Bahía
alteró fallas geológicas
El viernes, el alcalde de Quito, Roque Sevilla,
explicó a la prensa las razones por las que decidió hacer pública la situación del
volcán Pichincha, el miércoles pasado.
El alcalde informó que la crisis de la montaña se originó con el terremoto en Bahía,
del 4 de agosto pasado, que provocó una gran modificación de la sismicidad de Quito y
del volcán.
En el norte, entre Parcayacu y El Condado los geólogos encontraron lo que se denomina un
"enjambre de sismos", que producían entre 100 y 120 temblores diarios, aunque
algunos imperceptibles. El movimiento sísmico también había aumentado en el volcán.
¿Existía una relación entre los dos fenómenos?
La hipótesis, que los expertos del Instituto Geofísico de la Politécnica sostienen es
que la alteración de las placas geológicas resultantes del sismo de Bahía, aumentó la
presión del recipiente de magma del Pichincha (el material volcánico en estado líquido
que se encuentra en la base del volcán y que pugna por salir a la superficie).
El magma, que actúa como una cacerola que se hincha, buscaba un lugar de escapatoria y
encontró dos puntos de presión: la falla geológica de El Condado (que provocó el
enjambre de sismos) y la chimenea del volcán.
A inicios de septiembre, paulatinamente, los sismos en la falla de El Condado disminuyeron
y los temblores se concentraron en el cráter, como si la presión hubiera encontrado en
la chimenea del Guagua Pichincha, el lugar de más fácil escapatoria.
La presión del magma (que se encuentra a 20 kilómetros de profundidad, desde la cumbre
del volcán) fue tal, que rompió 18 metros del cuello de la chimenea del Pichincha y se
colocó a escasos dos metros de la boca del cráter.
La ruptura del cuello obedeció a que la lava carcomió la tubería de la chimenea del
volcán para abrirse paso. Próxima a la superficie comenzó la emanación de gases y
explosiones.
Disminuyó la presión
El miércoles, ocurrió una de las explosiones más fuertes. Esta fue sentida, incluso,
por gente que se encontraba en otra de las cumbres del Pichincha. Ventajosamente, una gran
cantidad de energía fue liberada y la peligrosidad disminuyó en el volcán.
Una situación muy similar se produjo en la erupción del Pinatubo, en Filipinas, días
antes de la erupción. Según el alcalde Sevilla, la situación es preocupante, pues de
los 20 casos estudiados que han llegado hasta este punto, todos concluyeron en una
erupción.
Vigilancia indirecta del
Guagua

Hugo Yepes, vocero del Instituto Geofísico de la Politécnica
Naciona
En 1981 comenzó la vigilancia instrumental del
volcán Guagua Pichincha, mediante la instalación del primer sismógrafo al final de la
quebrada de Rumipamba, realizada por los especialistas del Instituto Geofísico de la
Escuela Politécnica Nacional, comenta su director, Hugo Yepes.
Este equipo sirve para vigilar el número de sismos que se producen en un período de
tiempo determinado, la deformación del cono volcánico, los contenidos químicos de los
gases y de las aguas que nacen en el volcán. Se efectúa una documentación contínua por
medio de fotografías y videos.
Con la ayuda de estos instrumentos, los especialistas del Instituto Geofísico detectaron,
en 1988, una anormal actividad del Guagua Pichincha, por el aparecimiento de un enjambre
sísmico en la zona comprendida entre Lloa y el volcán.
Nuevas anormalidades se detectaron en marzo de 1993, cuando se produjeron una serie de
explosiones que terminaron con la vida de dos investigadores del Instituto, Víctor Hugo
Pérez y Alvaro Sánchez, quienes recogían muestras de ceniza. Cuatro años después de
esa tragedia, en mayo y junio de 1997, ocurrieron otras explosiones.
Pero la situación crítica, que llevó a las autoridades municipales a informar a la
ciudadanía, se produjo en agosto de este año, cuando se registraron varias explosiones
en los meses secos y no en el período de lluvias.
