La
noche más larga de Quito

Desde el siglo XVI, se han programado varias ascenciones al
volcán. García Moreno fue el primero que logró bajar al cráter
'Cayeron sobre la ciudad tantas piedras, arena y
ceniza, que muchas casas se hundieron con el peso; y la gente temía que la ciudad fuese
enteramente sepultada. Fue grandísima la consternación, y no se oían, sino lamentos y
las últimas disposiciones previas a la muerte, dentro de las iglesias.
Trabajaron también gloriosamente los jesuitas, distribuidos por todas partes, y cogieron
un grandísimo fruto con sus exhortaciones y confesiones. Al ir serenando un poco, se
hicieron de todas las iglesias y comunidades procesiones de penitencia, a lo que siguió
una gran reforma de costumbres''.
''Oyóse el estruendo de esta erupción espantosa hasta las selvas y reducciones del
Marañón; y ocuparon sus cenizas más de doscientas leguas de diámetro, y más de
ochocientas de circunferencia. Las ocultas venas de los montes y correspondencias que por
ellas tienen los volcanes hicieron que el vecino monte nevado de Sincholahua tuviera al
mismo tiempo un derrumbe hasta la mitad de su elevación. Despidió por eso tanta piedra,
barro y nieve que, deteniendo un río por largo tiempo, causó otra horrenda inundación,
con grande estrago de las campañas, ganados y heredades de aquel distrito.
Prosiguieron hasta el año siguiente, 1661, los interiores derrumbes del volcán, causando
por cada uno de ellos, más ligeras ya las convulsiones de la tierra. No obstante, la
última de ellas fue tan violenta, que llegó a consternar a todos los habitadores, como
ninguna de todas las pasadas. Temiendo por momentos el que la ciudad fuese el común
sepulcro de todos, al ver repetido por tanta fuerza aquel terrible azote de la divina
Justicia, resolvieron desampararla enteramente y buscar refugio en las distantes
campiñas..."
Así describió el padre Juan de Velasco la conmoción que imperó en Quito, durante la
gran erupción del Pichincha. Esta inició a las 08h00 del miércoles 27 de octubre, hace
338 años.
En las actas del Cabildo Colonial de San Francisco de Quito también se registran
versiones dramáticas sobre el incidente. "Llovió piedras, ceniza y arena del cielo,
en mucha cantidad, por toda la ciudad y su comarca. Hubo intempestuoso ruido de truenos y
relámpagos, que nacían del cerro de Pichincha, y se obscureció primero por aquella
parte, con polvo y humareda. Creyó toda la ciudad que bajaba algún caudaloso río,
reventado del cerro. Continuó la obscuridad en toda la tierra, ya que la noche más
lóbrega que cualquier cristiano haya visto no se igualará con la de este día...",
consta en el Acta firmada el 3 de noviembre de 1660, mediante la cual se nombró patrona
de la ciudad a la virgen de las Mercedes, "con ocasión de la erupción del volcán
Pichincha", y se entregó la vara de fiel ejecutor a Salvador Guerrero Fonte.
Posteriormente, el Cabildo encargó a un sacerdote que exorcizara al volcán.
¡Que no impere el pánico!
La actividad histórica del Guagua Pichincha fue muy intensa en el siglo XVI. Declinó en
el XVII y, prácticamente, no hubo erupciones en el XVIII, ni en el XIX.
"Desde este punto de vista, creo que debemos estar tranquilos", advierte el
historiador Jorge Salvador Lara. No obstante, supone que, aunque erupcionara, el mayor
riesgo para Quito sería "la lluvia de cenizas".
Los mitos del Pichincha
Quito y el volcán Pichincha están de tal manera unidos y entrelazados en la historia,
que no se puede hablar del uno sin mencionar al otro", afirma el historiador Jorge
Salvador Lara.
Esa sintonía se produce no solo por la ubicación de la ciudad, sino también por las
leyendas que vinculan su permanencia con la existencia del volcán. De estas, hacen
referencia cronistas de los siglos XVI y XVII, y también el padre Juan de Velasco, en el
siglo XVIII.
Según el mito primitivo, los primeros pobladores sufrieron un gran diluvio. Pero, la
gente se salvó ascendiendo al Pichincha. Luego, se refiere a algo similar a lo relatado
sobre el diluvio afrontado por Noé.
Cuando dejó de llover y empezó a bajar el caudal, el primer poblador, llamado Pacha,
envió un gallinazo que, final mente, no volvió: "señal de que había
carroña". Luego, envió una tórtola, y esta regresó con una rama de molle en el
pico: "significado de que había renacido la vida", dice Salvador.
