La crisis desde afuera
Juan Jacobo Velasco
Desde
afuera, a los ecuatorianos que seguimos el curso de los acontecimientos en el Ecuador nos
daba rabia la casi inexistente cobertura periodística de los acontecimientos políticos
que auguraban una crisis como la que hoy se vive en el país. Solo ante la llegada de
Bucaram y la remoción de la Corte Suprema, la prensa internacional en su conjunto 'se
enteró' de la situación de ingobernabilidad ecuatoriana.
Esa sorpresa y la necesidad de búsqueda de información llevaron a los medios de
comunicación mundial a procurar las versiones de los actores.
En la enredada tarea de armar el rompecabezas que diera una explicación coherente al
problema, medios como CNN llegaron a esa fuente de información privilegiada que es el
presidente Gutiérrez y le escucharon hablar de una versión en la que se mezcla la
conspiración oligárquica, las mejoras de la economía, el apoyo 'real' y la
minimización de las manifestaciones.
Pero, como a los periodistas les pagan por sospechar, la noticia fue sumando la
reconstitución histórica de la crisis institucional cuyo protagonista máximo es el
mismo Gutiérrez.
Y ahí está quedando en evidencia internacionalmente -tal como internamente acontecía
hace mucho- el discurso mitómano del Gobierno y la complejidad de un problema que deja un
mar de incertidumbres: ¿tiene solución la crisis?, ¿esta pasa por la caída de
Gutiérrez o la salida de todos?, ¿su sucesión será constitucional?, ¿quién tiene la
culpa?
Con el bajo apoyo popular en el último año -caracterizado por la votación obtenida por
SP en las elecciones de octubre- la prensa externa sigue sorprendida tratando de entender
cómo se sostuvo Gutiérrez en el poder. ¡En una de esas hasta tiene razón y todo es una
fantasía forajida!
Los precios del petróleo, el apoyo vedado de Washington, la depuración -que devino en
control- de un segmento importante de las FFAA, la división del indigenado, la pérdida
de credibilidad de la clase política, son buenas razones para entender que, al
presidente, lo sostienen las circunstancias y su capacidad para adaptarse a ellas.
Empero, también ha sobredimensionado sus capacidades y ha jugado con la paciencia
ciudadana. Es verdad que esta no cree -empezando por él- en los políticos, pero sí en
la necesidad de cambios. El hastío tiene la forma de la grosera manipulación del 'Pichi'
y su Corte, de la vuelta de un prófugo contumaz, del desvarío de un presidente del
Congreso de inteligencia limitada y ambiciones desmedidas, y del ímpetu, descaro y
egoísmo de los políticos que han contribuido, en su conjunto, a esta encrucijada.
La respuesta fue espontánea y anárquica, al principio, pero, de a poco, se va
articulando una forma de protesta general que está haciendo temblar a Gutiérrez, quien
ve que el tiempo y los recursos se le agotan.
Paradójicamente, la primera víctima de esta movilización social fue un periodista
extranjero. Seguro que esta noticia aguzará los ojos de la prensa internacional en el
revuelo que se vive en el país. Y, quién sabe, hasta se convierte en el golpe de gracia
para un Gobierno moribundo.
Publicado el 21/04/2005

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