"Julimanía"
se prende en Quito

El
"Juli" somete al bravo Zalamero en un largo derechazo
lleno de templanza y mando
Por
Santiago Aguilar C.
Especial para HOY
Julián López El Juli confirmó ayer su condición del número uno del toreo
mundial, al convocar a la Plaza de Toros Quito a una multitud de aficionados que
atestiguó una importante faena que fue premiada con las dos orejas que al final le
abrieron la puerta grande. El joven maestro español es un fenómeno de masas, que se
traduce en plazas de toros colmadas de público prestas a elevarlo a la condición de
ídolo; en esa línea, Quito no fue la excepción.
Se lidiaron seis toros de la ganadería nacional de Mirafuente que, en conjunto,
resultaron bravos y nobles, aunque desiguales de presentación. Justos de trapío los
corridos en primero, segundo y tercer lugares, de correcta presentación y mejor armados
los lidiados en la segunda mitad del festejo.
El saldo que dejó la lidia del encierro de Mirafuente fue positivo, pues la movilidad y
la nobleza fueron los denominadores comunes de la corrida. Se lidiaron dos toros de alta
calificación -el primero y el segundo de la tarde- y uno encastado, el tercero; el sexto
buscó las tablas.
Volvió a Quito Miguel Abellán y no logró triunfar. Al que abrió plaza le toreó con
entusiasmo de capote, quitó por chicuelinas y tafalleras e incluso intentó banderillar
pese a no ser un ejecutor del segundo tercio de la lidia. Con la muleta consiguió largos
muletazos por el pitón izquierdo aprovechando las notabes condiciones de la res. Al final
escuchó un aviso tras pinchar y dejar una estocada atravesada. En el cuarto, un ejemplar
noble pero castigado en exceso en varas, logró algún muletazo de buena factura. Dio una
vuelta al ruedo.
Julián López El Juli terminó de ocupar el lugar de nuevo ídolo de la
afición quiteña, más allá del poder que demostró toreando de capote, prendiendo las
banderillas, manejado la muleta y la espada, surgieron la personalidad y el temperamento
que le han encumbrado en el toreo actual.
Desorejó al bravo Zalamero lidiado en segundo lugar tras una faena completa. Con el
capote saludó por verónicas y efectuó un vistoso quite por gaoneras. Colocó con
facilidad tres pares de banderillas y con la muleta extrajo largas y repetidas series de
templados pases, entre los que destacaron estupendos y mandones naturales, e interminables
derechazos. Luego de una estocada entera recibió las dos orejas. El quinto -suelto- fue
material menos propicio para su lucimiento.
La mayores ovaciones que recibió David Fandila "El Fandi correspondieron a la
espectacular forma en que prendió las banderillas. Colocó hasta siete pares de rehiletes
haciendo gala de sus grandes facultades físicas y conocimientos. El par de la
moviola cuarteando de espaldas, y el del violín, clavando a una
mano, desencadenaron el fervor del público. No se acopló al encastado tercero y alcanzò
una oreja del sexto, tras insistente faena a un toro que buscó tablas. Por momentos
surgió el toreo de valor y vibración que le caracteriza.
El triunfador
Julián López "El Juli"

El
"Juli" exhibió ayer en Quito el bastón de mando de la fiesta de los toros a
escala mundial. Llenó la plaza de toros y tras poderosa faena salió en hombros.
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