Para
pintarla de cuerpo entero |
|
En el arte iberoamericano del siglo XX han
prevalecido posiciones opuestas y conciliadoras. El nacionalismo ha visto en la historia,
la cultura y las circunstancias nacionales el punto de partida y el objetivo del arte. La
adhesión a los movimientos vanguardistas, primero, y posvanguardistas, después, surgidos
en Europa y Estados Unidos, ha caracterizado la actitud contraria. La postura intermedia
ha favorecido la expresión de los contenidos nacionales y regionales a través de los
lenguajes forjados en esas latitudes. La opción nacionalista fue adoptada con México a
la cabeza y luego asumida, ante todo, en los países que cuentan con población indígena
muy grande y marginada en todos los órdenes. La vía de la internacionalización ha sido
propia, más que nada, del Cono Sur. Al constatarse los límites definidos por el
nacionalismo, éste se fue sublimando en un "ancestralismo" sintetizador de
elementos vernáculos y abstractos. A la postre la alternativa mediadora ha sido
desplazada por una paulatina inserción en el caudaloso y ecléctico torrente
¿reencuentros, amagos, revivalismos, desvíos y certezas pasajeras o no? en que se ha
sumergido el arte occidental desde hace medio siglo. |
IMAGENES |