EDICION ESPECIAL

AYER Y HOY 

¿Qué queremos para los próximos 20 años? ¿Por qué leo HOY? ¿Por qué escribo en HOY? El Ecuador, reflejado en cifras


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ESCRIBANOS

 

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'Escribo en HOY porque soy masoquista... es mi Lorenzo Ponce'

Simón Espinosa Cordero, editorialista

'Diego Araujo Sánchez, subdirector del diario y un santo, me pidió una columna de 2 500 caracteres con el título '¿Por qué escribo en HOY?' para la edición del vigésimo aniversario. Nadie se niega a la petición de un santo.
Puedo, cínicamente, contestar porque soy persona no grata en los otros diarios de Quito y Guayaquil. Y no mentiría, pero tampoco diría toda la verdad.
Escribo en HOY porque en su planta hallo un grupo de amigos inteligentes, cordiales, buenos lectores, reflexivos, bien intencionados, que me quieren. ¿Qué mas puedo pedir?
Escribo en HOY porque es un periódico pluralista, informal, que tolera y publica experiencias de escritura, no te cortan ni te editan y cuando lo hacen, te consultan. Es mi Lorenzo Ponce. Y sus periodistas son mis Hermanas de la Caridad. ¿Qué más puedo pedir?
Escribo en HOY por lealtad a Jaime ('El Gringo') Mantilla Anderson. La crisis de Jamil, de la banca, del sucre dejó a HOY desnudo.
Y el 'Gringo' ha hecho malabares para que no desaparezca ni caiga en manos menos cálidas, y se inventa una cantidad de trucos y es un genio de ingenio para sobrevivir con decencia y bien, muy bien.
¿Cómo no voy a estar con este ingenioso don Quijote de la Mancha?
Escribo en HOY por capricho.
En cocteles, sacristías, vestíbulos de impresionantes edificios, calles desdentadas, nunca falta una persona que me hace el honor de decir: "Yo ya no leo HOY".
Por mil razones: por amarillista, por falto de información, por tibio, porque no se vende, porque ya lo han comprado fulato, zutano y la menganita, porque no vale, porque escriben mal o simplemente porque soy un dios omnisapiente que sin abrir sus páginas ya sé que no vale un centavo.
¿Cómo no voy a perseverar en este papelucho tan malo, tan calumniado, tan envidiado?
Escribo en HOY por masoquismo. Siempre hay en sus páginas una letra saltada, una coma de más, una nota que se corta, tres notas que se repiten, alguna sintaxis chueca. Le hace a uno sufrir. Pero allí está el defensor del Lector predicando en el desierto cual Juan Bautista codiciado por Salomé, la sobrina de Herodes. ¿Cómo voy a privarme de estos placeres de la carne y del incesto?
Escribo en HOY porque nunca me pagan a tiempo. Y, a fines de mes o a comienzos de mes vivo unos días como vive la mayoría de ecuatorianos.
¿Me avanzará la plata para cigarrillos? ¿Cómo voy a renunciar a esta hambreadora experiencia? Son 2 500 caracteres. Me acabo de comer veinte."

LA FICHA
Simón Espinosa Cordero. Periodista y editorialista de varios medios de comunicación en Ecuador. Profesor universitario nacido en Cuenca y con estudios en Humanidades Clásicas, Literatura, Filosofía y Teología.

'El espacio en el que escribo es simbólico, con una significación de sutil conquista'

Carlos Viteri Gualinga, editorialista

"Empecé con esporádicas colaboraciones hace ocho años, en las que mi amistad con algunos redactores tenía que ver. La invitación a ser editorialista me la planteó Diego Araujo en 1996, ya que HOY había considerado la necesidad de incorporar 'voces' de las diversas regiones e identidades del país. De entrada me pareció un gran reto, al punto que pensé unos días antes de aceptar. Escribir cada semana un tema diferente y, sobre todo, mantener una constancia fiel me parecía una responsabilidad nada fácil, más aún la idea de someterme al escrutinio semanal de lectores y lectoras. Ahora puedo decir que la razón por la qué escribo en HOY, además de la amistad, es porque el espacio se ha tornado para mí en algo simbólico, con una significación de sutil conquista, un lugar en donde puedo explorar mis imaginarios y razones, y plantearlos en palabras que toman partido, ante una diversidad de personas con quienes, sin planearlo me encuentro, me cruzo o me desencuentro cada semana. Escribir un artículo es, cada vez, un desafío nuevo, que me coloca siempre frente a fortalezas, vacíos, fronteras, valores y cosmovisiones mías y de otros. Asumirlos en cada tema me forma. Compartir esta suerte de tender un puente de letras, sin duda, construye."

