Droga vendida
en las calles
En cada esquina de la localidad
brasileña de Tabatinga, que se une por un cordón umbilical -la avenida Internacional- a
la colombiana Leticia, aparecen por la noche los marginales de la droga. Nadie los reprime
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| UN
MIEMBRO DE LA UNIDAD ANTINARCOTICOS DE LA POLICIA NACIONAL COLOMBIANA REVISA EL INTERIOR
DE UN LABORATORIO PARA LA ELABORACION DE COCAINA, EN LAS MONTANAS DEL CATATUMBO AL
NOROESTE DE BOGOTA |
Es que el narcotráfico --en pequeña
y gran escala-- forma parte del paisaje de este núcleo urbano, como lo admiten desde el
obispo de Tabatinga, Alcimar Magalhaes, hasta el intendente del municipio, Raimundo Souza.
"Es una actividad más que permite a los habitantes conseguir una renta
adicional", señalan al unísono. Esas formas ilegales de obtener un lucro están
íntimamente vinculadas a la miseria imperante en la región. En Tabatinga viven 38 mil
brasileños y 12.000 indígenas de la región, escasamente integrados a lo que allí se
considera civilización.
Los que venden los "ravioles" de cocaína y quiénes los compran, son vecinos de
Leticia y Tabatinga. Todo el mundo se conoce las caras. Y es por esa misma razón por la
que ningún hombre, de cabello corto y vestido con buenas ropas, se puede acercar
libremente a los "dealers" locales.
Cuando se intenta fotografiar a los que hacen la venta, la reacción es amenazante:
"Vos sos de la Federal", gritan los distribuidores, aún en la obscuridad del
atardecer que oculta sus rostros. Son las reglas de una actividad ilegal ejercida con la
complicidad de muchos de sus habitantes.
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| POLICIAS
ANTINARCOTICOS ARROJAN HOJAS DE COCA EN EL RIO POR EL CUAL ERAN TRANSPORTADAS EN CANOA,
CERCA DE TUMACO, EN COLOMBIA |
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"Acaban de matar a dos: un colombiano y un peruano". - ¿Quiénes son?. ¿Cómo
se llaman?

Esta triple frontera amazónica, contiene una sociedad trinacional antigua: viene del
siglo XVIII. Y carga con varias guerras entre las coronas española y portuguesa.
El Hotel Anaconda, de Leticia, fue célebre en los años 80. Allí, solía parar para
cerrar negocios, el capo del cartel de Medellín: Pablo Escobar Gaviria.

Habla el Jefe Policial brasileño para el Amazonas.
La frontera trinacional entre Brasil, Perú y Colombia, es todavía uno de los lugares
más importantes de producción, procesamiento y salida de la cocaína hacia el mundo.

"EE.UU. no ataca las mafias compradoras de droga".

Son la brasileña Tabatinga y la colombiana Leticia. La mayoría de sus pobladores viven
de esa industria ilegal. Pero el fenómeno narco en la región ahoga cualquier otra
actividad que surja como reemplazo.

En cada esquina de la localidad brasileña de Tabatinga, que se une por un cordón
umbilical -la avenida Internacional-a la colombiana Leticia, aparecen por la noche los
marginales de la droga. Nadie los reprime.

La selva amazónica tiene dos rostros. Uno es el del turismo de aventura, del que gozan
americanos y europeos, hartos de la vida confortable en sus países de orígen. Otro es el
de la miseria y la violencia que sufren, día a día, quienes viven en la región en forma
permanente.
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