Con el arrastre
del último toro de la corrida de ayer se marcó el final de la feria Jesús del Gran
Poder 1999. La temporada, en este año, se constituía en una apuesta empresarial de alto
riesgo, vistas las diariamente agravadas dificultades financieras que enfrenta el país,
presentes en un dólar desquiciado y en la vertical caída de la capacidad económica de
los ecuatorianos. Sin embargo, contra viento y marea, las corridas se organizaron y la
feria se realizó.
Muchos dudaban sobre el resultado taurino y económico de la temporada. El bajón ganadero
de 1998 y el encarecimiento de los costos del espectáculo, cargaban el ambiente de
escepticismo; hoy, al cabo de los ocho festejos del ciclo , podemos decir que en uno y
otro aspecto el saldo es aceptable.
Aceptable en lo taurino porque la ganadería nacional, en términos generales, repuntó
respecto de la temporada del año pasado, tanto en la presentación de los toros y
novillos que se lidiaron, cuanto en el comportamiento que tuvieron en el ruedo. Los
espadas que hicieron el paseíllo, en la mayoría de los casos, justificaron su inclusión
en los carteles. Los matices en la actuación de los toreros fueron las excepciones. (SA)
Los diestros y sus
azares

Julián López 'El Juli' y su toreo espectacular fue la base de los carteles de la última
feria del milenio
A la hora del balance de la actuación de
los matadores que se presentaron en el ruedo de Iñaquito, debemos decir que 'El Juli',
Miguel Abellán y Pablo Hermoso de Mendoza, los pilares sobre los que se sotuvo la
temporada, corrieron con distinta suerte.
'El Juli', máxima atracción de los carteles, no contó con toros que le permitieran
mayor lucimiento. Cortó una oreja en cada una de sus actuaciones, especialmente
importante la del viernes 3 de diciembre. Pese a ello su presentación supo a poco.
Pablo Hermoso de Mendoza, actuó en los dos primeros festejos de la feria, y encontró en
sus enemigos poca colaboración. Demostró su jerarquía al torear a caballo y cortó una
oreja.
Migel Abellán, junto conJuan Serrano 'Finito de Córdoba', construyeron las faenas más
hermosas de la temporada. Toreros de corte serio y clásico; en forma sorprendente,
malograron con el estoque los momentos de mayor calidad del ciclo.
Sobresalientes actuaciones cumplieron los matadores de toros nacionales Guillermo Albán y
Carlos Yánez. Los dos dieron la talla con profesionalidad y oficio en las dos tardes en
que actuaron.
Con el cartel intacto se marchan Rául Gracia 'El Tato' y el debutante Ruiz Manuel.
En el plano de los novilleros, pudieron destacar el español Fandi, el mexicano Casasolay
en menor nota el coterráneo Mariano Cruz Ordóñez.
Ganado
Las ganaderías nacionales cumplieron una desigual presentación.
Varios toros destacaron pero sin llegar a demostrar niveles sobresalientes de raza, fuerza
y bravura
En las cinco corridas de toros y tres
novilladas que conformaron la temporada taurina del presente año se lidiaron ejemplares
de doce ganaderías nacionales: Triana, Atocha, San Luis, El Arriero, Puchalitola, Santa
Rosa, El Pinar, Santa Rita, Corinto y Oro y Campo Bravo, a las que debemos añadir
Mirafuente y Santa Coloma, que lidiaron toros españoles.
Al ensayar un juicio general sobre el comportamiento de las ganaderías, podemos señalar
que merecen destacarse la calidad de los toros de Mirafuente y la raza y el temperamento
que exhibieron varios de los Santa Rosa, Santa Coloma y Campo
Bravo.
El conjunto de la presentación del Campo Bravo nacional es aceptable; sin embargo, un
fenómeno que causa preocupación es la marcada escasez de fuerza de varias de las reses
lidiadas. Por esta razón, los aficionados no lograron formarse un juicio más amplio de
la real dosis de raza de los toros estoqueados a lo largo de la temporada.
La blandura de las reses determinó que en repetidas ocasiones el primer tercio de la
lidia quedara reducido a un solo puyazo.
Al hablar de aquellos hierros que no lograron triunfar, anotemos que cumplieron sin
alcanzar niveles de lucimiento los ejemplares de Atocha, San Luis y Santa Rita.
Especial inquietud produce el bajón que evidencian Triana, Puchalitola, El Arriero y
Corinto y Oro.
Autoridad
Patricio Maldonado, Guido Peaéz y Santiago Cano, se sucedieron en la conducción de los
espectáculos.Para formular un juicio respecto al papel del palco presidencial, debemos
inscribirlo en el conjunto de responsabilidades que incluye la conducción de los
espectáculos.
Salvo contadas excepciones, correctos en la calificación previa de las reses que se
lidiaron en las corridas de toros y las novilladas.
En el desarrollo de los festejos, primó el mono puyaso y se observo demasiada rigurosidad
en la concesión de trofeos.
Cuadrillas
Las cuadrillas nacionales cumplieron de manera desigual a lo largo de la temporada.
Notamos un bajón importante en quienes en otra hora fueron destacados subalternos,
mientras que la savia nueva nos permite abrigar esperanzas sobre el futuro de nuevos
valores. Trascendieron por su quehacer en la brega Gregorio Escobar, Manolo Marín y
Evelio Mateus. Lucidos en banderillas Miltón Calahorrano, Pablo Santamaría y el herido
Eduardo Cevallos. En el tecio de varas cumplidores Hernán y Carlos Tapia y Braulio
Alemida y Naún Salazar.
Público
Sin duda la afición de Quito marcó la nota más destacada de la temporada. Concurrió a
la plaza de toros en gran número y con enormes entusiasmo y alegría.
Previa a la realización de la temporada, se especulaba respecto de la que sería la
respuesta de los aficionados a la propuesta empresarial, sin embargo, el escenario taurino
registró entradas importantes en los ocho festejos del ciclo, los días 2 y 3 de
diciembre se dieron llenos completos .
El respeto y la corrección en los tendidos fue el denominador común. Nada de excesos e
inmensas ganas de aplaudir a los toreros.
Publicado el 6 de diciembre de 1999.
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