Valencia y Teca
"vuelan" en sus bólidos
Los Valencia se distinguieron con una visible placa en sus bólidos, pues ocho
familiares se clasificaron a la final de la 31.0 edición del Campeonato Mundial de Coches
de Madera.
Pero la nota fuerte de la jornada de ayer la impuso Jonathan Teca (13-16 años), quien les
dio "paliza" a sus rivales. La válida de los Túneles de El Tejar la ganó con
un registro de 01m36s, mientras que su más cercano seguidor, Daniel Valencia, llegó 50
segundos más tarde.
Los accidentes también fueron parte del espectáculo en la Mejía que estuvo repleta. En
la última manga (15-16 años), Luis Valencia (01m24s) cruzó la meta seguido muy de cerca
por Santiago Yapo (a 02s) y Cristina Aigaje (a 03s) y se impactaron contra una vereda;
miembros de la Cruz Roja acudieron a su auxilio.
Los más chiquitines, escondidos en sus cascos y ayudados por sus padres, salían de la
meta y tras de ellos, sus familiares, quienes realizaron una competencia atlética por
separado.
Érick Uziña, con un registro de 02m15s, fue el ganador en la categoría 6-8 años.
"Estoy contento porque ahora soy un campeón mundial", dijo el piloto. En 10
años, Érick Taraguay fue el vencedor (02m27s).
Óscar Ayala se convirtió en otro de los veloces profesionales, y en 11 años marcó
01m41s. Jonatahn Uziña y Bryan Yapo también pasan a la lista de ganadores en 11-12 y
12-13 años, respectivamente. (MFJ) (5 dic 2004)
Aigaje, Llapo
y Ontaneda, los más rápidos en madera
La válida que define el Campeonato Mundial de Coches de Madera será el próximo 4 de
diciembre en los Túneles del Tejar
"Coooche a la vista", es la frase con la que se celebra la
llegada de los participantes de la 31° edición del Campeonato Mundial de Coches de
Madera, segunda válida que se desarrolló en la calle Río de Janeiro.
Cristina Aigaje, de la categoría 15-16 años, fue la piloto más rápida de la noche,
registró un tiempo de 51 segundos.
"Estoy muy nerviosa y las manos me sudan, pero voy a dar lo mejor de mí para
clasificarme a la final", dijo Valeria Ontaneda, quien, con un crono de 55 segundos,
fue la segunda más rápida
Música, canelazos, pinchos y un ¡Viva Quito!, fueron algunos de los detalles que se
vivió en la competencia. La Río de Janeiro estuvo repleta, los cochecitos llegaron a las
19:00, los organizadores les otorgaron un número, les dieron una camiseta y listos.
Dos pequeños accidentes por no controlar el volante y, Diego Coronel cruzó la meta sin
frenos, pero no alcanzó la clasificación.
Santiago Llapo (53s), en cambio, cruzó con las manos en alto. Al final, los profesionales
del volante cargaron sus bólidos y se retiraron; en sus rostros, alegría, mientras que
los más grandes, se despidieron con la satisfacción de volver a ser niños por unos
instantes.
"Esto es parte de lo tradicional y se debe mantener en nuestra ciudad. En mis
tiempos, había muchos juegos", dijo Manuel Pazmiño, espectador de 70 años. (MFJ)
(28 nov 2004).
Luis Valencia
logra el mejor tiempo
Luis Valencia hizo ayer el mejor tiempo en la competencia de los Coches de Madera que se
corrió en la calle Ricardo Villavicencio, en el sector de Las Casas.
El joven piloto hizo 01m02s en la sexta manga y logró un cupo a la próxima competencia
que se desarrollará en San Juan.
También se clasificaron Paúl Caiza y Erick Taraguai (primera manga), Jonathan Aimacaña
y Jonathan Ushiña (segunda), Óscar Ayala y Esteban Anchaluisa (tercera), Anthony Utreras
y Marina Valencia (cuarta), Anita Caiza y Daniel Valencia (quinta), y Jonathan Checa
(sexta).
Pedro Armijos, quien sigue el torneo desde hace 20 años, aseguró que existieron
demasiados competidores en las seis mangas recorridas.
Los principales problemas que se presentan en una carrera son las caídas en las curvas.
Cuando la gente se cruza es muy peligroso, no hay tiempo para frenar y uno termina
mal, dijo Enrique Anchatuña.
