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El turismo despegó en los años 60 y 70,
alentado por los Gobiernos que requerían divisas para enfrentar el servicio de la inmensa
deuda externa, dice el diario londinense The Guardian. Su crecimiento condujo a un aumento
directo de la inmigración desde el continente. Las islas son ahora el lugar más
rico del país y la población ha crecido de seis mil personas a 16 000 en los últimos
diez años; con un crecimiento del 12% anual.
El turismo y la inmigración han aumentado la presión en los recursos de las islas. (MC)
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Galápagos: derrame
en aguas tormentosas
La marea negra en
Galápagos no tiene las proporciones de otras que han sucedido en el resto del mundo,
"pero esa contaminación es solo un dato más en una larga serie de peligros que
amenazan a una de las maravillas del mundo", dice en un artículo el periódico
londinense The Guardian.
En las islas se han dado horrendas sequías que han provocado la muerte de miles de
animales debido al hambre, pero más influencia ha tenido en la ecología la presencia del
hombre. El artículo señala la suerte que han corrido las tortugas gigantes.
Los balleneros comenzaron el daño matando a al menos cien mil tortugas gigantes
para obtener carne y aceite durante los siglos 19 y 20, dice. Más adelante, los
colonos han llevado animales domésticos como vacas, cerdos, burros, cabras, gatos y
perros, y, también, ratas. Los cerdos encuentran los nidos de tortuga y se comen los
huevos. Las cabras compiten por la comida, y los burros pisotean los nidos. "De
los varios centenares de tortugas que vagaban por las islas antes de la llegada del
hombre, sólo sobreviven 15 000 y las Galápagos han visto la extinción de tres de 14
especies de tortugas gigantes, y la supervivencia de apenas un individuo de una cuarta
especie".
Paralelamente, el turismo y la pesca han provocado daños en el medioambiente marino. La
estación de investigaciones Charles Darwin en las islas ha hecho la autopsia de las
tortugas marinas y encontraron que habían muerto debido a que tragaron trozos de
plástico, que fueron lanzados al mar por los cruceros. Los leones marinos han
sido encontrados con sus sensibles hocicos heridos debido a que jugaron con latas que
encontraron en el suelo marino.
Existen leyes estrictas pero que no se cumplen, dice la publicación. Los turistas han
hecho que los animales dependan de su comida, y han encontrado que su agresividad y
nerviosismo ha aumentado.
De haber sido un laboratorio de la vida salvaje, las islas se han convertido en un
laboratorio que muestra cómo el hombre afecta a la ecología. (MC).
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