Cada editorial es una suerte de reto y rito que enfrenta mis puntos de vista con otros

Carlos Arcos, editorialista y profesor e investigador de la Flacso

"¡Vaya pregunta! ¿Por qué escribo en HOY desde 1993? ¿Por qué seguir ese rito semanal de buscar un tema, investigarlo y luego darle forma en el breve espacio de un editorial? La respuesta es simple: ¡Me gusta! Es a la vez reto y rito. Reto de participar en la innovadora experiencia de HOY; reto de vivir el privilegio, pues es un privilegio decir lo que pienso, y por ese decir, asumir la responsabilidad en la vida ciudadana. Es una opinión que será compartida, criticada, tamizada, rechazada, recreada y olvidada por los lectores. Encuentro y desencuentro entre mi opinión y esa otra, la del lector y la lectora.
Lo escrito se hace diálogo, que eventualmente se traduce en una nota de apoyo o de crítica. Me gusta ese diálogo que contiene acuerdos, contradicciones y dudas, simbiosis y rupturas a través de las cuales se hace un punto de vista. El rito del diálogo es la antítesis de la demostración de verdad que, por lo demás, es una pretensión inútil porque cada una descubre la suya. El editorial es solo una parte de ese rico, voluble, escurridizo camino en la formación de la opinión. La columna de opinión será aún más diálogo de lo que es ahora. Y los editorialistas, dialogadores. Por eso me gusta escribir en HOY."

'Escribir es una forma de encontrarle sentido al mundo, aunque sea el sentido de uno'

Pepe Laso, profesor universitario y ex defensor del Lector, editorialista

"Hace algunos años, Carlos Vera me hizo entender una gran verdad. Una cosa es teorizar sobre los medios de comunicación, y otra muy distinta es producir un programa de televisión o escribir editoriales. Hasta comenzar a escribir en HOY, yo me pertenecía al grupo de los pontífices enmarcados en los templos universitarios.
Nunca hasta entonces había sentido el síndrome de la página en blanco, enfermedad que se cura únicamente con la llamada furibunda del editor: "Vamos a cerrar la página y tu editorial no llega", y la página y la cabeza, en el más absoluto de los blancos.
Cuando fui defensor del Lector y compartía de cerca las angustias de la Redacción, las rabias de los diagramadores, de los impresores y hasta de los canillitas, entendí que, como en una panadería, uno no podía pasarse diseñando hasta la madrugada un nuevo modelo de pan.
Todas estas experiencias me hicieron transitar humildemente por los caminos de mis elucubraciones universitarias y me hicieron entender las complejidades de las prácticas mediáticas. Ya irás cogiendo 'oficio', me decían mis amigos de HOY. Esto del oficio es bastante complejo, pero es profundamente gratificante. Un periodista es también un artesano."

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'Estoy satisfecho de trabajar en un diario democrático, crítico, de moderna concepción'

