Un
novillo y un novillero

El inmenso corazón de 'El Fandi' y un extraordinario novillo
de Triana fueron los
elementos sobresalientes de la novillada de feria, llevada a cabo ayer en la plaza de
Toros Quito
Por Santiago Aguilar
Especial para HOY
Un público entusiasta, que vive la intensidad de las tradicionales festividades de la
ciudad, miraba cómo, con el arrastre de los novillos, se esfumaban las posibilidades de
disfrutar en su total dimensión las particulares emociones del programa taurino.
Sin embargo, un novillo y un novillero; el joven español 'El Fandi' y Jearo, de la
ganadería nacional de Triana, fueron los que permitieron a los aficionados superar el
tedio de una calurosa tarde de feria en la que, salvó los episodios anotados, la
decepción asaltó el ánimo de todos.
Triunfar o triunfar
Esperó a sus novillos frente a la puerta de toriles, lanceó de rodillas, sufrió varias
volteretas, prendió espectaculares pares de banderillas, se esforzó con la muleta y se
entregó con el estoque. Todo estó lo hizo 'El Fandi', la tarde de ayer, en su empeño
por triunfar en Quito.
Grandes dosis de entrega suplieron lo deslucido de su lote y le permitieron cortar la
única oreja de la tarde.
Una gran oportunidad
En contados momentos pudimos apreciar el toreo de calidad que ejecuta el novillero
compatriota Mariano Cruz Ordóñez. Si bien se mostró sobrio y seguro en su primero, en
el cuarto dejó marchar una extraordinaria ocasión para alcanzar un triunfo clamoroso. Le
cupo en suerte un novillo noble y repetidor que, con mucho, fue el mejor del encierro.
Tardó en descubrirlo y pese a instrumentar muy buenos naturales, quedó en deuda con la
afición.
Discreto debut
Un debut poco auspicioso cumplió el novillero español Víctor de la Serna. Trató de
hacer el toreo pulcro pero sus excesivas precauciones y las poco adecuadas condiciones de
sus enemigos impidieron que su faena adquiriera otra dimensión.
Dio una vuelta al ruedo. Lo cierto es que la tarde de ayer, en la plaa de toros Quito, no
se produjo el encuentro entre un diestro dispuesto a triunfar y un novillo encastado. La
fiesta, entonces, no alcanzó su mágica dimensión.
Tarde de sustos
 
El novillero español David Fandila, 'El Fandi', tuvo más de un susto en la tarde de
ayer. Un ejemplo de ello fue lo que sucedió cuando el diestro, tras poner un par de
banderillas 'al violín' (los dos palos con una sola mano), quedó enganchado en el
pitón derecho del tercero de la tarde. El novillo elevó al torero por el aire y 'El
Fandi' tuvo una aparatosa caída que, felizmente, no trajo más consecuencias que el
desgarro en la seda del traje de luces. (ALF)
Un brindis a la experiencia

'El Fandi' brindó el sexto toro de la tarde, segundo de su lote, a sus compañeros
españoles Julián López 'El Juli' y Miguel Abellán, matadores, quienes se encontraban
en el callejón durante la novillada. El gesto fue aplaudido por el respetable y se
entiende como un reconocimiento del novel hacia los maestros. (ALF).
Publicado el 5 de diciembre de 1999
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