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Interesante novillada de Feria

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José Antonio Benítez es pitoneado por Halcón.
De espaldas, Miguel Abellán saltó a la arena para ayudar al novillero nacional a salir del apuro

 

Por Santiago Aguilar C.
Especial para HOY


Ayer se lidiaron tres ejemplares de Santa Rosa y tres de Campo Bravo, de adecuada presentación, con interesantes matices de bravura. Del encierro destacó con diferencia el lidiado en primer lugar: Desalmado de Santa Rosa, un novillo completo de notable comportamiento en los tres tercios de la lidia. Al final, recibió el justo homenaje de la vuelta al ruedo.

El sexto Halcón, de Campo Bravo, también demostró importantes cualidades. Un toro de imponente trapío que tuvo acometividad y nobleza.

El novillero español Jesuli de Torrecera fue el triunfador de la tarde, al instrumentar una faena interesante al extraordinario Desalmado, engarzando mandonas series de muletazos sobre los dos pitones, concluyó su quehacer con adornos y alardes para luego de una estocada desprendida cortar dos orejas. En el cuarto, una res de deslucidas y peligrosas embestidas derrochó valor y paciencia para robar algunos muletazos de buen trazo.

Fernando Cruz se extremó en su primero de encastado como descompuesto comportamiento. Luego de porfiar con gran voluntad hilvanó cuatro series de derechazos de correcta ejecución, que dejaron apreciar la compostura de su toreo; a la hora de matar cobró una estocada casi entera.

En el quinto repitió su actitud tesonera frente a un novillo de Campo Bravo que no terminó de entregarse a la muleta; sin embargo, pudo recaudar algunos muletazos interesantes. Escuchó un aviso tras dos pinchazos, estocada casi entera y varios golpes de descabello.

El ecuatoriano José Antonio Benítez debió enfrentar una muy dura papeleta al corresponderle en suerte uno de los ejemplares más serios que se han lidiado a lo largo de la Feria. El sexto de la tarde, segundo de su lote, Halcón de Campo Bravo, un novillo con aspecto de toro de imponente trapío con un fondo de nobleza que reclamaba un torero con mayor solvencia. El espada compatriota evidenció los vacíos técnicos propios de su falta de recorrido y experiencia, pese a ello, trató de sobrellevar el compromiso con voluntad.