Asdrúbal de La Torre, médico, caricaturista y periodista

La pregunta también habría sido pertinente 51 años atrás cuando iniciaba mi actividad de 'caricaturista deportivo' en El Sol, periódico de corta duración (1951 -1953), fundado por Benjamín Carrión y dirigido por Alfredo Pareja Diezcanseco. La caricatura política estaba a cargo del maestro Galo Galecio.
En 1952 dibujo mi primera caricatura política para El Comercio y desde allí comienzo a contar mi edad en decenas, centenas y miles de caricaturas.
El periodismo de la década de los cincuenta está influenciado y sigue los modelos norteamericanos de comunicación de post guerra; el comentario gráfico es tema obligatorio en la página editorial.
La tecnología de 'armada' de las páginas de periódicos, letra por letra, da paso al 'avanzado' uso de la 'linotipia', que funde en plomo líneas completas de páginas. El dibujo sin embargo debe ser sometido a un largo proceso de confección de un cliché fotograbado en un pedazo de metal.
La página editorial de los periódicos recoge el desarrollo social económico y político de un país y el análisis internacional le proyecta a nivel mundial. El humor forma parte de la historia por medio de la caricatura
Hemos sido testigos de cinco décadas de política, de desastres en la economía, de muy pocos aciertos, de ligeros cambios sociales, así como del empobrecimiento paulatino de la población.
La tecnología utilizada en la producción de periódicos nos ha sorprendido, con saltos espectaculares; hemos pasado de la 'camisa de fuerza' del cliché, a la informática y la Internet.
"Los caricaturistas son unos tíos malos que inflan los defectos ajenos para que todo el mundo los vea." (...) "Son vistos como una suerte de sádicos que se regocijan disecando a la gente y por todo esto son percibidos como seres fascinantes. Los buenos, aburren. Los perversos fascinan", dice Simón Espinosa, extraordinario columnista y amigo de los caricaturistas.
Sigmund Freud, cree que el humor es el resultado de una frustración; el caricaturista hace "chistes", cuando no puede hacer otra cosa más directamente agresiva". Freud murió hace rato.
"El humor es signo de evolución, solo una persona de algún modo evolucionada puede hacer humor de cierta calidad". Esta cita corresponde a Mingote, un interesado humorista español.
Pero la definición que más me agrada es aquella que considera al humor "como signo de madurez intelectual"; Asdrúbal caricaturista del diario HOY.
En esta misma columna, los editorialistas expondrán con sesudos argumentos las razones que impulsaron a destacados comunicadores a fundar el Diario HOY hace 20 años, (el caricaturista ingresó un año después de la fundación, en 1983).
Nos relatarán su historia, su trayectoria, sus logros y frustraciones. Responderán a la pregunta con inteligente raciocinio. Coincido plenamente con sus conceptos y me sumo a ellos para explicar el por qué trabajo en el diario HOY.
Pero por sobre todo estoy satisfecho de trabajar en un diario democrático, crítico de moderna concepción, en el que recibo un trato de amistad.

LA FICHA
Asdúbal de La Torre, quiteño 75 años. Ex concejal de Quito y ex vicepresidente del Concejo Municipal. Ex ministro de Salud. Exdirector del Centro de Estudios de la Comunicación para América Latina. Carpintero aficionado.

'Ha surgido la posibilidad de tender puentes entre una visión guayaquileña y una quiteña'

Marena Briones Velasteguí, profesora universitaria, editorialista

Me he dado cuenta de que, desde mí, más de uno han sido los estímulos que han hecho posible estos queridos seis años de constante escritura en HOY. Con el paso del tiempo, algunos de ellos no tienen el mismo ímpetu de antes, y otros, en cambio, permanecen casi intocados por los vaivenes de la vida, la mía, la del Diario, la del país. ¿Cuáles traer a colación en el vigésimo aniversario de HOY, con la brevedad que este espacio requiere? La sustracción del acta original de independencia de Guayaquil, acto hasta el momento proclamado como suyo por un grupo denominado Movimiento Guayaquil Independiente, dio el pitazo final. Cuando HOY me invitó a expresarme en sus páginas, compartía ya la columna de opinión Mujeres del Atico en un diario guayaquileño. Junto al prestigio de HOY como medio de comunicación inquisitivo, de la acción y del pensamiento, surgía con vigor la posibilidad de tender mis propios puentes entre una visión guayaquileña y una quiteña, entre un modo de ser serrano y un modo de ser costeño. Porque, sin caer en estereotipos necios, nuestras prácticas culturales sí tienen sus particularidades. Ayer, como ahora, me complace sentirme mucho de acá, pero también bastante de allá.

