflor de Huagrahuasi.
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