En la acumulación de agua, el magma actúa como calefactor, la ebullición genera una
presión tal, que el vapor sale. A la manera de una olla de presión, el sistema se vuelve
a tapar hasta que se cargue con agua y se abra por la presión del vapor. Las explosiones
no coincidían con esa lógica, pero sí con el terremoto de Bahía, ocurrido tres días
antes.
Normalmente, en el volcán ocurren tres explosiones al año, esto se tornó peligroso
cuando, solo en septiembre, se produjeron 25. Algo anómalo, que es visto como un cambio
que puede culminar en una erupción o en nada.
'Aprender a vivir con el volcán'
Bernardo Beate, experto vulcanólogo y geólogo del Instituto Geofísico de la
Politécnica tiene un sueño. Le gustaría monitorear el volcán del Reventador durante la
próxima erupción, para ver su transformación. Comenta que los volcanes tienen su
personalidad y que por eso cada uno erupciona a su manera.
Asegura que el volcán es parte de la vida de la sociedad que debe aprender a convivir con
ellos. La tercera parte del país son volcanes. Del Sangay hacia el norte hay 30 que son
potencialmente activos.
El volcán podría erupcionar en los próximos días o en los próximos meses, lo más
importante es monitorear y estar advertidos sobre el momento.
Guagua, Rucu y Cundur
El Guagua Pichincha está ubicado en el lado
occidental del maciso volcánico del Pichincha.
Además, en el macizo se encuentran dos
centros volcánicos apagados hace mucho tiempo: el Ruco Pichincha y Cundur- Haurchana.
Según el experto Minard L. Hall, el Guagua
sobrepasó los flancos occidentales del volcán más viejo del maciso, el Rucu Pichincha.
El crecimiento del Guagua habría concluido
luego de una potente erupción que formó la primera caldera, de 3,5 kilómetros de
diámetro.
En el fondo de esta caldera se conformó un
cono y una nueva erupción habría abierto el cráter actual del Guagua, que mide 1,6
kilómetros de diámetro y tiene una profundidad de 700 metros.
- Los vulcanólogos no tienen datos precisos sobre la actividad volcánica del Guagua
Pichincha. Solo se sabe que, desde la llegada de los españoles al Continente, ocurrieron
tres notables periodos de actividad.
El Instituto Geofísico monitoreó el Guagua
con un sismógrafo hasta 1988, año en el que recibieron una donación de las Naciones
Unidas para montar la red sísmica y de monitoreo volcánico a nivel nacional.
Desde 1989, el Pichincha tiene una red
permanente de monitoreo.
Cada estación cuenta con equipos para
controlar la deformación del cráter.
Los equipos tratan de interpretar los cambios
que se producen en los costados del volcán y anuncian si existe un ascenso importante de
magma volcánica.
Las estaciones proporcionaron estos datos
hasta 1991. En ese año, se instalaron nuevos equipos para tener la primera base de
medidas en el cono volcánico.
La temperatura de los gases que emana el
volcán varía entre 86 y los 140 grados centígrados.
El pozo con fumarolas se formó en 1660 y el
cráter de explosión comenzó a tomar forma desde 1980.
En 1988, el Instituto Geofísico de la
Politécnica Nacional entregó a las autoridades el mapa de peligros volcánicos asociados
al Guagua Pichincha.
En 1989, se elaboró un escenario para la
posible erupción del volcán y sirvió para que la Defensa Civil prepare un simulacro,
realizado en mayo de 1990.
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INVESTIGACION
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especiales
Bahía alteró fallas geológicas
La actividad del volcán Pichincha se reactivó por el terremoto de Bahía,
ocurrido el 4 de agosto pasado.
Así lo informó el alcalde de Quito.
Cómo actuar en una
erupción
Lo mejor es
permanecer en ambientes
cerrados, en edificios con
techos resistentes. Durante la erupción no se registrarán temblores.
La noche más larga de Quito
"Continuó la
obscuridad en
toda la tierra, ya que la noche más lóbrega que
cualquier cristiano haya visto, no se igualará con la de este día..." (Acta del
Cabildo de Quito)
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