'Ser editorialista es sentirse como un predicador que clama en el desierto'

Ernesto Albán Gómez, abogado y ex ministro de Estado, editorialista

¿Por qué escribo? ¿Por qué he vivido, durante tantos años, entregado devotamente a este ritual de llenar, semana a semana, una cuartilla con mis reflexiones, mis opiniones, mis quejas y en no pocas ocasiones con mis llamados angustiosos?
Sospecho que todo el que tiene a su cargo una columna se ha formulado, una y varias veces, estas dos preguntas. Hay días en que sentimos que nuestras palabras, aquellas que nos han hecho padecer antes de pasar al papel, se pierden en el vacío. Y nos miramos como esos predicadores que claman en el desierto, sin recibir una respuesta. Es que vemos que las cosas no cambian, que los males contra los cuales combatimos continúan arraigados, que el país permanece sumergido en sus problemas, y que nuestras preocupaciones, nuestras angustias no sirven para nada.
Y, sin embargo, seguimos tercamente en la tarea. Es que entendemos que más allá de las dudas y temores que nos asaltan por momentos, tenemos un tremendo compromiso. Con nosotros mismos, con esos lectores anónimos que comparten nuestros pensamientos. Con la gente humilde. Con el país. Con ese Ecuador, sufrido y amado, al que debemos tanto. Y porque HOY me brinda un espacio generoso y democrático que nos permite continuar adelante y nos alienta para hacerlo.

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'HOY tiene como principios básicos el respeto a la opinión y al pensamiento'

Mauricio Pozo, analista económico, editorialista

Una de mis aficiones es escribir artículos de opinión sobre temas que considero importantes para cada coyuntura del país.
Normalmente abordo asuntos relacionados con la economía y las finanzas, pues son campos del conocimiento que, correspondiendo a mi formación profesional, considero que nunca perderán relevancia para la vida nacional.
Esta afición por transmitir ideas y conceptos debe descansar en un terreno adecuado, esto es, en un medio de comunicación que tenga como principios básicos el respeto a la opinión del articulista y la libertad para que este exprese su pensamiento. HOY reúne estas cualidades y son parte de las razones por las cuales escribo en este medio de difusión colectiva. El entorno de editorialistas y articulistas debe también ser el propicio. HOY cuenta con profesionales y analistas de diversas disciplinas que mantienen elevados estándares de calidad en cada opinión que expresan. En HOY se refleja una profunda convicción por mantener total imparcialidad para difundir información sobre los distintos temas nacionales y una gran vocación por apoyar la solución de los problemas del país con datos y cifras objetivas, cristalinas y apegadas a las más estrictas normas de la moral y la ética.

'HOY representa una suerte de valentía franca, ajena a la agresión'

Monseñor Luis Alberto Luna Tobar, arzobispo emérito de
Cuenca, editorialista

'Amigos de toda una vida me visitaron en Cuenca, cuando HOY ya se había presentado al juicio público nacional.
Me pidieron que colaborara, al menos semanalmente, y aceptaron un plazo de discusión conmigo mismo, que les pedía para asegurarme en el consentimiento pleno de una tentación que, de principio, apenas acontecida, tuvo una íntima aceptación. Antes de que se cumpliera el plazo pactado, envié mi primera colaboración, bajo el epígrafe general de Perspectivas. El sábado siguiente regresé a Quito, mi ciudad amada, en la que no había tenido, que no fuera furtivamente y con seudónimos, la presencia que en Cuenca ya tenía.
Al alimón, entre Cuenca y Quito, tratando de recoger en cada espacio las presencias sociales que en mi criterio debían comentarse y generar desde ellas opinión, llevo entregando a HOY, todos los sábados, el aporte que sus lectores conocen. Reconozco que en mi decisión y en mi perseverancia influyeron decididamente las características que fueron incunables para este medio de comunicación y organismo de opinión: una suerte de valentía franca ajena a la agresión, su peculiar modo de realismo expresivo y sus propuestas claras de definido orden social.
He convivido con HOY momentos críticos, en los que se ha debilitado; no he cejado en alentarlo con mis publicaciones cuando se lo ha atemorizado, y he respetando su entereza publicitaria indomable o la he sugerido en mis escritos, el regresar después de algún cansancio a la gracia original. Reconozco que recibí siempre fiel acogimiento de los directores de mis publicaciones. Ocupé un espacio, un lugar, un sitio en el que, sábado a sábado, muchos lectores me esperaron y encontraron. En tantos años tan solo tres veces no llegué oportunamente a saludar en HOY a esta gente nuestra, ávida de coraje, de verdad, de serenidad.
Alguna vez me he preguntado si debo seguir escribiendo. Los dirigentes del periódico nada me han dicho que me retraiga y preocupe. Lo contrario; pero la gente - esa gente que es lo válido del país y que la encuentro en mil partes muy distantes, se me acercan y tal vez al verme envejecido, me dicen alentadoramente: 'el sábado le leeré, no deje de escribir'. Sigo escribiendo y por eso escribo en HOY".

