Informe especial: guerrilla y narcotráfico

Regresar a Hoy online

Dos ciudades que crecen y mueren por el negocio narco

Son la brasileña Tabatinga y la colombiana Leticia. La mayoría de sus pobladores viven de esa industria ilegal. Pero el fenómeno narco en la región ahoga cualquier otra actividad que surja como reemplazo

En Leticia creen que algo terrible puede pasar en pocos meses. Si se intensifican los combates en la región entre las fuerzas regulares y la guerrilla de las FARC, empezarán a llegar campesinos. Es lo que temen también en la brasileña Tabatinga. Ninguna de las dos ciudades está en condiciones de recibir inmigrantes. Es una zona donde ya no hay espacio para crecer, cercada por el atraso, la pobreza y el narcotráfico.

Las gemelas Tabatinga y Leticia disfrutan hoy, a su manera, de la paz armada que les garantiza la convivencia en el reducido espacio de ese conjunto urbano, de militares, agentes de varios servicios secretos, narcotraficantes, policías, informantes y representantes clandestinos de la guerrilla. Los habitantes ambas ciudades conocieron la violencia en los años '80 y principios de los '90, cuando los barones de la droga eran dueños del lugar.

Hoy, sus habitantes, detestan pensar en nuevas amenazas. Saben que una guerra en las inmediaciones provocaría el quebranto de una infraestructura pensada para abastecer, apenas, a las 57.000 almas que albergan en la actualidad.

Es que si hay combates en el Amazonas, una posibilidad que creen inminente, expulsarán campesinos e indios de regiones vecinas. Es una hipótesis que manejan luego de que EE.UU. aprobara el Plan Colombia para luchar contra el narcotráfico, aunque todos sospechan que será usado también para combatir a la guerrilla.

Sergio, un colombiano de 26 años de origen europeo, habló de estos temas con nuestros investigadores con un dedo sobre el mapa regional. A los 22 años, el joven dejó la vecina provincia de Cundinamarca, a punto de recibirse de ingeniero en sistemas en la Universidad Nacional. Viajó a Leticia con el plan de hacer una pasantía de 6 meses y regresar luego para la graduación. Pero el retorno fue imposible: "Mi madre me llamó llorando y me imploró que no saliera de Leticia porque la violencia en Cundinamarca se había vuelto insoportable".

Sergio, que hoy subsiste en Leticia tratando de imponer su servicio de Internet --el único en esa "isla" urbana del corazón amazónico-- es de hecho un desplazado en su propio país, sólo que pertenece a la clase media colombiana y optó por quedarse dentro de Colombia en vez de buscar nuevos rumbos en EE.UU. No niega que se siente atrapado y lo describe con singular crudeza: "Aquí no encontrará ni una sola persona que no trabaje para los narcos".

Es lo que admitieron, también, el intendente de Tabatinga, Raimundo Souza, y el obispo de ese municipio, Alcimar Maglhaes. Para ellos, la falta de perspectivas laborales empuja a los "padres de familia" a buscar alternativas que le rindan dividendos. Se enganchan, así, en el transporte fluvial de la pasta base de la droga o de los químicos para obtener la cocaína.

Carlos Alberto Coelho es un mulato brasileño. Conductor de un taxi-lancha, llevó a los periodistas hasta Benjamín Constant, la localidad más próxima a Tabatinga. A Constant se llega navegando, 25 minutos en bote con un motor fuera de borda, por un brazo del Alto Solimoes, el río que cruza la selva hasta llegar a Manaos.

El "taxi-river" Coelho contó en el trayecto a nuestro equipo la historia de Constant. En ese pueblo nació el más famoso narcotraficante brasileño: Antonio da Mota Graza, alias "Curica". El hombre fue apresado en 1997 en San Pablo. Pero su mujer, Samia Haddock Lobos (un apellido de la oligarquía paulista) está libre, a pesar de que en Tabatinga y en Constant, a ella la llaman la "baronesa del polvo" (en referencia, claro, a la cocaína). La consideran como el cerebro de la organización ilegal encabezada durante un tiempo por su marido. La madre de Curica vive en Leticia, dónde tiene su vida tranquila asegurada gracias a ser cuñada de un senador colombiano.

