HOY DIGITAL (4064 bytes) OSWALDO GUAYASAMIN (9327 bytes)

Autorretrato, 1963, de la colección "La edad de la ira" (39137 bytes)Autorretrato, 1963, de la colección "La edad de la ira"

Uno de los mejores exponentes del expresionismo indigenista de la pintura ecuatoriana, Oswaldo Guayasamín, murió, ayer, a causa de un infarto, en Baltimore, Estados Unidos, sin haber concluido su obra más grande, "La Capilla del hombre", por inaugurarse en el año 2001.
Berenice Guayasamín, hija del pintor, aseguró que su padre se encontraba bien y que la muerte, "muy repentina", ha sido totalmente inesperada. "Le dio un infarto mientras yo estaba pagando el hotel y él estaba sentado, esperándome en el vestíbulo para tomar un avión a Nueva York, en donde nos quedaríamos dos días antes de regresar a Quito", explicó.
El artista, de 79 años, había llegado el pasado 19 de febrero a Baltimore para recibir un tratamiento oftalmológico.     La hija del artista confirmó que el traslado de los restos mortales de su padre "será hoy o mañana". (EFE/RES)    

Por Renata Egüez S.
- Editora de Cultura

'Me miré al espejo y empecé a pintar", dijo Oswaldo Guayasamín, en 1996, cuando explicaba cómo había hecho su tercer autorretrato, aquel que se exhibe, ahora, en la galería "Ufizzi", de Florencia.
En esa ocasión, le bastó una hora y cuarto para verse a sí mismo y no dormir durante una semana. Y es que pintar a otros (Fidel Castro, Carolina de Mónaco, el rey de España, entre más de 600 personajes) no le resultaba tan angustiante. Pero "cuando se trata de un autorretrato me da miedo, todos tenemos esa parte oculta que es difícil de reflejar".
En ese reflejo, Guayasamín, seguramente, se veía entre las grietas de la piel, las arrugas de las manos, la ternura y dureza de su rostro.
En ese espejo, recrearía al hombre que, a pesar de la diabetes y de la pérdida paulatina de la visión, se sentía fuerte. "He sido siempre un buen tomador de vino, y eso es como un veneno para mi mal, pero me siento bien y con ánimos de seguir pintando el resto de mi vida".
En la mirada a sí mismo, mientras boceteaba su autorretrato, pensaría en su pintura y en su corazón... el de los amores. "Ahora estoy en el descanso del guerrero", dijo hace poco.
En el óleo, reconocería el camino de las lágrimas, el "Huacayñán", y "La Edad de la Ira".
Se identificaría, en cada paletazo, con la protesta y la denuncia social, para retratarse con rabia, para llamar, desde sus trazos, a una sociedad más justa y a una vida mejor para los desposeídos.
Recordaría, en cada color, su origen mestizo (aunque siempre afirmaba ser indio) y su casona del populoso barrio de La Tola, en donde nació.
Guayasamín seguiría mezclando los aceites, mientras repetía que "este siglo es el peor de los siglos que el hombre ha vivido sobre la Tierra, porque no cesa la matanza sin límites de personas".
Pues sí, hacerse un perfil no resultaría tan fácil. Allí develaría, a viva voz, su afinidad con la izquierda política, su "fidelismo", su defensa por los derechos humanos.
El espejo comenzaría a empañarse, de tanto respirar frente a él, y entonces tropezaría, en su memoria, con el muralismo mexicano, con Orozco, su maestro.
Casi a punto de terminar, en el lienzo, se autodefiniría como un buen amigo, fumador, amante de los pasillos, charlatán y magnífico narrador de historias.
Y antes de poner la firma en su autorretrato, hubiera querido ver inaugurada la "Capilla del hombre". Hubiera querido terminar de pintar los murales que la cobijarían, concluir la historia de América Latina y cerrar el círculo de su propia vida.
Pero el espejo se rompió. Se hizo trizas.

'Ahora esta enterrado, quiero decir, viviendo bajo mi corazon'

'Ahora esta enterrado, quiero decir, viviendo bajo mi corazon'(45076 bytes)Las manos de Guayasamín, como las de sus personajes, eran agrietas, caladas de surcos

- Oswaldo Viteri, pintor

Con Guayasamín, termina una postura ideológica y pictórica que ha predominado en América Latina y que ocupa un lugar importante en la historia del continente.
Yo lamento mucho esto, que sucede a los pocos días de la muerte de Pedro Jorge Vera. Como pintor, la obra de Guayasamín que mayor impacto me causó, fue aquella que le dio a conocer ante el mundo: "Huacayñan". Creo que la obra reúne una serie de valores estéticos y surgió en un momento particular de América Latina y el Ecuador, en el que primaban inquietudes sociales de indios, blancos y negros.

