La re-evaluación

La re-evaluación, 1996 *óleo/tela * 183 x 122 cms.
ELIZAM ESCOBAR
(Ponce, Puerto Rico, 1948)
Obtiene el bachillerato de artes en la Universidad de Puerto Rico. Sigue estudios en la
Universidad de Nueva York y trabaja como maestro en escuelas públicas.
Estudia filosofía, publica una decena de libros, entre ensayos artístico-sociales y
poesía. Expone en 26 exhibiciones individuales entre las que destacan las de las
galerías norteamericanas Preto (1979), Morivivi (1980) y Prospectus (1993).
Pintor, poeta y teórico, sostiene que un artista debe tener una actitud crítica e
influir en su pueblo. Por su ideología independentista fue condenado en 1980 a 68 años
de prisión, pena que cumple en la cárcel de Oklahoma. Con las limitaciones de materiales
que la prisión impone, Escobar ha seguido trabajando de manera ininterrumpida. Creador de
gran capacidad pictórica y conceptual, en ningún momento ha olvidado su lucha política
y considera sus obras como arte de resistencia. Conocedor del arte contemporáneo, podemos
descubrir en su obra personajes del entorno latinoamericano en ambientes de reminiscencias
de Bacon, Klosowsky e Ingmar Bergman.
Recurre a temas intensos del pasado que tienden a un pesimismo centrado en la comedia
humana.
Escobar ha decidido mantener su arte separado de la propaganda, libre de los dictados de
toda ideología, en la creencia que "el arte por el arte" no es un término que
puede ser aplicado como un epíteto a la obra de un artista revolucionario dedicado, sino
solamente a la de un artista "liberal" o vagamente humanitario, cuya elección
de vocación artística fue sin duda hecha por las mismas razones que cualquier vocación
ha sido escogida: consideración práctica combinada con el interés de ciertas
habilidades y la atracción por el particular estatus social adquirido cuando el triunfo
es obtenido. Para esta clase de artista, la moda dominará y la conveniencia decidirá
cuál ideología el arte producido ha de reflejar. Sólo para el verdadero revolucionario
no hay la necesidad de desfallecer ante la mera aparición de contradicción o de temer la
emergencia de eso que no puede ser inmediatamente accesible y por lo tanto útil.
Bertha Husband. En el catálogo El arte como acto de liberación, Chicago, EUA, 1986.
En prisión yo he encontrado tiempo, de alguna forma. La mayor parte de los prisioneros
ven el tiempo como su enemigo. Ellos quieren y de hecho matan el tiempo. En mi caso, es al
revés: nunca tengo suficiente tiempo. Esto puede parecer como una declaración dramática
para escandalizar a otros.
Pero el Tiempo no tiene misericordia para aquellos que necesitan tiempo ni para aquellos
que preferirían "matarlo" para poder escapar a él.
Elizam Escobar. En el catálogo El arte como acto de liberación.