zguerra7.gif (30907 bytes)
ALGUNOS LANCHEROS DE LETICIA (COLOMBIA) SUELEN TRANSPORTAR COCAINA EN SUS EMBARCAIONES POR LOS RIOS DE LA AMAZONIA. (CORTESIA DIARIO EL CLARIN)

Coehlo recuerda que cuando "Curica" fue arrestado, otro bandolero de la región era detenido en el estado brasileño de Rondonia (limítrofe con Bolivia). Era el peruano Rolando Saavedra Shapiana: su hermana, Elvia Saavedra, hoy es la dueña formal de la Pousada do Sol, la mejor hostería de Tabatinga, donde estuvieron alojados unos días los enviados de este diario.

Benjamin Constant tiene muy mala fama. El poblado es un punto estratégico, ya que allí paran los barcos que navegan por el río Solimoes hasta Manaos y luego continúan por el río Amazonas hasta Belem de Pará, en pleno Atlántico. Muchas de esas barcazas son correo de drogas. Ese viaje hasta el océano demora una eternidad: desde Constant insume casi un mes.

El fenómeno narco está indisolublemente ligado a la pobreza. La intendencia de Tabatinga cuenta con un presupuesto de 210.000 dólares mensuales. La mitad de ese dinero la reparte entre los sus 500 empleados. Los 105.000 restantes van para obras. Pero para el obispo Magalhaes y para el intendente Souza, no alcanza con ese presupuesto para liquidar lo que ellos creen que es el peor mal de la ciudad: "Es la relación de los habitantes de Tabatinga con el narcotráfico. Esa relación avanza y se consolida por causa de que no hay ninguna actividad económica que reemplace la antigua producción de caucho".

Ambos subrayan que la producción maderera está prohibida en la región. Y que esto se debe a la existencia de reservas indígenas que, por ley, impide avanzar en la destrucción de esos terrenos. Según el gobernador Amazonino Mendes, en los espacios que fueron desmontados es inútil estimular la agricultura. Y cree que una salida económica sería fomentar el transporte fluvial. Mendes se comprometió a fines de 1999 a construir una terminal portuaria que garantizara la explotación y comercialización del pescado en la región. Hasta ahora, no hubo ninguna iniciativa.

 

Viaje a un santuario de los narcos en plena selva
"Acaban de matar a dos: un colombiano y un peruano". - ¿Quiénes son?. ¿Cómo se llaman?

Los extremos finales de dos mundos
Esta triple frontera amazónica, contiene una sociedad trinacional antigua: viene del siglo XVIII. Y carga con varias guerras entre las coronas española y portuguesa.

Una historia de hoteles y carteles

El Hotel Anaconda, de Leticia, fue célebre en los años 80. Allí, solía parar para cerrar negocios, el capo del cartel de Medellín: Pablo Escobar Gaviria.

Entrevista
Habla el Jefe Policial brasileño para el Amazonas.

La Triple Frontera, bastión de la guerrilla colombiana

La frontera trinacional entre Brasil, Perú y Colombia, es todavía uno de los lugares más importantes de producción, procesamiento y salida de la cocaína hacia el mundo.

Entrevista a Don Kaimel, narcotraficante
"EE.UU. no ataca las mafias compradoras de droga".

Dos ciudades que crecen y mueren por el negocio del narco
Son la brasileña Tabatinga y la colombiana Leticia. La mayoría de sus pobladores viven de esa industria ilegal. Pero el fenómeno narco en la región ahoga cualquier otra actividad que surja como reemplazo.

Droga vendida en las calles
En cada esquina de la localidad brasileña de Tabatinga, que se une por un cordón umbilical -la avenida Internacional-a la colombiana Leticia, aparecen por la noche los marginales de la droga. Nadie los reprime.

Impresiones de un viaje: miedos y mitos
La selva amazónica tiene dos rostros. Uno es el del turismo de aventura, del que gozan americanos y europeos, hartos de la vida confortable en sus países de orígen. Otro es el de la miseria y la violencia que sufren, día a día, quienes viven en la región en forma permanente.


Regreso a HOY ON LINE


Escríbanos


Página siguiente