Se investiga negligencia en desastre del Jessica
El golpe contra el banco de arena
fue de tal magnitud, que no lo hubiera resistido ni un barco nuevo
Las investigaciones se canalizan por dos
vías, con el fin de señalar a los posibles responsables del accidente del buque tanquero
Jessica, en Galápagos: negligencia para tomar decisiones y falla del capitán del barco.
En el primer caso, las indagaciones apuntan a que el representante de Petrocomercial no
permitió a tiempo que los pesqueros sacaran el combustible, aduciendo que no podía
regalar algo que no es del Estado.
Pescadores ratificaron que fueron echados cuando pretendían evacuar el combustible.
En el segundo, la supuesta falla del capitán del barco quien por no haberlo conducido
adecuadamente, encalló en un banco de arena es mucho más grave de lo que se había
afirmado. Se explica que fue tal el golpe, que ni aún nuevo, el buque hubiese soportado
el choque. Así lo afirman miembros de la Armada.
El capitán de Altura, Tarquino Arévalo, y el representante legal de la empresa
propietaria del barco, Jorge González, eran investigados ayer. |

Pescadores voluntarios limpian el agua
contaminada de combustible en las cercanías del buque tanque Jessica, que encalló el
martes 16
Vejez
El Jessica tendría 40 años
de construcción, y casi siempre ha trabajado en el continente.
Está fabricado con planchas
de metal que ya se encuentran desgastadas.
La empresa propietaria del
Jessica ha contratado tres remolques para llevarlo a Guayaquil.
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fotografías |
Choque letal para el
Jessica
El barco tanquero Jessica, encallado en las Islas
Galápagos, lleva 30 años surcando las aguas del Pacífico Sur
Los pescadores están
seguros que si el primer trato se hubiera aceptado, regalar el combustible, la tragedia
ambiental se habría evitado. Según Temístocles Revelo, representante de ese gremio, esa
misma noche hubieran armado nueve bombas y hubiesen recuperado todo el diésel. En dos
horas sacaron 50 galones. Pero asegura que fueron echados. Les prohibieron acercarse al
Jessica. La razón: la Armada no podía regalar combustible propiedad de Petroecuador y
los pescadores se negaron a colaborar sin cobrar nada. Funcionarios de Petrocomercial
aseguran que no podían regalar algo que le pertenece al Estado.
Pero los pescadores solo estaban dispuestos a sacar el diésel, porque el búnker,
combustible para las embarcaciones grandes que no se utilizan en la isla, no les
interesaba. En ese cruce de intereses, resultó perjudicado el archipiélago. Ahora, los
responsables comienzan a ser investigados.
A las 08:00 de ayer, fueron conducidos hasta la Capitanía del Puerto el capitán de
altura Tarquino Arévalo y Galo González, representante legal del barco encallado a 800
metros de San Cristóbal.
De esa forma, en la Capitanía del Puerto comenzó la investigación para determinar las
responsabilidades del desastre ambiental ocurrido el martes 16 de enero, cuando se
encalló un barco lleno de combustible de Petrocomercial, comprado por la compañía
Canodros, para su buque turístico Galápagos Explorer.
El capitán de altura, nacido en San Cristóbal, regresaba a la isla después de 15 años.
Once personas siguieron al oficial luego de dar algunas instrucciones a su tripulación.
La declaración a la prensa estaba restringida.
Diego Bonilla, subdirector del Parque Nacional Galápagos, interrumpía de vez en cuando
su tarea de repartir el trabajo a los lancheros que recogían el diésel y el búnker con
mangueras y paños absorbentes, para dar algunas entrevistas a canales de televisión
nacionales e internacionales.
Minutos después también fueron llamados a la Capitanía del Puerto dos tripulantes del
Jessica.
Desde la Capitanía, de vez en cuando, asomaba por la ventana Tarquino Arévalo para
observar el Jessica, visible solo la proa y popa de babor, parte en la que están las
cabinas de mando. Ese barco llegó en contadas ocasiones a San Cristóbal, pero con otros
capitanes. Sin embargo, muchos pescadores aseguran que nunca lo vieron ingresar al puerto
porque siempre descargaba el combustible fuera del perímetro del muelle.
Está fabricado con planchas de metal viejas, a simple vista desgastadas. Al parecer,
tiene 40 años y casi siempre ha trabajado en el continente. Es decir, pocas veces ha
salido de las costas continentales. Cuenta con cinco tanques que están en el fondo de la
proa, la parte delantera del barco, en las que se cargó el combustible en Libertad. Todos
están destruidos.
