LA LETRA CON SANGRE ENTRA

La letra con sangre entra 1986 * acrícilo/lino* 165 x
168 cms.
ROSER BRU
(Barcelona, España 1923)
Inicia sus estudios en el Instituto-Escuela de la Generalitat de Barcelona. Terminada la
Guerra Civil Española sale a Francia y luego a Chile, donde realiza estudios en la
Escuela de Bellas Artes. En 1958 regresa a Barcelona y se acerca a la pintura catalana del
siglo XII y a la obra de Tápies. Ha expuesto en Latinoamérica y España, además ha
recibido diversos premios en Chile y Argentina. Su obra forma parte del acervo de museos
como el de Arte Moderno de Nueva York, el Museo Brooklyn, el Metropolitan Museum of Art,
el Museo de Arte Moderno de Río de janeiro, y el Staatliche Museum de Berlín.
En su trabajo general una figuración apegada al dibujo, desde donde transmite una sugerencia de cuerpos elaborados con recursos tanto gráficos como pictóricos. Una línea importante a destacar en su trayectoria es su afán constante de encontrarse con el pasado, recreando personajes y obras artísticas. Al volver sobre sus referentes hace que nos sintamos partícipes activos del mundo de las ideas, en el cual presente, pasado y futuro no son lineales.
En alguna oportunidad señalamos que Roser Bru relacionó desde sus primeras obras, el dibujo, el grabajo y la pintura. Al entrecruzar estos distintos medios que conllevan procesos manuales diversos, generó una figuración muy personal, planteando su derecho a discrepar de lso sistemas de producción orientados en una sola línea.
Esta capacidad transgresora de saltar los límites
acotados por la tradición y la institucionalidad artística, de invadir campos cercados,
utilizar indistintamente recursos gráficos y pictoricos, privilegiar en ciertos casos
materiales densos, ricos en texturas, y en otras atenuar capas pictóricas para otorgar
levadad y luminosidad a sus obras son estrategias de su discurso plástico íntimamente
vinculadas a una opción investigadora y crítica que tiene su propio "campo de
concentración", en palabras del escritor Enrique Lihn. Dicho campo no es otro que la
permanente exhumación de la memoria individual y colectiva.