El mensaje de la ciudad de Quito
OPINIÓN DE DIARIO HOY
Pese a las actitudes amenazantes
y el millonario despliegue publicitario del Gobierno en contra de la marcha de Quito, ayer
se la realizó con una multitudinaria participación.
La plaza de San Francisco resultó pequeña para acoger a todos cuantos intervinieron en
la movilización. En ella no desfilaron grupos obligados a participar por una
instrumentalizada subordinación burocrática o traídos desde provincias con las promesas
y pagos del populismo clientelar, como en la concentración a favor del Gobierno, sino que
participaron miles de quiteños para levantar su voz de protesta contra el régimen y los
diputados gobiernistas que violaron la Constitución al destituir, por una simple
resolución, a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y designar otra Corte sin
tener facultades legales para hacerlo. Y marcharon para exigir el inmediato retorno al
estado de derecho, el restablecimiento de la institucionalidad del país y para reclamar a
los partidos y dirigentes una nueva forma de hacer política.
Es una ceguera del Gobierno, infatuado por la concentración preparada por sus
funcionarios, negarse a escuchar la caudalosa expresión ciudadana de la marcha de Quito,
desvalorizarla con un agresivo discurso simplificador, que califica a quienes no están de
acuerdo con el régimen como una oligarquía corrupta, y evadir las rectificaciones.
La marcha de Quito reclama a los diputados enmendar la arbitrariedad que posibilitó el
asalto a la Corte Suprema y a los Tribunales Constitucional y Supremo Electoral y propone
un mecanismo viable para elegir Cortes y Tribunales independientes.
Si no escuchan este reclamo esos diputados, el prefecto de Pichincha ha anunciado que
convocará a la revocatoria del mandato.
La ciudadanía quiteña ha dado un ejemplo de fortaleza y fe democrática al movilizarse
de forma multitudinaria en defensa del orden constitucional.
No se debe abusar de su paciencia sin escuchar la exigencias de rectificación.
Publicado el 17/02/2005

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