La caída del Muro de Berlín
cambia a Alemania y al mundo

Berlín volvió a ser una sola ciudad con la caída del Muro
El 9 de
noviembre de 1989, Europa cambió su geografía y el mundo empezó a respirar tranquilo.
Construido en 1961 con la intención de detener la fuga masiva de la zona oriental a la
occidental, el Muro, transformado en símbolo de la ignominia, fue echado abajo en pocas
horas, cuando existía mucha presión contra el gobernante de la Alemania Democrática,
Erich Honecker.
En efecto, la decisión del canciller comunista reformista húngaro, Gyula Horn, tomada el
10 de septiembre de 1989, de dejar pasar libremente de vuelta a la República Democrática
Alemana (RDA) a miles de alemanes del este llegados a Hungría un mes antes, fue el golpe
de gracia para la RDA de Erich Honecker y el bloque comunista, contra el que se luchó por
40 años.
Apenas unos días después de esa decisión, cayó Honecker y un mes más tarde, el 9 de
noviembre, el Muro de Berlín se derrumbaba.
Veinticuatro horas después de los sucesos de Berlín, Todor Jivkov, dictador búlgaro,
que pasó 35 años en el poder, era destituido.
Poco después caían los regímenes comunistas de Bulgaria y Rumania, y en Checoslovaquia,
la 'revolución de terciopelo' borraba las últimas huellas soviéticas. Antes de
finalizar el año, en Rumania terminaba el reino de 22 años de Nicolás Ceausescu y su
esposa, la temida Helena.
El derrumbe de un simbólico muro precipitó la caída del los regímenes autoritarios y,
con ellos, el socialismo real y el totalitarismo, pero sobre todo, hizo que el mundo se
formulara nuevas interrogantes. (TFF).
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