El pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín quería pintar la tragedia
de la humanidad en "La Capilla del Hombre".
La Capilla del Hombre es un cuerpo arquitectónico de tres pisos en un terreno de
alrededor de 2.500 m2. "Quiero pintar en 'La Capilla del Hombre' toda la tragedia que
hemos tenido a través de nuestra vida y de nuestra historia en América Latina",
había dicho Guayasamín que se reivindicaba como pintor indígena.
La Capilla del Hombre es también un símbolo y además está cargado de ellos. Son 15 mil
metros cuadrados de un proyecto, concebido durante 12 años, y que se aspira sea
inaugurado el primer día del 2000.
"La capilla del Hombre", tres plantas que desembocan en una cúpula con forma de
cono trunco, es un monumento al hombre americano. Al de los pueblos oprimidos en estos 504
años de occidentalización.
En cada una de las distintas salas de la capilla, las
épocas y los temas históricos estarán simbolizados por murales: "representarán lo
que fue América antes de la llegada de los españoles: sus dioses y símbolos, su
cosmogonía, su arquitectura, su música, danzas y vestidos, sus animales y plantas. Otros
murales tratarán del descubrimiento, y con mayor énfasis de la conquista, empresa en la
que murieron millones de indígenas."
La intención de Oswaldo Guayasamín, en todo caso, no es sólo retratar lo indígena, por
eso la Capilla y los murales que contendrá, "también se refieren a los millones de
negros que, arrancados de su tierra natal, Africa, fueron almacenados en 'depósitos de
carne de ébano' antes de ser enviados a América."
Y por supuesto, también se referirán a la nueva raza: "los españoles traen al
continente una religión, una lengua, unas costumbres nuevas que, al mezclarse con los
aborígenes y negros, dan lugar a una simbiosis cultural que corresponde al mestizaje
étnico, iniciado el día mismo del primer desembarco."
Un museo vivo
La "Capilla del Hombre" contendrá el museo
de arte arqueológico más grande del país: 8 mil 500 piezas; un museo de arte colonial,
con 850 obras de diversos autores; otro, de arte contemporáneo, con 250 cuadros y mil
dibujos de Guayasamín, más mil obras de artistas contemporáneos de toda América. Todas
estas colecciones, están valoradas en más de 30 millones de dólares, y son donaciones
del artista ecuatoriano.
Pero, quizás, el aporte más grande de Guayasamín (fuera de la propia Capilla), serán
los murales, que cubrirán las paredes de la construcción, los cuales representan la
mayor tarea que se ha impuesto el pintor en su larga vida artística, durante la cual ha
emprendido en series como "La Edad de la Ira" (250 pinturas), o "La Edad
del Llanto" (100 cuadros) y, "Mientras vivo, siempre te recuerdo" (150
obras). Definitivamente, Guayasamín (a diferencia de la mayoría de intelectuales
ecuatorianos) no se queda en pequeñas obras. Serán casi 3 mil metros de murales,
trabajados sobre planchas de acrílico, y no directamente sobre las paredes de la Capilla,
método que ya utilizó en el mural del Congreso Nacional. Al respecto, ha declarado el
artista: "Con estos materiales se garantizará una vida de por lo menos 1.200 años
para la obra.".(AFP-HOY)
| La construcción de la capilla fue el motivo
alrededor del cual se congregan los más de 90 músicos, que participaron en el festival
"Todas las voces, todas", que se realizó en Quito (1996) como estrategia de
financiamiento.
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