LA FICHA
Alberto Luna Tobar, quiteño. Religioso perteneciente a la Orden de los Carmelitas Descalzos. Su formación religiosa la hizo en la España de la post guerra. Obispo Coadjutor de Quito, más tarde es nombrado por el Papa Arzobispo de Cuenca. Actualmente está jubilado.

Lo siento como una responsabilidad cívica en el destino del país

Francisco Rosales Ramos, ex ministro de Estado, editorialista

Primero, ¿por qué escribir? Por una suerte de obligación cívica de compartir inquietudes sobre cuestiones económicas, políticas e internacionales para contribuir al examen de estos temas. Lo siento como una responsabilidad cívica en el destino del país y la manera en que se lo conduce, por cierto sin la ingenuidad de sobrevalorar la influencia que podrían tener esos pensamientos.
Expresado de otra manera, podría decir que al escribir sobre cuestiones de interés nacional se cumple con el deber cívico de aportar a su análisis. Y escribo en HOY porque es el periódico de opinión por excelencia, pues ha logrado ubicarse como tal entre las personas que más influyen en las decisiones nacionales; ya desde los sectores políticos que tienen responsabilidad directa sobre las materias públicas, ya desde los gremios empresariales o laborales que igual influyen en estos campos. Y desde luego, porque las páginas editoriales de HOY tienen una rica diversidad de opiniones y puntos de vista que corresponden al pensamiento y formación de sus autores. Sería aburrida una página editorial que uniforme las creencias, filosóficas y doctrinarias y deje de lado la diversidad de enfoques que representan las diferentes corrientes de la sociedad.

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'No es tan fácil manejar la independencia con valentía y vigor en situaciones extremas'

Jorge Ortiz, periodista, presentador de noticias y editorialista

"Empezaré por una verdad inconmovible: todos los grandes medios de comunicación del país son (o se proclaman) independientes. Sí: ninguno de los grandes diarios se declararía ligado al PSC, o al PRE, o a la ID, para el caso da lo mismo, y tampoco ninguna de las cadenas de televisión promovería abiertamente y sin resquicios la candidatura de tal o cual aspirante presidencial. Eso es obvio.
Pero, ¿qué pasaría con la independencia de esos medios, con su pluralismo y apertura, en situaciones extremas? ¿Qué pasaría, por ejemplo, si un candidato feroz y rugiente le exigiera a un gran diario que se alineara con él, pues 'quien no está conmigo está contra mí'? O, ¿que pasaría si un delincuente apelara al apoyo de un canal de televisión en nombre de solidaridades regionales y de luchas contra el centralismo?
La gente mejor informada de este país sabe o intuye las respuestas. Lo que sí me atrevo a decir es que proclamarse independiente es muy fácil y, por cierto, muy conveniente, pero no es tan fácil mantener la independencia, con pluralismo y apertura, con valentía y con vigor, en situaciones extremas, como las dos mencionadas al azar en el párrafo anterior. Por eso escribo en HOY".

