Una
erupción en Iñaquito

En el sexto de la tarde, segundo de su lote, 'El Juli' dio
cátedra
de buen toreo, templado y ceñido
Por Santiago Aguilar
Especial para HOY
Es tiempo de toros y de volcanes. Es tiempo en que la ciudad entera se concentra en dos
enormes calderas, que estallan una y otra vez, formando un asombroso dúo.
Los sonidos de la primera surgen de la garganta de ese monstruo de mil cabezas que cobra
vida en la Plaza de Toros. Los ruidos de la segunda, de distante acento telúrico, emanan
de las entrañas del volcán que despertó.
Mientras Quito celebra su semana mayor y el escenario taurino reclama la atención de
propios y extraños, el enfurecido Pichincha, como si se tratase de un toro, insiste en
demostrar su temperamento y energía.
Lo cierto es que en las vísperas del nuevo milenio, la caldera de Iñaquito, poblada de
aficionados, y el cercano cráter se empeñan en rugir, vibrar y estallar.
En estado de ebullición
La feria Jesús del Gran Poder vivió ayer uno de sus momentos más especiales, cuando la
fuerza y energía del toreo en estado de ebullición, encarnado en Julián López 'El
Juli', arrasara a sus compañeros de cartel y enloqueciera a la afición quiteña.
El cuarto festejo del abono, previa la lidia del sexto toro, había alcanzado un modesto
saldo artístico, apenas destacaba la templada faena de Miguel Abellán al segudo de la
tarde, hasta que se produjo la explosión de entusiasmo y alegría que
desencadenó el valeroso y sapiente quehacer de 'El Juli', en el que cerró la tarde.
Campana, sin sitio. Abellán pierde trofeo
Discreta fue la presentación del matador de toros nacional Antonio Campana; no logró
desentrañar los secretos de la bravura que mostró el segundo de su lote. En un toro
serio, repetidor y enrazado que reclamaba una muleta solvente y una voluntad de acero.
Por segundo día consecutivo, una faena importante se pierde por los errores en el uso de
los aceros. Miguel Abellán cuajó una hermosa faena, llena de templaza y calidad, en la
que el sobrio toreo de capote antecedió a las series de muletazos de gran nivel
estético. Cuando el público perparaba sus pañuelos, la poca fortuna a la hora de matar
redujo el premio a una simple vuelta al ruedo.
Una muleta que durará por siempre
De puntillas pasó 'El Juli' en el tercero; no logró acoplarse a su enemigo y entre
desganado y molesto, se limitó a cumplir. Sin embargo, el último fenómeno de la fiesta
de los toros, en el sexto de la tarde, desbordaría todo su valor y conocimientos, al
intrumentar una faena de enorme exposición y mérito.
Sometió a Escarlata de Santa Rosa en poderosos muletazos cargados de emoción. Al final,
una contundente estocada produjo una inenarrable erupción en el público de Quito. La
presidencia concedió una oreja que supo a poco.
Al terminar la corrida, al salir de la plaza, los aficionados vibraban más que el mismo
Guagua Pichincha.
Bien
por los tres de Santa Rosa
Se lidiaron toros de tres distintas ganaderías de diversos trapío y juego. Mención
aparte merecen los tres ejemplares de Santa Rosa, corridos en cuarto, quinto y sexto
lugar. Ruiseñor, Desgreñado y Escarlata, irrumpieron en el ruedo quiteño haciendo gala
de presencia y temperamento. Notable el segundo del lote de Antonio Campana, bravo y
enrazado. Festivoso y Margarito, de Mirafuente, resultaron descastados y blandos.
Limonero, de Puchalitola, resultó violento y sin calidad. |
Pítones
al microscopio
La corrida de Mirafuente y Torreón, lidiada el jueves pasado en la Plaza Monumental
Quito, generó dudas respecto a la integridad de que los pitones de los toros, al punto
que las autoridades de plaza, de acuerdo con las facultades que les otorga el Reglamento
Taurino, dispusieron el examen de los cuernos de los ejemplares corridos en segundo,
tercer, cuarto y quinto lugar.
El estudio determinará si las astas fueron manipuladas de forma ilegítima.
Desde la tarde de anteayer, en los tendidos se prendió la polémica sobre este asunto, y
en la contrabarrera ha sido la comidilla del día.
Los aficionados aguardan con impaciencia los resultados del análisis de los peritos
veterinarios.
Los exámenes
posmortem, practicados a cada uno de los toros y novillos que se
han lidiado hasta el momento en la Feria de Quito, determinaron que el ejemplar
Marquesito, de la ganadería de Triana, corrido en el sexto lugar de la primera corrida, y
que fuera lidiado por Carlos Yánez, sufría de tumoraciones en el hígado.
Recordemos que Marquesito, un precioso toro castaño, se vino abajo después del primer
tercio. |
FICHA
TECNICA
- ASISTENCIA
La Plaza llena en su totalidad, aunque en algunos tendidos la gente se retrasó.
- GANADERIA
Tres toros de Mirafuerte, de regular presentación y poca fuerza. Los tres últimos de
Santa Rita brindaron más juego a los toreros.
- ALTERNANTES
Antonio Campana, silencio en el primero, palmas en el cuarto.
Miguel Abellán, ovación y vuelta en el segundo, palmas en el quinto
Julián López, 'El Juli', ovación y vuelta en el tercero, oreja en el segundo, con
fuerte y justificada bronca a la autoridad por la segunda.
- CUADRILLAS
Sin novedades en la brega. 'El Jaro', David Navalón, subalterno de Miguel Abellán,
destacó en el tercio de banderillas.
- AUTORIDAD
Todo iba bien hasta el sexto de la tarde. Si las orejas fuesen trofeospara el toro, de
acuerdo con no conceder la segunda. Pero, ¿qué más quería el presidente que hiciera
'El Juli' con el astado? La segunda la ganó el de Madrid en justa ley, particularmente
por la faena de muleta. (ALF).
Publicado el 4 de diciembre de 1999
|