¿Dictadura?
Luis Alberto Luna Tobar
Por fin..., después de dos años de
acordado o coordinado desorden, el señor coronel reveló cuál es su verdadero plan
político y su auténtica voluntad gobernadora: la dictadura. Si encontró en el país
plétora de realidades insoportables, si jamás imaginó lo difícil que es dar gusto a
los que se les prometió felicidad a base de su explotado voto, si descubrió que el
empleo de familiares y amigos de armas y de condición social no es bienaventuranza
triunfadora que abre caminos para llegar a la paz... nunca pensó que el orden, la verdad,
la justicia, la honestidad y la severidad serían tan inoportunas, tan paralizantes, tan
inconvenientes...
El decreto telefónico -arma contundente- que eliminó al mayor problema político de la
nación, llamado Elsa Romoleroux de Mena, le dio al armado señor coronel la oportunidad
de confesar en público el único argumento político con el que hizo la campaña que le
dio triunfo, con el que venció el dinero del enemigo mayor, quien le restaba su seguridad
social: triunfo sobre el dinero. Ahora, cancelando en su función de honestidad, de
rectitud, de limpieza a Elsa de Mena, le dio al teléfono el poder más grande que jamás
de nadie recibió igual: declararle dictador u obtener el poder omnímodo, que hasta ahora
solo lo tenía y lo tiene el dinero. Mi coronel, contra todo lo que puedan decir sus
partidarios empleados, es dictador. En eso soñó y a eso llegó... Después continuará
su carrera, aquel señor que hasta ahora tiene el segundo puesto, pero en verdad es el que
manda: dinero. "Poderoso caballero es don Dinero". No hace falta inscribir su
nombre y apellido. Gutiérrez sí lo sabe. ¿O lo ignora?
El país se siente ofendido. El procedimiento dictatorial que el valiente señor coronel
ha utilizado para cancelar a una dama, para ahuyentar de su controlada vecindad a una
señora, para ofender a una mujer que ennoblecía la desarmada vecindad gubernativa,
pertenece a la estrategia más pobre, inadecuada y ruda. No puede un gobernante de un
país libre, soberano y noble proceder de esa manera. No debe un soldado valiente,
estratega y visionario utilizar tan ofensiva agresión para desarmar a una imbele bandera
de la rectitud, de la severidad, de la justicia, de la solidaridad distributiva.
Dictadura y con qué director, con qué dirigente, con qué dictador.
Seguiremos descaradamente su descordinada evasión de lo recto, de lo claro, de lo cierto,
de lo real, de lo justo. Es hora de asumir una misión de solidaridad social para exigir
de frente, con rostro propio y sin mediaciones disimuladoras, el regreso inmediato a la
normalidad y, si no se lo acepta y realiza, es de justicia y de elemental vigencia de los
más fundamentales derechos humanos, conseguir del pueblo soberano que defienda esa
soberanía suya, asumiéndola con valor y sin miedo alguno. "Más vale morir con
honra que vivir con vilipendio".
Publicado el 11/09/2004

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