'Se descentralizó históricamente la opinión de la sociedad en el Ecuador'

Juan Montaño Escobar, antropólogo, escritor y editorialista

"¿Por qué escribir en HOY? O mejor, ¿por qué no escribir en HOY? Recuerdo que en julio de 1985, un amigo me alcanzó un ejemplar de HOY, después de preguntarle: '¿qué hay de nuevo en la prensa?' No recuerdo qué dije, pero debí expresar algo como: 'la prensa deja de ser coto sagrado de la derecha más reaccionaria' Viniendo de donde venía, el comentario debió brotar militante y sincero. Así fue como me convertí en lector devoto de HOY. Era la época del 'Cajón de sastre' y el humor fue munición gruesa contra la muralla febres-corderina. En pocos centímetros cuadrados se había concentrado casi todo el talento plumífero nacional. O para decirlo en gastronomía afroesmeraldeña, era un ensumacao de cacúmenes. Alabao, Señor. De lector a escribidor, la distancia es como de aquí hasta la habilidad degustada por el público. Para unos, la distancia es infinita y para otros, un salto de colibrí. No es el editor quien marca el rumbo, bueno él también, pero, sobre todo, la gente periodiqueadora. Él (o la) que compra todos los días el periódico en el quiosco esquinero y después de una rápida ojeada busca sus perspectivas. Los mejores lectores y las mejores lectoras de HOY son quienes leen el periódico a la altura de sus perspectivas. Es un punto de vista, desde luego".

'HOY no es el mismo de hace 20 años, tampoco el país lo es'

Felipe Burbano de Lara, ex director de HOY, editorialista

Estoy vinculado al diario HOY desde hace más de 20 años, desde los tiempos de sus ediciones prototipo (aquellas que se preparan casi en secreto y con la emoción de presentar a la sociedad un lugar nuevo donde mirarse y pensarse). La página editorial siempre fue un referente para quienes nos incorporamos como reporteros del nuevo diario. Un referente en dos sentidos: por las figuras que escribían en ella, pero también por el uso radical que se hacía de las libertades democráticas. El diario HOY nació para dar profundidad a la democracia ecuatoriana. Y la página editorial era su mejor espejo: siempre encarnó un modo franco de crítica y debate; era, sin duda, la página de un progresismo democrático. Usó otros lenguajes, removió viejas concepciones de la política y la sociedad, introdujo nuevas perspectivas de interpretación cultural e histórica. La página editorial era una forma de militancia de los aires de cambio y modernidad que resoplaban en los primeros años del retorno a la democracia.
Me incorporé como editorialista en septiembre de 1988, poco después de posesionado el gobierno de Rodrigo Borja. Fue un paso importante en mi trayectoria periodística. Me había iniciado como reportero de la Sección Económica (cuyo editor era Gonzalo Ortiz), luego me había desempeñado como Editor de la Sección Internacional, y cuando fui invitado a escribir en la página editorial, trabajaba como Editor Económico (Gonzalo había sido designado Editor Jefe).
Siempre me dio temor y susto la página editorial. No solo por estar junto a todos esos editorialistas importantes, compartir con ellos una página; sino también porque suponía relacionarme de un modo distinto con el país: desde ese pequeño espacio editorial podía expresar mis angustias, mis preocupaciones, mis convicciones frente al cambio, mi deseo subjetivo y político de una sociedad más igualitaria y democrática, mi cuestionamiento a los valores de la elite ecuatoriana; y también mis propias limitaciones e impotencias (el país es mucho más que una página editorial).
Llevo ya muchos años escribiendo en HOY. No es el mismo periódico de hace 20 años. Tampoco el país es el mismo. El periódico y sus columnistas han sido marcados por este tiempo de crisis, a su pensamiento le ha ganado -creo yo- el escepticismo, ya no batallamos con la fuerza y la vitalidad de antes, ni defendemos valores con la misma pasión y vehemencia. A ratos siento que la política también derrotó a los espacios editoriales, supo ahogarlos, neutralizarlos. Pero ahí estamos, en parte para ganarnos la vida (los sociólogos vivimos de pensarle al país), y en parte para poder expresar las angustias y ansiedades, las perplejidades e indignaciones, frente a esta sociedad que no acaba de corregirse o que simplemente no logramos entender.

LA FICHA
Felipe Burbano de Lara, es editorialista y ex director de HOY, sociólogo, profesor investigativo de la Flacso. Ha publicado varios libros sobre el populismo y la gobernabilidad en Ecuador.

