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LA ENTREVISTA |
Birkett: 'Me siento abatido y golpeado'
Por Paúl Mena
Editor de Actualidad
El presidente ejecutivo de TAME, se confiesa abrumado. Un afiche colgado junto a la puerta
de su oficina resalta en grandes letras el promedio de 92.3% de puntualidad en los vuelos
de la empresa. Birkett lo mira y lamenta: "Hemos alcanzado varios logros, pero ahora,
con esta tragedia, se daña la imagen de la empresa y recibimos críticas, unas
constructivas, otras malsanas". Explora con discreción los porqués del accidente en
Cumbal y garantiza que los familiares de las víctimas recibirán sus indemnizaciones,
admite que nada va a compensar la pérdida de sus seres queridos.
A una semana de la tragedia, los familiares de las víctimas demandan
información y respuestas. ¿Cuál es su sentir como principal de la compañía?
Tengo una sensación de terrible tristeza y asombro, porque se trata de un accidente que
nunca debió ocurrir. Estamos brindando a los familiares todas las respuestas del caso. En
cuanto a los seguros, la compañía (Interoceánica) ha mandado una carta a los familiares
cercanos de las víctimas, donde se pone a disposición teléfonos y personas de contacto.
Hay una oficina en Quito y también va a haber un abogado en Cali. Adicionalmente la
compañía de seguros tiene un contrato con una compañía funeraria, para que los
familiares dispongan el lugar que deseen para que sean cremados o enterrados sus seres
queridos.
¿Cuáles son las condiciones de la póliza?
Hay que ser especialista para determinar exactamente las condiciones de la póliza, que
está regida por convenios internacionales, como el de La Haya y el de Varsovia. No
obstante, pese a que la póliza en el país está en $1 600, la nuestra es de $20 000.
Además, TAME está haciendo gestiones con la compañía de seguros para que la póliza
suba por lo menos a $40 000. Las negociaciones son entre los deudos y la compañía de
seguros, pero, por supuesto, TAME vigilará que este proceso se cumpla. Lo menos que
podemos hacer es que la gente, en medio de su dolor, pueda ver en TAME una actitud
decente.
Ahora, ¿descartaría una falla mecánica?
Con las cajas negras se determinarán las causas. Yo le puedo decir que el avión que
voló a Tulcán estaba en las mejores condiciones de mantenimiento, de acuerdo con las
exigencias internacionales y de la DAC.
Usted ha hablado de la conciencia situacional...
Sí, muchas veces usted cree estar en una parte, pero en realidad está en otra y pierde
noción de lo que está pasando.
Este fenómeno ha sucedido en todo el mundo, y a los presidentes de empresas como American
o Delta no los han llamado al Congreso...
Usted ya ha sido convocado, ¿acudirá?
Iré complacido, porque no tengo nada que esconder, pero lo que no quisiera es que se haga
un circo.
¿Esta vez sí se conocerá con claridad todo lo que ocurrió?
No soy parte de las investigaciones, que están en manos de autoridades colombianas y
ecuatorianas. Lo que ofrezco es que, si los resultados llegan a mi poder, los haré
públicos, así se determine que hubo algún error de nuestra parte.
En el Boeing iba como instructor Jorge Noé. ¿Quizá hubo un problema con el
entrenamiento que recibía, al momento del vuelo, el piloto Carlos López?
López ya tenía 600 horas de vuelo en Boeing como comandante, y antes voló más de 1 500
horas como copiloto. Así, como copiloto, López voló muchas veces a Tulcán, y en
ocasiones debió haber efectuado el aterrizaje. Este joven no es que iba por primera vez a
Tulcán.
¿Pero había volado a Tulcán como comandante de la nave?
Las reglas de regulación de la aviación civil dicen que los pilotos ascendidos deben
cumplir por lo menos 100 horas de vuelo (en el mismo avión, en rutas no complicadas)
antes de ir como comandantes a un aeropuerto crítico como el caso de Tulcán, y que
cuando lo hagan tienen que ir por cinco veces con un instructor, quien firma su reporte
luego de la quinta vez.
¿De las cinco veces que le tocaba ir a Tulcán, cuál, como comandante, era
ésta?
Esta era la primera. Pero antes él cumplió no solo 100 horas de vuelo en rutas
protegidas, como Quito-Guayaquil, sino 600 horas. Más aún, cuando recibe el curso de
comandante a usted lo ponen ocho períodos en el simulador, como que estuviera aprendiendo
de cero. Luego regresa al Ecuador y le hacen un chequeo con el avión vacío y con un
chequeador de la aviación civil, entonces ahí lo califican de comandante. Incluso luego
de ello tiene unas 50 horas de vuelo en rutas no complicadas con un piloto de seguridad,
que es un comandante que tiene más antigüedad, más experiencia. Luego, el piloto sigue
volando Quito-Guayaquil, se va a Galápagos y se puede ir a Lima.
¿Y eso con pasajeros a bordo?
Claro. Es que él voló 1 500 horas el avión de copiloto. Ese hombre pasó años volando
727 y entrenándose todos los semestres y dando exámenes. En el caso de Tulcán, López
tenía 600 horas al mando y estaba con un instructor. Entonces no es como la gente dice:
"mandaron a experimentar con la pobre gente que estaba atrás". No. Ese señor
lleva años volando el mismo aparato. Se lo ha cambiado de asiento, y dentro del proceso
de seguridad hay todo lo que le he manifestado.
¿Hasta qué punto esta situación ha afectado a TAME?
Nos afecta en el prestigio, crea un nerviosismo, en algunos vuelos se nota menos demanda,
en otros la misma. Realmente hemos hecho muchísimas cosas positivas en TAME,
prácticamente se ha reentrenado en el año 2001 a casi todo el personal, incluso a
algunos técnicos, llevándolos al exterior. Llevamos un control de todos nuestros
récords de cada una de las piezas del avión y estamos al día en el cumplimiento de
boletines del fabricante y de las disposiciones de la autoridad aeronáutica de EEUU. Me
siento abatido, golpeado y desorientado, pues no hemos estado dormidos.
Ahora, ¿lo que yo le digo satisfacerá a los dolientes? No, yo soy el primero en
apenarme.
¿QUIEN ES?
William Birkett, de 59 años, está casado y tiene tres hijos. Llegó a ser Brigadier General y se retiró de la Fuerza Aérea en enero de 1993.También estudió en la Universidad Laica de Guayaquil, en donde obtuvo el título de licenciado en Ciencias Políticas y Sociales. Realizó varios cursos en el extranjero
4 DE FEBRERO DE 2002