- Lenin Oña, crítico de arte

Guayasamín fue uno de los más altos representantes de la plástica a nivel mundial. Marcó una tendencia: el realismo social. Fue un referente de la pintura ecuatoriana en el exterior, un maestro de talla mundial y un artista que causaba polémica. Un verdadero abanderado del arte comprometido con causas sociales.
Todo lo que hizo en su obra, también lo hizo como ciudadano, defendió sus ideas por todos medios y posibilidades, lo que no es común en todos los artistas.
Por todos estos aspectos, es una pérdida sensible y, en su medida, irreparable.

- Jorge Enrique Adoum, escritor

No es el pintor, sino mi hermano el que ha muerto. Concebimos muchas cosas y formamos, con Pedro Jorge Vera, la "troica", que se empeñaba en hacer que los hombres de buena voluntad leyeran en la mano de la patria su destino. Hace 50 años, cuando bebíamos, nos acostábamos en el suelo, bajo una angosta mesa de la sala, para hablar de cosas más cercanas al corazón, "como compartiendo un ataúd", dijo entonces. Alguna vez pensé que era preferible estar enterrado junto a él, bajo un árbol de su jardín, y no al lado de un desconocido en el cementerio. Ahora está enterrado, quiero decir viviendo, bajo mi corazón: así puedo conversar con él, en esa otra caplla del hombre que se me va llenando de retratos.

- Carlos Rojas, crítico de arte

Guayasamín fue importante en un momento de desarrollo de la pintura ecuatoriana, para darle un empuje a la pintura indigenista, una internacionalización a esa propuesta y para salir de los marcos muy locales y provincianos. Sin embargo, terminó por evolucionar hacia una cuestión más esperpéntica, muy esquemática; no se desarrolló lo suficiente en dirección a otras propuestas, terminó repitiéndose y, al final de su vida, comercializándose enteramente. No tuvo mayor influencia, sino que más bien apoyó a los pintores puntualmente en el plano personal.

- Mempo Giardinelli, escritor

Estoy sorprendido. Ayer murió Bioy Casares y, hoy, Guayasamín. Por suerte, todo termina.
No quiero decir cosas tristes, sino algo celebrante.
Bioy Casares, en la literatura y Guayasamín, en la pintura, han sido dos grandes latinoamericanos. Vivieron mucho, vivieron intensamente y nos dejan un legado maravilloso, incomparable. Celebremos que han pasado por nuestra vida y no los lloremos. En todo caso, imitémoslos.

- M. Betancourt, pintor

Estoy consternado por la muerte de uno de los más importantes pintores ecuatorianos de este siglo.
Su aporte al arte es invalorable. Muere en pleno trabajo, en plena fecundidad.
Supo expresar la fuerza, el grito de los desposeídos. Esa era su obra, con una gran carga expresiva, que se amalgamó y fusionó con las esencias del espíritu andino, una obra que supo traducir el dolor y los colores del continente.

- Ricardo Montesinos, pintor

Guayasamín decía que su arte tenía 3.000 años aquí en la tierra. En estos momentos, su arte brillará a plenitud por el resto de la eternidad.
El fue mi patrocinador, inspirador, motivador. Jamás fue negativo. Guayasamín vio en mí lo que ni yo tenía capacidad de ver.
Cuando venía a Cuenca, lo primero que hacía era visitar el taller de todos los pintores jóvenes.
Para él, nosotros nunca dejamos de ser jóvenes.

- Jorge Dávila, escritor

La influencia de Guayasamín se da sobre todo en artistas que hacen arte social, que no ha tenido grandes seguidores en Cuenca. Esta ciudad está en deuda con Guayasamín en ese sentido, porque valoró a grandes artistas nuestros, pese a que no estaban dentro de la línea de su trabajo.
Era un artista contradictorio, a veces era admirable, a veces no tanto. Se repetía, pero sin lugar a dudas, pese a haberse mantenido en una tendencia expresionista, gigantista desde hace mucho tiempo, fue el más grande pintor que ha tenido el Ecuador.

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