"¡Pacha, el primer hombre, el primer dios, el generador de los pueblos! ¡Eacha, la
primera mujer, la madre común; el Pichincha, el monte protector, áncora de salvación
para el hombre auroral. ¡Y Quito, tierra de paz, plano intermedio entre el monte y el
abismo.
Ascensos riesgosos
- En los escritos de Wolf, se afirma que fue el europeo Toribio de Ortiquera quien
ascendió, por primera, vez al Pichincha, en 1582.
- De las actas del Cabildo de Quito se desprende que, luego de la erupción de 1660, un
sacerdote llegó al volcán para exorcizarlo.
- Los registros históricos señalan que, en 1742, ascendieron Bouguer y La Condamine; en
1802, Alejandro Humboldt; y, en 1832, el coronel Hall y el francés Boussingault.
- En agosto de 1845, Gabriel García Moreno y el científico inglés Sebastián Wisse no
solo llegaron a la cima, sino que también bajaron al cráter. García Moreno relató su
experiencia de los tres días con sus noches, al interior del volcán, y estas memorias
fueron recogidas incluso por Humboldt, en uno de sus libros.
"Vistos los cráteres en un día claro, con sus aristas en forma de dientes de
sierra, sus altas peñas desprendidas de la masa general en actitud de precipitarse, y el
humo amarillento que serpentea en medio de la profundidad espantosa, presentan un
espectáculo magnífico y terrible, y más grandioso, por el silencio que reina en la
naturaleza. De vez en cuando es interrumpido este silencio, por los silbidos del viento o
por el estrépito con que se derrumban las piedras".
- Esta no fue la única ocasión en que García Moreno subió al volcán, volvió a
hacerlo en 1857, y mientras se desempeñaba como presidente de la República.
- Los posteriores ascensos al Pichincha no solo se han hecho con fines investigativos,
sino también por excursión.
- En todos los casos, ha mediado el peligro.
Estornudos del 'monte que hierve'
- Desde la conquista española, el Pichincha registró actividad volcánica durante tres
períodos. Así lo expone Minard Hall en el libro titulado "El volcanismo en el
Ecuador".
- 1533-1539: Período de actividad, del cual se desconocen detalles. Los años de probable
actividad son 1533, 1535, 1538 y 1539.
- 1538: La erupción de ese año se caracterizó por la caída de ceniza, hasta 400
kilómetros de distancia.
- 1560: Hay actividad en el Pichincha, pero se carece de una descripción específica.
- 1566: Surgen dos erupciones en el Pichincha, con pesada lluvia de ceniza, que afectó a
la vecindad del volcán y a Quito.
- 1575: La erupción de ese año tuvo lluvias de ceniza, que provocaron una obscuridad
total sobre Quito.
- 1577: Supuesta actividad en el volcán Pichincha.
- 1580: Otra presunta actividad.
- 1582-1598: Actividad continua. El 3 de septiembre de 1587 se produjo una fuerte
erupción, que fue precedida por temblores. Aunque, existen dudas sobre la actividad de
este período.
- 1660: Se produjo la gran erupción. Ceniza, arena y pómez cayeron sobre un diámetro de
1.000 kilómetros. En Quito se depositó 40 centímetros de ceniza, y cayeron fragmentos
de pómez hasta el tamaño de un puño. Fueron cuatro días de oscuridad, debido a la
densa lluvia de ceniza que cubrió algunos sectores de la Sierra. Hubo nubes ardientes.
Antes de 1660, se observaron, frecuentemente, columnas de humo y resplandores
incandescentes en el cráter.
- 1830-1881: Período de actividad esporádica. Erupciones no significativas ocurrieron en
los años 1868, 1869 y 1881. Probablemente se observaron solamente columnas de humo.
- Basado en esta cronología, Hall supone que la actividad del Guagua Pichincha tiende a
ser muy explosiva, con la expulsión de ceniza y nubes ardientes. |
INVESTIGACION
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especiales
Bahía alteró fallas geológicas
La actividad del volcán Pichincha se reactivó por el terremoto de Bahía,
ocurrido el 4 de agosto pasado.
Así lo informó el alcalde de Quito.
Cómo actuar en una
erupción
Lo mejor es
permanecer en ambientes
cerrados, en edificios con
techos resistentes. Durante la erupción no se registrarán temblores.
La noche más larga de Quito
"Continuó la
obscuridad en
toda la tierra, ya que la noche más lóbrega que
cualquier cristiano haya visto, no se igualará con la de este día..." (Acta del
Cabildo de Quito)
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