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LA ENTREVISTA |
'Los pandilleros son guerreros'
El escritor estadounidense Richard Matheson
escribió una novela de ficción -Soy leyenda-, en la que recrea una sociedad de vampiros
y seres normales que pelean por el territorio. Al final, todos son vampiros excepto
cuatro. La pregunta que se hace Paúl Bonilla Soria, a partir del texto, es cuáles son
los seres normales, para reflexionar sobre los niveles de organización de las pandillas,
que comienzan a organizar sus 'imperios', según revelara BLANCO y NEGRO.
¿Cuándo nacen las pandillas en el país?
Es en los años ochenta cuando el fenómeno pandillero, sobre todo en Guayaquil, se vuelve
más visible. En esa ocasión se manifestó en dos ámbitos: en el barrio y como una forma
de identidad.
¿Qué quiere decir?
Muchas pandillas tuvieron su origen en un colegio; los integrantes estaban dispersos en la
ciudad, pero eran parte de la misma organización. (Se calla. ¿No sé si me explico?,
pregunta.) Otras eran localizables en términos geográficos. Aparecen en la cooperativa
Proletarios con Tierra, del Guasmo, por ejemplo.
¿Y qué ayuda a distinguir a pandillas, 'ciudades' y 'naciones?
La pandilla es la expresión más local. Las 'ciudades' se forman en otro ámbito, más
amplio que el del barrio, que es donde ejerce su acción la pandilla. Y la 'nación'
trasciende a la ciudad. Y se manifiesta incluso más allá del territorio de un Estado.
¿De dónde aparecieron las 'naciones'?
Las 'naciones' tienen su origen en Estados Unidos, por eso este fenómeno es más evidente
en Guayaquil, porque las relaciones entre esa ciudad y el país del norte son mucho más
visibles; más intensas.
¿Llegaron de EEUU y se instalaron en el país?
Son manifestaciones que se reproducen en el interior de culturas específicas, pero dentro
de Estados Unidos. Los Latin Kings, por ejemplo, tienen un origen puertorriqueño.
¿Por qué?
En Puerto Rico es común el uso de un castellano atravesado por el inglés; Latin Kings es
una expresión puertorriqueña. Las 'naciones' se configuran en matrices culturales
amplias, ciertamente, y los elementos diferenciadores se revelan en el seno mismo de esas
culturas. (Calla. ¿Sí me explico?, vuelve a preguntar incrédulo.) Una cosa es ser
puertorriqueño, otra es ser chicano o guatemalteco, todos migrantes en EEUU.
¿Por qué el pandillerismo ha llegado a esos niveles de organización en
Ecuador?
Se debe entender que es un fenómeno que ha devenido de una organización muy natural,
como son las jorgas: formas de socialización entre iguales: jóvenes del mismo barrio,
del mismo estrato social y de la misma edad se reúnen y violan ciertas normas sociales,
como beber en exceso. Cuando llegan a las acciones delincuenciales, la jorga se convierte
en pandilla. Y esta crece.
Entonces, ¿son correctos los sistemas de control que se han creado?
No, si son de sistemas de represión. El pandillerismo no es un fenómeno individual que
se pueda reprimir. Es un fenómeno social que se reproduce en toda América y en todo el
mundo. Los Chavos Bandas, en México, o los pandilleros de Brasil y Colombia son parte de
un mismo escenario: el de la violencia, que está en las prácticas sociales
contemporáneas.
La violencia es, entonces, como el corazón de las pandillas...
Es uno de los elementos distintivos de la pandilla, en cualquier sitio, sea Quito,
Guayaquil, Bogotá, México, Cali o Sao Paulo.
¿Hay formas de ejercer la violencia que distingan a las pandillas?
Habría que pensarlo de una forma mucho más específica, porque la violencia no es solo
física, pero ciertamente que es esa la que ejercen las pandillas, sobre todo el
conflicto, la guerra. Los pandilleros son guerreros. Tratan de definirse como guerreros. Y
en ese ejercicio de la guerra, la violencia es parte de su identidad.
¿Cómo controlarla?
Es un tema muy grande como para querer ejercer controles solo en el ámbito de las
pandillas; esos jóvenes no crean la violencia, solo reconocen una violencia instalada en
las relaciones sociales.
Es decir, que no existen formas de control de un fenómeno que está dejando
ya muertos en los colegios
El fenómeno pandillero es un fenómeno de adolescentes, de gente que todavía no ha
encontrado su lugar en la vida. (Cita un caso literario: La ciudad y los perros, de Mario
Vargas Llosa. Uno de los personajes de la novela, el Jaguar, es el líder de un grupo en
el colegio Leoncio Prado. En ese espacio ejecuta una serie de prácticas delictivas, pero
al final termina como empleado bancario. Continúa su explicación.) Eso pasa con las
pandillas.
Eso quiere decir, acaso, que no hay forma de rehabilitar a los jóvenes
Los pandilleros no se reforman, sino que cesan en sus prácticas cuando se casan y
forzosamente se integran al mundo del trabajo. En un porcentaje mucho menor, continúan en
sus practicas delictivas, pero ya como delincuentes. (JT)
¿QUIEN ES?
Paúl Bonilla Soria tiene 51 años. Obtuvo su doctorado en Jurisprudencia en la Universidad Central del Ecuador y realizó su maestría en Ciencias Sociales en la Flacso, de México. Es autor del estudio sobre El Uso del tiempo libre en la Juventud.
11 DE FEBRERO DE 2002