En
tarde ventosa y soleada, se
desarrolló la primera novillada
de la Feria de Quito
Tres
orejas en novillada de Feria

El aplomo y la
sobriedad del toreo de muleta de
Miguel Angel Parera
Por
Santiago Aguilar C.
Especial para HOY
Interesante resultó la primera novillada de feria, quinto festejo del abono del presente
año. Los deseos de triunfo de los jóvenes alternantes y la lidia de colaboradores
astados de Huagrahuasi y Triana dieron lugar a que el espectáculo se saldara con un total
de tres orejas cortadas.
Los seis novillos estoqueados fueron de correcta presentación, cumplieron en el tercio de
varas, a la hora de la muleta, la calidad fue la constante y los niveles bravura la
variable. Se destacaron por su gran comportamiento las reses de Triana lidiadas en segundo
y quinto lugares. Especialmente bravo, noble y repetidor fue Renegado, el primero del lote
de Diego Rivas, un novillo que merecía el premio de la vuelta al ruedo que al final no se
concedió.
El fuerte viento que en varios pasajes de la corrida sopló en el ruedo de la plaza de
toros fue un actor indeseado, capotes y muletas flamearon de manera inesperada ,
incomodando a los toreros y adicionando peligro a su labor.

Diego Rivas dibuja una una vistosa revolera al bravo Renegado corrido en segundo lugar
El
novillero español Salvador Vega alcanzó una oreja del primero de la tarde tras
desarrollar una inteligente faena de muleta de la que apuntamos buenos muletazos por el
pitón derecho, convertidos, a momentos, en largos circulares en los que aprovechó la
nobleza de un ejemplar que acusó escasez de fuerzas. No logró acoplarse al cuarto, un
novillo que tuvo un punto de brusquedad en su embestida, solo al final recaudó dos series
de muletazos de interesante ejecución. Fue ovacionado. Pese a ello sentimos que por
momentos no surgió la verdadera dimensión del toreo de Vega dada la proximidad de su
alternativa.
Vistosidad en el toreo de capote, seguridad al prender las banderillas y aseo al manejar
la muleta, fueron las mayores virtudes del compatriota Diego Rivas. Se le otorgó la oreja
del segundo de la tarde, como reconocimiento a su sereno y voluntarioso quehacer. Manejo
el capote con mayor soltura al torear a la verónica o en cada uno de sus llamativos
quites, sin embargo, a su toreo le faltó mayor contenido, el planteamiento de los
terrenos al iniciar cada uno de los muletazos deteminó que su trabajo careciera de la
vibración que otorga la indispensable cercanía entre toro y torero.
La tarea más sólida de la tarde correspondió a José Antonio Perera, anduvo seguro y
contado con sus dos ponentes. Recetó una mandona faena al tercero de la tarde del que
supo extraer las mejores embestidas en hilvanados muletazos en los que se sucedieron el
temple y en ocasiones la profundidad. Dejó una estocada caída y recibió una oreja. La
soltura y aplomo se reitieron en el sexto un novillo que contó con un fondo de calisdad
pero al que le faltó fuerza. Apuntamos muy buenos naturales y una estocada entera cobrada
con gran sinceridad, fue ovacionado.
División de honores
Una oreja obtuvo cada uno de los novilleros alternantes. El sitio de Salvador Vega, los
progresos de Diego Rivas y el gran empaque de torero de categoría demostrados por Miguel
Angel Perera.
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