A pesar de ser viejo, miembros de la Armada consideran que el casco de ningún barco, por
nuevo que fuera, hubiera soportado un golpe como el que sufrió el Jessica. Y menos aún
el rozamiento, en esta temporada, cuando hay siete olas bravas cada cuatro minutos. Las
olas actúan como lijas que van carcomiendo las planchas de metal.
Aunque la compañía propietaria del barco, Acotramar, ya ha contratado tres remolques
para llevar el Jessica hasta Guayaquil, eso dependerá de que los buzos de la Armada que
trabajan alrededor de ese barco logren estabilizarlo.
De no ser así, la única alternativa que quedará será despedazar el barco, una vez
succionado todo el combustible, y arrojarlo al mar. Así concluiría la historia del
Jéssica si las olas no dejan estabilizarlo.
Buque Jessica navegaba sin seguro
contra daños ambientales
El buque petrolero Jessica fue construido en 1971, por la empresa Acotramar, propiedad de
Gualberto Arcos, con una capacidad para transportar 460 mil galones de combustible.
Está dividido en diez tanques, cinco a estribor, en los que transportaba el producto
negro (bunker), y cinco a babor, en los que transportaba el diésel.
El representante de la empresa, Galo González, aseguró a HOY que es un buque marinero,
que ha navegado por las aguas del Caribe llevando combustible para avión: Curazao, Aruba,
y que ha llevado hasta aceite a Cuba y Chile.
A fines del año anterior fue sometido a mantenimiento durante tres meses, para revisar y
reparar toda la cañería y la cubierta principal. Su permiso para operar estaba vigente
hasta marzo de 2001. Luego de salir de revisión navegó por cinco meses contratado por la
empresa Vepamil, que carga producto negro, búnker. Realizó tres viajes para esa empresa
antes de ser contratado por Canodros para llevar el bunker a la isla San Cristóbal, para
el Galápagos Explorer: en los tanque cinco de babor y estribor cargaro búnker, en los
cuatro diésel, en los tres búnker y en los dos diesel.
El combustible fue cargado en Libertad, de donde zarpó el 13 de enero. En San Cristóbal,
a donde llegó el 16 de enero, debía entregar el búnker al Galápagos.
Galo González estima que ese trabajo hubiera demorado ocho horas. De ahí tenía que
partir a Baltra a entregar el diésel y retornar a Guayaquil en 60 horas; es decir, de no
haber ocurrido el percance hubiera regresado al puerto principal el viernes anterior con
su tripulación de 13 hombres.
Debido a que cargaba menos de lo establecido en la legislación mercantil, 200 mil
toneladas de combustible, no tenía registrado un seguro por daños ambientales a
terceros, como, en este caso, el parque nacional Galápagos.
Ahora, Galo González espera que el Jessica pueda ser estabilizado para llevarlo a
Guayaquil. El propietario aseguró no permitirá la destrucción del buque.
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Corrientes atenúan impacto ambiental
PUERTO BAQUERIZO.- El dañado
causado por el derrame de combustible en las islas Galápagos ha sido atenuado por fuertes
corrientes, vientos y un sol intenso, según el director de la Fundación Charles Darwin,
Robert Bensted-Smith.
Según informes oficiales, hasta ahora el derrame de un buque tanque varado ha causado la
muerte de un pelícano, y alrededor de 40 animales y aves, como lobos marinos, gaviotas,
pelícanos, piqueros de patas azules y albatros, han sido sometidos a limpieza de las
manchas de combustible.
''Es un derrame grande y serio en un ecosistema muy frágil, pero hemos tenido una serie
de factores que limitaron el impacto'', dijo Bensted-Smith, de nacionalidad británica, a
cargo de la estación científica en las islas. Dijo que es muy temprano para hacer
conclusiones sobre el impacto ambiental, pero reconoció daños menores a los que pudo
haberse esperado. ''Tenemos evidencias que ha muerto una cantidad indeterminada de erizos
y algas en esta isla (San Cristóbal) porque unos pocos han sido vistos en las playas'',
dijo, y ''pidió medidas de prevención ''porque no podemos confiar nuevamente en la ayuda
de Dios para evitar un gran problema ecológico''. Agregó que los integrantes de su
organización se aprestan a ''evaluar sitios sensibles, realizar tareas de limpieza en
áreas costeras con mallas absorbentes y finalmente tenemos que hacer una vigilancia de
los ecosistemas afectados''.
Alrededor de 35 personas del Parque Nacional Galápagos, en siete botes, limpiaban ayer
alrededor del barco tanquero, recogiendo combustible que flotaba en las aguas en medio del
oleaje. (AP) |
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