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HOY llegó a la vida de los ecuatorianos para traer la vivencia de la democracia

Raúl Gangotena, empresario, ex ministro de Estado y editorialista

Porque hubo un grupo excepcional de ciudadanos que, por sólida convicción democrática, fundaron el Diario HOY en 1982. Es que en el mundo de los periódicos, los hábitos son de granito. Buenos Aires lee La Nación; Guayaquil, El Universo; Santiago y Cuenca, El Mercurio; Lima y Quito El Comercio; Bogotá, El Tiempo; México, Exelsior. A sus habitantes les resulta inconcebible dejar 'el periódico' y pasarse a cualquier otro por bueno que sea. Claro que ha habido grandes rupturas como la del Madrid del tiempo de Franco, adicto al ABC, que lo abandonó por El País. Es que apareció para llevar España a Europa y al mundo. Y la gente quería ir allá. Diario HOY apareció para llevar el Ecuador a la democracia. Pero buena parte de la gente del Ecuador dudaba. Eso de libertad, igualdad, pluralismo y disenso no calaba del todo. Pero HOY no traicionó su misión. Resistió con valor y gracejo los embates del gobierno de Febres Cordero.
Gracias a ellos, se asentó. Pero desde 1988 fue menos necesario y la gente no le fue del todo fiel. Mas cuando el 21 de Enero del 2000 casi se pierde la democracia, la gente la apreció como a la salud. Y desde entonces va necesitando cada vez más el periódico de la democracia. Por ello, una columna en HOY es privilegio, sin duda, pero sobre todo misión.

Fue una alternativa frente a una prensa poderosa en lo político y en lo económico

Cecilia Velasco, crítica literaria, editorialista

Escribo en HOY porque creo que es un periódico que en un momento histórico fue una alternativa frente a una prensa escrita poderosa, en lo económico y en lo político. HOY surgió como una propuesta en la que la crítica y el análisis político se expresaban abiertamente y desde posiciones más progresistas que las expresadas en otros medios de comunicación Escribo en HOY porque ahí están algunos de los maestros universitarios que fueron y son intelectuales y referentes de voces críticas que desde la seriedad o la ironía expresaban disidencia: Simón Espinosa, Diego Araujo, Ernesto Albán Gómez. Algunos de ellos, como Simón, asumieron una postura crítica frente al poder, como en el caso de León Febres Cordero, bombardeado también por las caricaturas de Bonil.
¿Un inventario del pasado? Ojalá que no. HOY aún puede erigirse como un símbolo de lo que puede hacerse desde un espacio chico. También escribo en HOY porque me abrió un espacio, desde mi antigua columna de reseña y crítica literaria, para ejercer la libertad de decir. HOY me dio un voto de confianza como crítica joven, y ha albergado en sus páginas a diferentes voces de mujeres, cosa que no ocurre en otros periódicos nacionales, y que aplaudo con entusiasmo.

'La idiosincrasia del periódico se identifica, de pe a pa, con mi propia idiosincrasia'

Diego Oquendo Silva, periodista, escritor, entrevistador y editorialista

Siempre me sedujo el estilo del Diario. Me explico: en HOY las cosas son directas y sumarias. Al pan, pan; y al vino, vino, sin necesidad de hacer antesala en interminables párrafos literarios que, creyendo decirlo todo, no dicen nada. Cada vez que revisaba las páginas del matutino -rito sagrado, a primera hora de la mañana-, sentía que mi natural impaciencia encontraba una vía de escape: lo que quería saber lo sabía al instante, en forma clara y resumida. ¡Qué satisfacción tan honda, como apurar un sorbo de café humeante! Y es que la idiosincrasia del periódico se identifica, de pe a pa, con mi propia idiosincrasia. Cuando escribo, en medio de mi torpeza, procuro ser frontal, ajeno al circunloquio, digerible. Por eso en el momento en que el 'Gringo' Mantilla y Diego Araujo, a doble voz, me pidieron que hiciera una columna para HOY, les di el 'sí', de inmediato, con fervor casi futbolístico. Es obvio, quien colabora con un órgano de expresión tiene que respetar, de entrada, su línea editorial. Pero nadie puede bloquear la libertad intrínseca del editorialista para decir lo que piensa. Y eso sucede en HOY. Aun el juicio irreverente permanece allí, intocado, como testimonio de que el buen periodismo no falsea la verdad, por dura que sea.

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