Aún está por escribirse la historia de los
ilustradores y las ilustraciones en Iberoamérica. Sólo en el siglo XX son muchos los
artistas eminentes que, junto a la pintura de caballete o la monumental, han cultivado
este otro género en apariencia más humilde, pero no menos comunicativo en sus
amplísimas posibilidades creativas, ya sea tomando textos del pasado o contemporáneos, o
respondiendo a invitaciones tan inesperadas como la que les cursaron la UNESCO y el Fondo
de Cultura Económica. Conscientes de haber abierto un paréntesis en los programas
individuales de los pintores, estas instituciones han querido cerrarlo integrando con
"Iberoamérica pinta" una familia estética tan ecléctica, mezclada, tan
impulsiva o meditativa, tan reformadora o tradicionalista, tan faccional o solidaria, tan
abierta o hermética como ha sido y es la literatura iberoamericana.
Leonel López-Nussa (destacado dibujante cubano y apasionado estudioso del dibujo) revisó
los atributos del dibujo para ilustración: debe tomar posición frente al texto y no
servirlo abyectamente; debe ser independiente y marchar en líneas paralelas; no debe
acentuar el texto sino subrayarlo, anotarlo, pues el acento es ortografía y el subrayado
juicio. Un dibujo no aumenta ni disminuye los méritos literarios de un texto, su función
es dialogar; en todo caso, el dibujo ha de ser un intermediario entre el lector y el
texto, sin tomar partido, aunque ha de ocupar un sitio de preferencia o cuando menos de
paridad con el texto; esta paridad dignifica la parte escrita y reivindica al dibujo de
cualquier indeseable servilismo.
Los pintores convocados para la aventura cultural de Periolibros, aplicaron su experiencia
en la labor interpretativa y en la necesidad de una síntesis gráfica atractiva.
Sabedores de que se dirigían a un público tan amplio como diverso, sin traicionar sus
reconocibles atributos o maneras, se empeñaron en reducir conceptos muy complejos a
líneas muy accesibles, resaltando lo medular de un poema, de un cuento, de una leyenda o
una fábula. Asombra la disciplina con que se sometieron a una labor colectiva como lo es
la edición de un libro (de un Periolibro en este caso) y lo hicieron con amor y
espiritualidad, aportando complementos visuales que van de lo extraño a lo asombroso, de
lo humorístico a lo amargo, de lo complaciente a lo experimental. |
IMAGENES
El festín de la mirada
Fernando Savater
Iberoamérica pinta e
ilustra
Federico Mayor
Para
pintarla de cuerpo entero
Lenin Oña |