Es por eso que los organizadores piden a los participantes, como requisito de
inscripción, la autorización de sus padres, casco y que el coche esté en perfecto
estado. El Sindicato de Mecánicos Profesionales de Pichincha realiza la revisión total.
Se compite en las categorías Madera nacional (de 6 a 9 años), Serie B (de 10 a 12 años)
y Fuerza libre (de 13 a 16 años). (MFJ/APH) (21 nov 2004).
En una
mañana se puede construir un cochecito
Cuando Enrique Anchatuña tenía 8 años, se le ocurrió construir un coche de madera y
participar en la competencia que se realiza cada año en diciembre.
Nunca gané una carrera, pero sí me caí varias veces, dijo el piloto, de 42
años. El coche de Enrique terminó, con el pasar de los años, en la leña cuando tenía
15 años.
Enrique tiene dos hijos a quienes les incentivó la idea de recorrer a gran velocidad las
pendientes capitalinas. En el garaje de su casa, junto a Santiago y Esteban, se tomaron
una mañana completa para construir los bólidos.
La mamá no quería que compitieran, pues mis hijos se iniciaron desde muy pequeños
en las carreras y ella decía que se iban a caer, pero no pasa nada, resaltó el
papá. Ahora, Irma está tranquila y confía en la capacidad de sus pilotos.
Con ocho días de anticipación a la prueba, la familia Anchatuña se reunió pera pulir
los autos, que en la mañana de ayer estuvieron en el punto de partida del Campeonato de
Coches de Madera, que organiza cada año Radio Bolívar.
La prueba de ayer se realizó en la calle Bartolomé de Las Casas. "Siempre da un
poco de nervios, pero después que se toma confianza, uno se olvida de todo y se concentra
en la velocidad", dijo Santiago. (MFJ)
Los autos son solo de madera
Enrique Anchatuña dice que los conches que ahora compiten son la tercera versión, pues
siempre se han modificado las reglas de juego, incluso, hace unos tres años estuvo cerca
de venderlos para hacer unos modernos, pero el sentimiento se apoderó de todos y no hubo
negocio.
Los coches no son más que de madera, incluso sus llantas, tienen un bocín de metal, en
lugar de rulimanes.
Con el pasar de los años, los tradicionales coches de madera se modificaron, pero tienen
una seguridad que impide al chofer una salida del auto en caso de presentarse un
accidente. (MFJ) (21 nov 2004).
Los Ontaneda
- Valencia son, "pura madera fina"

Érika (izq.) Robert y Valeria (dcha), se entrenaron en la pendiente de su casa, en
Pomasqui
Érase una vez la historia de Enriqueta Mariana Valencia y Max
Ontaneda, quienes, interesados en mantener la tradición de los coches de madera,
consiguieron unas tablas, unos cuantos cauchos y clavos, y fabricaron los autos que año a
año recorren Quito.
"El primer coche me costó 50 mil sucres, pero cerca de cada competencia tenemos que
arreglarlos. Duran mucho tiempo", dijo Max. Esta tradición ha pasado de mano en
mano; entre remellones, choques, caídas y sustos, van cerca de 20 años en las pendientes
capitalinas.
El próximo sábado arranca la 31.a edición de Cochecitos de Madera. Las dos mujeres
pilotos estarán en la altura de Las Casas para no perder la tradición familiar.
"Que pena que mis dos hijos estén en España, ellos también manejan", dijo
Enriqueta.
Los Ontaneda Valencia, cuando llegó el equipo de Diario HOY a Pomasqui, estaban reunidos
y con los coches listos: "Tenemos que hacer unos arreglos en las llantas y
listo", dijo Valeria Ontaneda, de 14 años.
Música, alegría y chispa, así se presentaron, contentos por los que van a participar y
tristes porque otros ya no están en la edad de competencia. Gisella asegura que es una
experiencia hermosa y pide a los organizadores que permitan correr a todos, pues en Fuerza
Libre se compite hasta los 16 años.
En Pomasqui también participan y se entrenan junto a su casa, en una pequeña pendiente.
"Sí me da un poco de miedo cuando corro. En Las Casas me caí una vez y me golpeé
la cabeza, entonces me retiré, pero ahora estoy lista", dijo Érika Gavilanes, la
más pequeña de todas y quien competirá por segundo año consecutivo.
Valeria dice que en el colegio, nadie le cree por ser mujer, pero ella invita a sus amigas
a que vayan a la primera prueba y se den cuenta de que es verdad.
