Incapacidad
o contradicción
Luis Villacrés Smith
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La denuncia de que la campaña de Sociedad
Patriótica había recibido aportes extranjeros, fue una de las denuncias fuertes contra
el régimen. En la foto, el diputado Carlos González habla del tema |
El Gobierno se empeña en crear sus propias dificultades y propiciar un
nuevo clima de inseguridad y contradicciones, ahondando en las confrontaciones, la
mayoría innecesarias. No sé si lo hacen a propósito como una estrategia para
distraernos y confundirnos más, o si se trata simplemente de nuevas demostraciones de la
falta de capacidad para manejar toda clase de situaciones, inclusive las que podrían
significar su propio fracaso y caída del poder.
Nadie dudó en su momento de la legitimidad del triunfo y de la decisión del pueblo de
darle la oportunidad al coronel Gutiérrez de gobernarnos por cuatro años, desde enero de
2003. Hoy, apenas un año después, muchos en el Ecuador sí dudan de esa legitimidad por
las vinculaciones denunciadas de contribuciones ilegales a su campaña, pero muchos miles
más, de la capacidad que verdaderamente tiene para gobernar con éxito y acierto, los
tres años que todavía le faltan, para completar su período constitucional.
A pesar de que la prensa y la oposición, incluyendo sus propios aliados arrepentidos, les
han señalado oportunamente la mayoría de sus errores, ellos, los funcionarios del
régimen, en especial el círculo íntimo que encierra y enceguece al presidente, me
refiero a sus amigos, parientes y miembros de su corte personal, todos se empecinan en
desafiar innecesariamente la opinión pública y la paciencia de los principales actores
sociales, a pesar de que, por experiencia propia, saben que una vez que se descontrolan
los ánimos es muy difícil retroceder y componer. Se están realizando acciones, usando
argumentos y estrategias de confrontación de resultados impredecibles que son muy
delicadas y difíciles de controlar.
El afán de burlarse de la opinión pública que reclama por la presencia y actuación de
sus amigos y familiares más cercanos, la pretensión de implantar un régimen de terror,
el error de utilizar innecesariamente a las mismas Fuerzas Armadas en la confrontación
política, de amenazar a la prensa, de querer callar la voz de dirigentes indígenas o de
partidos políticos, de diputados o de periodistas, todo es un juego extremadamente
peligroso, que puede terminar uniendo al Ecuador en contra de la permanencia de este
Gobierno en el poder.
El cuñado Napoleón Villa, que ya fuera cuestionado y obligado a renunciar de su función
como principal personero del Fondo de Solidaridad, se pasea desafiante por toda la
República, utiliza recursos y vehículos del Estado, manda y dispone en todos los
ministerios y dependencias públicas, y, por último, designa y renuncia a los propios
ministros. Los que sobreviven a este peculiar y muy doméstico estilo de gobernar se
preguntarán a quién mismo deben complacer, o en qué momento les tocará confrontar a
tan íntimo y poderoso personaje del régimen local.
Todos los intentos por recuperar la credibilidad perdida, de aproximar y convocar a
personas capaces e independientes, que gozan del reconocimiento y respeto ciudadano,
esfuerzos que se hicieron con la acertada intención de prestigiar al Gobierno y disipar
las críticas, han sido en pocas semanas desperdiciados y mal aprovechados. El país está
al borde de una grave crisis política y pronto los personajes convocados se darán cuenta
de su engaño y equivocación.
Publicado el 12/02/2004

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