Toda la familia estará pendiente de las profesionales del volante. Además, el triunfo se
festejará con unas chuletas hechas en casa. (MFJ)
PILOTOS
Robert abre la primera carrera
Robert Ontaneda, de 22 años, no será de la competencia, pero alista su coche para el
sábado. "Seré el primer coche que baje Las Casas; me encargaron la apertura de la
carrera y estoy contento por eso", dijo.
El piloto se inició en la tradicional carrera a los 5 años y ahora incentiva a los
menores de la casa. Tiene en mente a toda la gente que salía a las calles para ver la
velocidad de las maderas.
Él, al igual que su familia, solicita a radio Bolívar, organizadora de la 31.a edición
de los coches de madera, que permitan participar a los grandes. "Eso es pura
diversión y encantado de la vida tomaría mi auto en las grandes pendientes".
A Robert le encanta el circuito de la Río de Janeiro. (MFJ)
La que inició con la velocidad
Mireya Ontaneda compitió por 1987 y su circuito favorito es el de El Tejar. "Estoy
contenta de que, en casa, todos sigamos con los cochecitos. Mis tíos también participan
y creo que ellos incentivaron en nosotros esta pasión", dice.
No recuerda ninguna clase de premios, pero habló de una sorpresa que le encantó. Tíos,
primos, hijos y hermanos, todos tienen su coche listo; los nervios se presentan antes de
la carrera, después, todo se olvida, las ruedan giran con tanta rapidez que los pilotos
están atentos; el menor descuido y puede provocar un accidente.
Las huellas de las caídas quedan grabadas en codos, rodillas. Mireya no teme a la
velocidad, pues, cuando estaba en actividad, bajó la Río de Janeiro sin frenos. (MFJ)
CONSTRUCTORES
El constructor de los famosos coches
Max Ontaneda construyó el primer coche hace más de 15 años, y ahora casi toda la
familia cuenta con uno. Cada año, cerca de las carreras, Max se reúne con los suyos y
arregla las llantas, pinta el nombre del piloto y los deja a punto.
"Simplemente nos gusta y nos divertimos bastante. Ojalá que regresen mis dos hijos
de España porque a ellos también les encantan los coches".
La polilla jamás se apodera de la madera; ante todo, el buen cuidado que le brinda es
fundamental para que los autos se mantengan bien. "Se raspan un poco en los
accidentes", comenta.
Max, aprovechó la tarde del lunes para revisar de cabo a rabo los autos; después, el
chequeo pasa por las manos de los tíos de los pilotos. (MFJ)
Gisella quiere volver a las pistas
Gisella, en principio, no quería hablar aunque su familia resaltaba sus dotes en el
volante como una verdadera profesional. "Creo que se burlan de mí, porque lo que
más recuerdo son los accidentes, pero me gustaría regresar a las pistas".
En una carrera ganó 150 mil sucres, pero enseguida se los gastó y no dejó nada para la
casa. Para el sábado, confía en Valeria y en Érika, quienes son las más jovenes del
hogar en el mundo del volante.
"Participé desde los 11 hasta los 18 años y ahora tengo 25, y ya no me dejan
correr", resaltó. Gisella invita a los jóvenes a que participen, pues ella vivió
una de las aventuras más grandes de su vida y estaría dispuesta a vivir más si los
organizadores se lo permitieran. (MFJ) (17 nov 2004)
Los ganadores
tendrán una Navidad diferente gracias al premio económico de $500
Luis Enrique Anchatuña tiene un taller de mantenimiento industrial, pero el tiempo libre
lo dedica a remodelar el coche con el que Santiago, su hijo, participará en la 31.a
edición de Cochecitos de Madera.
Mi papá construyó los autos. No he ganado ninguna competencia, pero de seguro voy
a divertirme, dijo Santiago, quien tiene a su madre como copiloto.
El piloto tiene 14 años, de los cuales lleva seis al mando de su bólido. El sábado, a
partir de las 09:00, Santiago, su madre y un centenar de choferes estarán en la
decimocuarta transversal de Las Casas para iniciar con la tradicional competencia. La meta
estará en la calle Carvajal, cerca de la América.
Los coches deben ser exclusivamente de madera y en las diferentes categorías se
entregarán premios económicos. Los organizadores dicen que la intención del premio es
ayudar a las personas que más lo necesitan. (MFJ) (16 nov 2004)
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